Una estructura monumental valuada en R$ 87 millones permanece inconclusa en la zona portuaria de Río de Janeiro. El Banco Central está en negociaciones avanzadas con la Armada para
En el corazón de la zona portuaria de Río de Janeiro, una estructura monumental permanece inacabada, simbolizando desafíos y oportunidades que se han entrelazado a lo largo de los años.
Iniciada en 2010, la construcción de lo que prometía ser la nueva sede del Banco Central (BC) se convirtió en un “esqueleto” de concreto, a la espera de una definición sobre su destino.
Actualmente, según el portal Diario de RíoEl Banco Central está en negociaciones con la Marina de Brasil para transferir esa obra, que está paralizada desde 2019, tras una inversión de R$ 87,5 millones.
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El edificio, previsto para albergar el Departamento de Moneda Circulante (Mecir), encargado de la distribución de los billetes y monedas producidos por la Casa de la Moneda, enfrenta obstáculos que van desde descubrimientos arqueológicos en el lugar hasta la recuperación judicial del contratista responsable de la construcción.
Historial de construcción
Desde la década de 1970, el BC venía planeando trasladar el Mecir de la Avenida Rio Branco, en el centro de Río, debido a las limitaciones impuestas por la protección del edificio por el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (Iphan).
Estas restricciones dificultaron la construcción de bóvedas para almacenar objetos de valor y mejorar la infraestructura para la destrucción de billetes.
Además, el intenso flujo de transporte de dinero en la región central provocó perturbaciones en el tráfico local.
La elección de la zona portuaria, que está en proceso de revitalización, se basó en la infraestructura local, con avenidas más amplias y mejor logística para el transporte de objetos de valor.
Sin embargo, el proyecto enfrentó varios obstáculos, entre ellos la necesidad de cambios en la legislación urbanística para permitir la construcción de un edificio de siete pisos en una zona donde, originalmente, sólo se permitían tres pisos.
En 2012, tras la aprobación de cambios legales, el contrato con la constructora Engefort se amplió a las siete plantas previstas.
Sin embargo, los recursos disponibles sólo fueron suficientes para levantar la estructura de hormigón armado y parte de los acabados, por lo que el proyecto se paralizó en 2019 por falta de fondos.
Planes de la Marina para el edificio
Si se completa el traslado, la Armada pretende utilizar el edificio para concentrar varias unidades actualmente repartidas por la ciudad. Las instalaciones previstas incluyen:
- Dirección de Puertos y Costas (DPC);
- Fondo de Construcción de Viviendas para el Personal de la Armada (CCCPM);
- Centro de Comunicación Social de la Marina en Río de Janeiro (CCSM-Rio);
- Servicio de Veteranos y Pensionados de la Marina (SVPM);
- Instituto de Postgrado Naval (INPG);
- Fiscalía Especializada de Marina (PEM);
- Biblioteca de la Marina;
- Departamento de Asuntos de Veteranos del Comando de Personal del Cuerpo de Marines (CPesFN-70).
La centralización de estas unidades tiene como objetivo reducir los costos operativos y optimizar la fuerza laboral.
La Armada destaca que la concentración proporcionará un ahorro en recursos presupuestarios por la reducción de costos de mantenimiento y operación, además de un mejor aprovechamiento de la fuerza laboral y de los servicios de apoyo.
Además, la presencia de unidades en el lugar podría dinamizar la economía de la región portuaria, con el movimiento diario de aproximadamente 1.090 militares y alrededor de 1.000 visitantes.
Desafíos y auditorías
La obra enfrentó varios desafíos a lo largo de los años. En 2012 se realizó una auditoría de la Tribunal Federal de Cuentas (TCU) identificó un posible sobreprecio de R$ 23 millones en el aviso de licitación.
La agencia multó a los empleados involucrados, pero el castigo fue posteriormente anulado, ya que el Tribunal concluyó que los empleados sancionados no eran responsables de supervisar el trabajo.
El Ministerio Público Federal (MPF) también investigó el caso, pero archivó el proceso luego de que el BC justificara que la paralización ocurrió por falta de fondos.
Pasos siguientes
La transferencia del inmueble aún está bajo análisis en la Superintendencia del Patrimonio de la Unión.
Mientras tanto, la Armada prepara una licitación para la elaboración del proyecto básico para ejecutar la obra, con el objetivo de instalar en el lugar unidades militares dirigidas al público externo.
O Banco Central afirmó que la falta de disponibilidad en el presupuesto de la Unión para la continuidad de los servicios en 2020 obligó a suspender el contrato en diciembre de 2019.
El organismo reforzó que no había previsión presupuestaria para 2021 y que, en 2022, la obra fue retirada de la planificación, iniciándose las negociaciones para su destino.
La finalización de esta transferencia representa no sólo una solución para un proyecto inconcluso, sino también una oportunidad de revitalización y desarrollo para la zona portuaria de Río de Janeiro, alineando intereses institucionales y beneficios para la sociedad.
¿Y ya no existe la necesidad de tener una ubicación adecuada para MECIR? Y si todavía existe ¿nueva obra? ¿Ya se acabó?