Descubre por qué el agua del mar es salada, cómo los sales llegaron a los océanos y de qué forma la salinidad se mantiene equilibrada
¿Te has preguntado por qué los océanos son salados, mientras que los ríos y lagos tienen agua dulce? La cuestión parece obvia, pero la respuesta requiere un viaje en el tiempo para entender cómo el planeta ha ido cambiando a lo largo de miles de millones de años.
El camino de la sal hasta los mares
Cuando la Tierra aún se estaba formando, las lluvias que caían sobre los continentes disolvían minerales de las rocas.
Estos minerales, en especial el sodio y el cloro, eran transportados por los ríos hasta los océanos. Fue un proceso lento, pero continuo, que hizo que los mares acumularan sales a lo largo de la historia.
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Además de la lluvia, los volcanes sumergidos y las fuentes hidrotermales siguen hoy en día vertiendo minerales en el fondo del mar.
Por lo tanto, los océanos reciben sales de dos formas principales: por el transporte realizado por las aguas continentales y por la liberación directa del interior del planeta.
¿Por qué los ríos no se vuelven salados?
La gran duda es entender por qué los ríos no se vuelven salinos, ya que también transportan minerales. La explicación está en la renovación constante.
El agua dulce que fluye en los ríos es siempre reemplazada por la lluvia, que diluye las pequeñas concentraciones de sales disueltas.
En los océanos, ocurre justo lo contrario. El agua se evapora con el calor del sol, pero la sal permanece. Así, los minerales se van acumulando, dejando el agua del mar cada vez más salada.
Cómo los océanos mantienen equilibrio
A pesar de recibir sales de forma continua, los mares no se vuelven cada vez más salinos sin límites. Esto ocurre porque parte de los minerales acaba depositándose en el fondo en forma de sedimentos.
Otra parte es utilizada por organismos marinos en sus procesos vitales.
Este ciclo crea un equilibrio natural. Gracias a él, la salinidad de los océanos permanece estable a lo largo del tiempo.
En promedio, el agua del mar posee un 3,5% de sales disueltas, lo que equivale a aproximadamente 35 gramos en cada litro.
Una curiosidad que atraviesa siglos
Por lo tanto, el sabor salado del agua del mar es resultado de millones de años de interacciones entre lluvia, rocas, volcanes y organismos vivos.
Una explicación que muestra cómo el planeta funciona en un equilibrio constante, incluso ante procesos tan complejos.
Con información de Xataka.

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