Lanzado en 1935, el Chevrolet Suburban Carryall fue el primer SUV de la historia, con chasis de media tonelada, motor de seis cilindros y capacidad para ocho pasajeros
Hoy, los SUVs están por todos lados. Se han convertido en la elección preferida de las familias, de los fabricantes y hasta de las celebridades. Pero no siempre fue así. Antes de convertirse en sinónimo de estatus y versatilidad urbana, los vehículos utilitarios eran rarezas en el paisaje automovilístico. Y todo comenzó con un modelo que pocos recuerdan, pero que moldeó todo un segmento: el Chevrolet Suburban Carryall, lanzado en 1935.
En aquel entonces, el término “SUV” ni siquiera existía. La industria aún respiraba los primeros aires de la producción en masa, impulsada por el fordismo, y los vehículos grandes y cerrados estaban destinados principalmente al transporte comercial, no al uso personal. La idea de que un automóvil pudiera ser a la vez robusto, espacioso y cómodo aún no se había cristalizado. Fue ahí donde Chevrolet decidió innovar —y lo hizo con un vehículo que estaba años por delante de su tiempo.
El Chevrolet Suburban Carryall de 1935: robustez e innovación
El Suburban Carryall surgió con una propuesta inédita: una carrocería cerrada sobre chasis de pickup, motor de seis cilindros y capacidad para hasta ocho pasajeros. En términos técnicos, ya contaba con las tres principales características de un SUV clásico: estructura resistente, gran capacidad de carga y aptitud para rodar fuera del asfalto. Todo esto en un cuerpo metálico que reemplazaba los antiguos paneles de madera —un cambio radical en la época.
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El motor que equipaba el Suburban era el confiable Stovebolt, un seis cilindros en línea con alrededor de 60 caballos de potencia, montado sobre una estructura de media tonelada. Puede parecer modesto hoy, pero en la década de 1930, era suficiente para mover un vehículo de más de tres metros con casi 3300 litros de capacidad de carga. Fuentes especializadas en historia automotriz reconocen que esta arquitectura híbrida —medio pickup, medio automóvil de pasajeros— fue revolucionaria.

La evolución del modelo y el impacto en la sociedad americana
Dos años después, en 1937, el Suburban pasó por una leve reformulación y adoptó un diseño influenciado por el estilo Art Déco, con líneas más elegantes y motor más potente, ahora con 79 HP. Pero el espíritu del modelo se mantuvo: era un automóvil para quien necesitaba espacio, fuerza y confiabilidad, sin renunciar a la comodidad. El concepto agradó a escuelas, compañías de energía e incluso al Ejército de los Estados Unidos, que comenzó a utilizar el modelo como transporte de tropas y equipos ligeros en las décadas siguientes.
Lo que hace que este modelo sea aún más emblemático es el hecho de que ha resistido al tiempo. El nombre Suburban ha atraviesado generaciones y sigue vivo hasta hoy —el Chevrolet Suburban moderno es uno de los mayores SUVs en producción en el mundo, con más de 5,7 metros de longitud y motor V8 de hasta 420 HP. Pocos modelos de la industria automotriz pueden presumir de una longevidad así.
Al final, ¿qué define un SUV?
Pero ¿por qué, exactamente, el Suburban de 1935 es considerado el primer SUV de la historia?
Esta respuesta depende de cómo se define el término “SUV”. Hoy en día, se utiliza para describir desde modelos compactos como el Hyundai Creta hasta gigantes de lujo como el BMW X7. El concepto se ha diluido tanto que prácticamente cualquier automóvil con apariencia aventurera, mayor altura respecto al suelo y asientos abatibles puede ser llamado SUV.
No obstante, si tomamos en cuenta los elementos fundadores del concepto original —robustez, versatilidad, tracción resistente y capacidad de llevar carga y pasajeros en largas distancias—, entonces el Suburban Carryall es, sin duda, el precursor. Anticipó, con décadas de ventaja, los deseos que hoy mueven a millones de compradores alrededor del mundo.
Un legado que atravesó generaciones
Para entender la importancia del Suburban, también es necesario situarlo en el contexto histórico. En los años 1930, los Estados Unidos estaban saliendo de la Gran Depresión y entrando en una era de crecimiento industrial acelerado. Las ciudades se expandían, el mercado interno volvía a calentar y el sector automotriz ensayaba nuevos formatos. El Suburban no fue solo un producto de esta transformación: fue agente de este cambio.
Chevrolet se dio cuenta pronto de que el futuro no estaba solo en los sedanes o en las pickups utilitarias. Había un espacio —hasta entonces inexplorado— para un vehículo que uniera confort y utilidad, algo que pudiera albergar a una familia, pero que también pudiera servir a pequeñas empresas o escuelas. La apuesta resultó exitosa, y el legado está ahí: hoy, los SUVs representan más de 50% de las ventas de vehículos nuevos en Estados Unidos, según datos de Statista.
A pesar del paso de las décadas y la evolución de la ingeniería, la esencia del SUV permanece igual: ser el automóvil ideal para quienes necesitan espacio, seguridad y rendimiento. Y fue el Suburban Carryall el que abrió ese camino —sin saber que, al hacerlo, estaría creando el segmento más lucrativo de la industria automotriz.

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