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Nueva Ley: La Política Nacional de Combate a la Pérdida y el Desperdicio Avanza en Brasil y Presiona a Assaí, Carrefour y Otros Mercados a Cambiar la Gestión, Rastrear Alimentos y Ampliar Donaciones

Escrito por Valdemar Medeiros
Publicado el 16/01/2026 a las 14:25
Pouca gente sabe, mas uma nova política contra o desperdício e projetos em tramitação estão obrigando supermercados como Assaí e Carrefour a mudar a gestão de alimentos, ampliar doações e adotar rastreabilidade; consumidores já sentem o impacto nas compras de 2026
Pouca gente sabe, mas uma nova política contra o desperdício e projetos em tramitação estão obrigando supermercados como Assaí e Carrefour a mudar a gestão de alimentos, ampliar doações e adotar rastreabilidade; consumidores já sentem o impacto nas compras de 2026
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Brasil Tiene Nueva Política y PLs Sobre Desperdicio; Supermercados Ajustan Donaciones, Rastreo y Operaciones. Consumidor Nota Cambios en 2026.

La lucha contra el desperdicio de alimentos ha entrado en el radar político, jurídico y económico de Brasil de manera inédita. Lo que antes circulaba en discursos sobre medio ambiente, responsabilidad social e inseguridad alimentaria ha comenzado a integrar políticas de Estado, proyectos de ley en el Congreso y estrategias de grandes redes minoristas. Y mientras gran parte de la población solo piensa en precio, fecha de caducidad y promoción, el sector alimentario atraviesa un proceso silencioso de transformación estructural.

El punto de inflexión ocurrió a partir de 2025, cuando se sancionó la Política Nacional de Combate a la Pérdida y al Desperdicio de Alimentos, texto que establece directrices federales para la reducción de pérdidas, estímulo a la donación de excedentes y seguridad jurídica. Paralelamente, 2026 comenzó con proyectos de ley en tramitación en el Congreso que pretenden ampliar el alcance de esta política, creando sellos de sostenibilidad, mecanismos de rastreo, obligaciones de donación y hasta penalidades por el descarte de alimentos aptos para el consumo.

La combinación entre una política ya en vigor y PLs con potencial de impacto regulatorio ha producido un efecto inmediato: redes como Carrefour, Assaí, Atacadão, GPA y Sonda han comenzado a ajustar sus procesos internos, capacitar equipos y establecer asociaciones con entidades sociales para evitar el desperdicio aún en la punta del minorista.

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La Política Nacional sancionada en 2025 crea un conjunto de normas y principios que orientan las acciones de productores, distribuidores, minoristas y entidades sociales.

Lo que hace que esta política sea relevante es la formalización de la donación de alimentos aptos para el consumo, incluso cuando estén próximos a caducar, con protección jurídica para quienes donan, siempre que se respeten las condiciones sanitarias.

Esta política fue construida a partir del PL 2.874/2019, que tramitó durante años antes de ser aprobado y transformado en ley. Crea directrices para:

• reducción de pérdidas a lo largo de la cadena,
• estímulo a la donación de alimentos seguros,
• cooperación entre gobierno e iniciativa privada,
• fortalecimiento de bancos de alimentos y redes solidarias,
• integración entre ministerios y organismos federales.

Para el minorista, el punto más sensible es la eliminación de la inseguridad jurídica. Hasta 2024, muchos supermercados simplemente desechaban alimentos que podrían ser donados por temor a procesos en caso de intoxicación o contaminación. Con la política vigente, cuando se cumplen las normas sanitarias, la responsabilidad legal deja de ser un riesgo, y el excedente puede destinarse a donación.

Los proyectos de ley en curso que amplían el alcance de la política

La política vigente ha abierto camino a un debate más amplio. En 2026, hay al menos dos proyectos de ley relevantes tramitando en el Congreso.

El primero es el PL 690/2019, en tramitación en el Senado Federal, que crea el Sello Nacional de Sostenibilidad para establecimientos que demuestren prácticas de reducción de desperdicio, donación de excedentes y rastreo de alimentos.

El objetivo del sello es crear una capa de transparencia entre empresa y consumidor e incentivar comportamientos positivos en el comercio minorista.

El segundo es el PL 502/2025, que discute la posibilidad de penalizar el descarte de alimentos aptos para el consumo, estableciendo multas y mecanismos de fiscalización para supermercados, tiendas de descuento y distribuidores. Este proyecto aún está en debate porque implica costos operacionales, logística y parámetros de seguridad alimentaria. Incluso sin aprobación, su simple existencia altera el escenario, ya que indica un posible endurecimiento regulatorio.

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Estos proyectos aparecen frecuentemente en audiencias, con la participación de representantes de la industria, el comercio minorista, la agricultura y entidades de lucha contra el hambre.

No hay consenso entre los actores, pero hay una tendencia clara de elevar el desperdicio alimentario a la categoría de tema regulado, no solo voluntario.

Repercusiones económicas y operativas en el comercio alimentario

Los supermercados son el eslabón más visible de la cadena de alimentos, pero también el más sensible a la perecibilidad. Productos como frutas y verduras, carnes frescas y panadería tienen ventanas cortas entre la recepción, exposición y caducidad. Cuando no hay gestión fina de inventario, el desperdicio es inevitable.

La nueva política y los PLs en discusión obligan a las redes minoristas a repensar sus operaciones. Esto incluye:

• sistemas de rastreo de caducidad,
• equipos capacitados para destinar excedentes,
• asociaciones con bancos de alimentos locales,
• reorganización de la logística de perecibles.

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Los especialistas del sector afirman que la donación deja de ser solo una buena práctica y pasa a ser un componente de gobernanza. En algunos casos, las redes pueden reducir costos al disminuir tasas de descarte, mientras refuerzan su imagen institucional asociada a la sostenibilidad.

Por qué el tema también involucra competitividad y branding

El avance del PL 690/2019 sobre el sello de sostenibilidad toca un punto sensible: la disputa por reputación. En mercados saturados, la diferenciación no está solo en precio y mix de productos, sino en cumplimiento ambiental, social y sanitario.

Carrefour y Assaí, por ejemplo, publican informes de ESG (Environmental, Social and Governance) con metas de reducción de pérdidas y programas de donación. Estas acciones, antes voluntarias, pueden convertirse en requisitos certificados si el PL avanza.

Para los especialistas en comercio minorista, la creación de un sello nacional puede establecer un nuevo estándar competitivo, obligando a las empresas a documentar métricas de desperdicio con la misma rigurosidad que el rastreo y la procedencia.

El impacto en el consumidor y el cambio cultural en 2026

La percepción del consumidor también cambia. En las tiendas, comienzan a aparecer con más frecuencia:

• alimentos próximos a caducar con precio reducido,
• etiquetas más detalladas sobre caducidad,
• comunicación visual sobre el combate al desperdicio,
• campañas de concienciación.

Esto altera la forma en que el brasileño consume. La idea de que un producto con fecha de caducidad reducida es necesariamente inferior comienza a ser cuestionada, y las prácticas de “compra consciente” ganan protagonismo.

Además, la discusión sobre inseguridad alimentaria coloca una capa ética sobre el tema. Según estimaciones de organismos internacionales como la FAO, cerca de un tercio de toda la producción alimentaria mundial se pierde o se desperdicia.

En Brasil, estudios recientes señalan que millones conviven con inseguridad alimentaria moderada o grave, mientras toneladas de alimentos son desechadas diariamente.

Lo que convierte este momento en un hito histórico no es solo la aprobación de una política o la tramitación de PLs aislados, sino la convergencia regulatoria. Brasil comienza a tratar el desperdicio alimentario como cuestión pública, con impacto económico, social y ambiental.

El comercio minorista se adapta. El Congreso debate. El consumidor observa. Y la pregunta que comienza a cobrar fuerza es simple y provocadora: en un país con millones en inseguridad alimentaria, ¿cuánto tiempo llevará hasta que la donación de excedentes o la penalización del descarte se conviertan en obligación legal y no solo en elección corporativa?

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Valdemar Medeiros

Formado em Jornalismo e Marketing, é autor de mais de 20 mil artigos que já alcançaram milhões de leitores no Brasil e no exterior. Já escreveu para marcas e veículos como 99, Natura, O Boticário, CPG – Click Petróleo e Gás, Agência Raccon e outros. Especialista em Indústria Automotiva, Tecnologia, Carreiras (empregabilidade e cursos), Economia e outros temas. Contato e sugestões de pauta: valdemarmedeiros4@gmail.com. Não aceitamos currículos!

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