El estudio del Instituto E+ Transición Energética con el Rocky Mountain Institute muestra que el fertilizante de bajo carbono compite en Brasil hoy, permitiendo que el Agro brasileño reduzca 97 por ciento de las importaciones, ataque el déficit de 4,3 mil millones de dólares y avance hacia 2050 de forma segura.
Ante el déficit de 4,3 mil millones de dólares registrado en 2024 en el comercio de fertilizantes nitrogenados, el Agro brasileño gana una alternativa decisiva: el fertilizante de bajo carbono basado en amoníaco verde, capaz de acercarse al costo del producto tradicional hecho con gas natural.
El avance aparece en un estudio del Instituto E+ Transición Energética en asociación con el Rocky Mountain Institute y se enmarca en las metas del Plan Nacional de Fertilizantes 2050, que busca ampliar la producción interna y reducir las emisiones del sector en los próximos años.
Estudio revela oportunidad histórica para el Agro brasileño
El estudio muestra que el fertilizante de bajo carbono ya se aproxima del precio del fertilizante común en Brasil, cambiando la cuenta de costos para los productores rurales.
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El punto central es la amoníaco, que responde por hasta 90 por ciento del costo final y ahora puede ser producida en versión verde competitiva.
Proyectos híbridos que combinan generación renovable dedicada y conexión a la red, especialmente en polos como Rio Grande y Pecém, aparecen como los más prometedores para esta nueva ruta tecnológica.
Para el Agro brasileño, esto significa la posibilidad de reducir la exposición a las fluctuaciones internacionales de precios y a la volatilidad del gas natural.
Cuanto más competitiva sea la amoníaco verde, mayor será la capacidad de ofrecer fertilizante de bajo carbono a precios cercanos al producto tradicional, convirtiendo la transición energética en una decisión económica, y no solo ambiental.
Dependencia externa y déficit billonario en fertilizantes
Hoy, cerca del 97 por ciento de los fertilizantes nitrogenados usados en la agricultura brasileña son importados, lo que deja al país vulnerable a choques externos y variaciones en los precios internacionales.
En 2024, este escenario resultó en un déficit comercial de 4,3 mil millones de dólares, el mayor del mundo para este segmento, presionando márgenes y planificación financiera del campo.
Al desarrollar una cadena robusta de fertilizante de bajo carbono, el Agro brasileño gana la oportunidad de atacar directamente este déficit billonario, sustituir parte de las importaciones y construir una base más predecible de costos.
La combinación entre seguridad de abastecimiento y menor huella de carbono fortalece la imagen del país como proveedor confiable de alimentos en un mercado global cada vez más exigente en sostenibilidad.
Plan Nacional de Fertilizantes 2050 como brújula de la transición
Las conclusiones del estudio dialogan con el Plan Nacional de Fertilizantes 2050, coordinado por el Ministerio del Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios.
La estrategia oficial prevé un aumento gradual de la producción nacional, diversificación de fuentes y reducción consistente de las emisiones del sector de fertilizantes hasta 2050, conectando el insumo agrícola a la agenda climática del país.
En este contexto, el Agro brasileño deja de ser solo consumidor de tecnología y pasa a actuar como protagonista de la transición energética.
Al priorizar fertilizantes de bajo carbono, el sector alinea productividad, competitividad y metas ambientales, creando condiciones para nuevas cadenas de valor en torno de la amoníaco verde y de las energías renovables.
Capacidad instalada abre camino hacia el liderazgo global
Considerando la capacidad instalada y los proyectos ya en desarrollo, Brasil podría producir hasta 3,8 millones de toneladas de nitrógeno por año, lo equivalente al 45 por ciento de la demanda proyectada para 2050.
De este total, 1,2 millones de toneladas provendrían de fuentes de bajo carbono, consolidando una base relevante de oferta doméstica del insumo.
Si este potencial se materializa, el Agro brasileño podrá combinar escala agrícola, energía renovable abundante e industria de fertilizantes más limpia para posicionarse como polo mundial de la transición energética.
La posibilidad de exportar conocimiento, tecnología e incluso insumos de bajo carbono refuerza el papel del país en discusiones globales sobre clima, seguridad alimentaria y desarrollo sostenible.
¿En su opinión, el Agro brasileño y la industria nacional lograrán transformar esta competitividad del fertilizante de bajo carbono en proyectos reales en los próximos años, o el país corre el riesgo de mantener la pesada dependencia de importaciones?

Enquanto a tribulação sobre a produção nacional estiver no nível atual e o fertilizantes importado com tarifa zero.
Enquanto a Petrobrás praticar os preços do gás nos atuais patamares, o setor privado ficará sem condições de investir em inovações e desenvolvimento.