Desafío «LunaRecycle» de la NASA busca transformar desechos de astronautas de las misiones Apolo en agua, energía y fertilizantes; propuesta ganadora será aplicada en el programa Artemis.
La NASA está dispuesta a pagar US$ 3 millones (R$ 18 millones) a quien resuelva un problema desagradable, pero científico: reciclar 96 bolsas de heces, orina y vómito dejadas en la Luna por astronautas de las misiones Apolo entre 1969 y 1972. El material, abandonado hace más de medio siglo para reducir peso en las naves, ahora puede convertirse en un recurso esencial para futuras bases lunares.
Las bolsas, descartadas durante las seis misiones Apolo que aterrizaron en la Luna, contienen alrededor de 250 kg de desechos humanos. Según la NASA, el desafío es transformarlos en agua (H2O), gases como metano e hidrógeno (para energía) o fertilizantes, utilizando tecnología aplicable en el espacio.
¿Cómo convertir heces en energía? La NASA busca soluciones innovadoras

El «Desafío LunaRecycle» exige que las propuestas cumplan con criterios técnicos rigurosos:
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- Procesar residuos en ambiente lunar (temperaturas de -170°C a 120°C y radiación extrema);
- Asegurar eficiencia energética (máximo 1 kWh por kg de desecho);
- Extraer un mínimo del 50% de agua reciclable por bolsa.
Misiones Apolo x Artemis: el legado de los desechos en la exploración espacial
Durante la Apollo 11, Armstrong y Aldrin dejaron en la Luna no solo huellas, sino 12 bolsas de excrementos. Ahora, con el programa Artemis planeando bases permanentes hasta 2030, la NASA quiere evitar la acumulación de basura biológica. «Queremos sostenibilidad lunar», afirmó la agencia en un comunicado.
LunaRecycle Challenge: criterios técnicos y premio de US$ 3 millones
Las inscripciones para el desafío van hasta septiembre de 2025. La NASA dividirá el premio en tres fases:
- US$ 1 millón para el mejor prototipo funcional;
- US$ 1,5 millones para pruebas en un ambiente simulado;
- US$ 500 mil para integración en misiones reales.
Además del riesgo de contaminación por bacterias terrestres, las bolsas representan una oportunidad única de estudiar la supervivencia de microorganismos en el espacio. Datos técnicos preliminares sugieren que parte del material aún está preservado, protegido por el vacío lunar.
Si el «LunaRecycle» tiene éxito, la NASA no solo resolverá un problema histórico, sino que creará un hito para misiones tripuladas a Marte. Como destacó un ingeniero de la agencia: «En el espacio, hasta las heces se convierten en un recurso estratégico».

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