En 79 d.C., la erupción del Monte Vesubio sepultó Herculano bajo capas de cenizas y flujos piroclásticos, convirtiendo su biblioteca en fragmentos de papiro carbonizado. Durante siglos, cualquier intento de desenrollar estos pergaminos llevaba a la destrucción irreversible de los textos.
Ahora, investigadores como Brent Seales, de la Universidad de Kentucky, combinan tomografía por rayos X de alta resolución con algoritmos de inteligencia artificial para obtener el primer vistazo de estas capas milenarias sin tocarlas físicamente, la información fue publicada esta semana por Earth.com.
La Erupción del Vesubio en 79 d.C.
Según registros históricos (Plinio, el Joven) y evidencias arqueológicas, el Monte Vesubio entró en erupción a mediados de octubre de 79 d.C., lanzando una columna pliniana de cenizas y piedra pómez a más de 30 km de altura, seguida de seis olas de corrientes piroclásticas que alcanzaron temperaturas entre 140 °C y 360 °C.
Estas nubes incandescentes arrasaron Herculano, sepultando edificios e inhumando vidas instantáneamente (Wikipedia). Fragmentos arqueológicos confirman que parte significativa de la ciudad fue cubierta por depósitos piroclásticos de más de 10 m de espesor, preservando estructuras y objetos, pero transformando textos en papiros carbonizados e ilegibles.
Herculano, vecina de Pompeya, albergaba una próspera élite romana, cuya biblioteca reunía rollos de papiro que contenían obras literarias, filosóficas y jurídicas.
A diferencia de Pompeya, cuyos registros de pared y objetos decorativos ganaron notoriedad, Herculano era famosa por sus voluminosos pergaminos organizados en estanterías.
Sin embargo, el calor extremo y la presión de las cenizas comprimieron cada rollo en capas frágiles que, hasta recientemente, parecían imposibles de abrir sin obliterar el texto.

Desafíos Técnicos para Leer Pergaminhos Carbonizados
Los pergaminos están casi totalmente convertidos en materia a base de carbono—tanto el papiro original como la tinta. Esta identidad química hace extremadamente difícil distinguir letra de soporte solo por visión directa.
Intentos mecánicos de desenrollar o separar capas resultaban en fragmentación y pérdida permanente de contenido.
Muchos papirologistas concluyeron que solo la remoción física de capas, seguida de restauración manual a partir de migajas de texto, podría revelar fragmentos aislados, tarea demorada, con márgenes de error elevados y gran riesgo de inutilizar completamente el artefacto.
Métodos ópticos convencionales, como luz ultravioleta o infrarroja, no proporcionaban contraste suficiente para diferenciar la tinta carbonizada del papiro.
Tomografía por Rayos X: una Ventana Tridimensional
Investigadores escanearon rollos carbonizados en aceleradores de rayos X de alta energía, produciendo imágenes tridimensionales de las capas internas sin necesidad de ninguna manipulación física del papiro. Cada pixel del escaneo capta diferencias sutiles en la densidad, permitiendo mapear la estructura interna del volumen.
La tomografía produce “slices” digitales—cortes virtuales que retratan las capas superpuestas de los rollos. Estos cortes permiten que especialistas sigan la curvatura natural del papiro, seleccionando superficies que corresponden a cada capa inmediatamente debajo de la anterior. Así, se forman miles de rebanadas concéntricas, cada una registrando minerales residuales y vestigios de tinta.
Inteligencia Artificial: del “Ruido” a la Letra Legible
A pesar de ser ambos carbono, la tinta utilizada por los escribas antiguos exhibía trazas de impurezas y metales—vestigios de barnices u óxidos metálicos, que producían un contraste mínimamente diferente en los rayos X.
Algoritmos de aprendizaje automático fueron entrenados por investigadores (liderados por Stephen Parsons) para reconocer estos patrones de contraste en medio del “ruido” de fondo del papiro. Cada voxel (pixel volumétrico) con firma metálica se destaca como posible tinta.
Parsons coordina un concurso global en el que científicos de la computación mejoran redes neuronales capaces de separar virtualmente el trazo de la mano del autor de los efectos relacionados con la degradación carbonizada.
Ganadores ya han entrenado modelos que resaltan palabras enteras, frases parciales y abreviaturas griegas y latinas, acercándose a 100% de precisión de lectura.
Desenvolvimiento Virtual: Restaurando Pasajes Perdidos
Flujo de Trabajo para Leer Fragmentos
- Escaneo – El rollo carbonizado es posicionado en un microtomógrafo de última generación.
- Reconstrucción 3D – Software recompone todas las rebanadas en una malla tridimensional precisa.
- Segmentación de Capas – Herramientas de visión computacional aíslan cada hoja de papiro.
- Extracción de Texto – Algoritmos de IA detectan regiones de contraste correspondientes a la tinta.
- Coser Fragmentos – Un script digital “dobla” virtualmente las capas, presentando el texto plano en secuencia.
Esta misma técnica de “desenvolvimiento virtual” fue utilizada con éxito en el Pergamino En-Gedi, un manuscrito hebreo del siglo I d.C., aunque menos carbonizado que el material de Herculano. La adaptación para rollos visiblemente más complejos exigió calibración de parámetros de IA, pero la metodología resultó ser escalable.
Descubrimientos Iniciales y Implicaciones
Las primeras áreas legibles indican fragmentos de obras epicúreas, abordando teorías sobre el placer y la ética de lo cotidiano. Citas parciales mencionan reflexiones sobre cómo la escasez impacta la búsqueda de la felicidad en las “cosas simples de la vida”.
Si se confirma, estos fragmentos pueden llenar vacíos en la transmisión de filósofos helenísticos poco conocidos.
Más de cincuenta participantes de programas académicos han sido premiados por contribuir con códigos de segmentación e identificación de patrones de tinta. Muchos son estudiantes de ciencia de la computación y arqueología que, en diferentes lugares del mundo, trabajaron de manera remota para refinar cada actualización del modelo de IA.
La “biblioteca invisible” engloba manuscritos de papiro y pergamino de todo el Medio Oriente y el Mediterráneo, muchos hoy guardados en colecciones que no se atreven a desenrollarlos.
Con la comprobación de que un rollo puede ser leído casi en su totalidad, museos e institutos planean escanear series enteras de colecciones carbonizadas, transformándolas en archivos digitales accesibles a estudiosos a nivel global.
Además de restaurar textos, la combinación de rayos X e IA puede reconstruir estilos de escritura, variantes dialectales y vocabulario perdido. Se espera que restos de grafías originales revelen transiciones entre estilos de caligrafía, ayudando a datar manuscritos y a reconstrucciones de genealogías literarias.
El trabajo conjunto de tomografía por rayos X e inteligencia artificial devuelve voz a autores romanos desaparecidos hace dos mil años.
El primer vistazo de las letras de un pergamino carbonizado, antes considerado inalcanzable, simboliza el potencial de rescatar memorias culturales juzgadas extintas.
Como dijo Parsons, “podemos asegurar que prácticamente todo el rollo está repleto de texto”; solo hay que seguir perfeccionando los modelos. Cada frase revelada ayuda a reconstruir prácticas filosóficas, debates cotidianos y modos de vida de una civilización que, aunque sepultada, permanece viva en cada carácter recuperado.

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