Estudio con 17 osos polares en el sur de Groenlandia identifica aumento de la actividad de genes transposones asociado al estrés térmico, al deshielo del hielo marino y a cambios genéticos ligados al metabolismo, envejecimiento y adaptación climática en regiones más cálidas
Un estudio científico reveló que los osos polares del sur de Groenlandia están activando genes transposones para alterar rápidamente su ADN, en respuesta al aumento de las temperaturas y a la pérdida del hielo marino, fenómeno asociado al cambio climático global y al creciente estrés térmico.
Investigadores identificaron que esta población específica de Ursus maritimus vive bajo presión ambiental intensa, en una región donde el hielo marino disminuye rápidamente, afectando directamente la caza, la locomoción y la supervivencia de la especie en el Ártico.
La investigación fue publicada el 12 de diciembre en la revista científica Mobile DNA y analizó cómo el aumento de la temperatura puede estar ligado a mutaciones genéticas aceleradas en osos polares del sureste de Groenlandia.
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Genes transposones y reescritura del genoma
El estudio indica que los llamados genes transposones, o transposones, son segmentos de ADN capaces de moverse dentro del genoma, alterando la forma en que otros genes se expresan según el lugar donde se insertan.
Más de un tercio del genoma del oso polar está compuesto por elementos transponibles, proporción inferior a la de las plantas, que puede llegar al 70%, pero similar a la del genoma humano, en el cual estos elementos representan cerca del 45%.
Según la autora principal del estudio, Alice Godden, investigadora senior de la Universidad de Anglia, esta activación puede representar un mecanismo extremo de supervivencia ante el rápido deshielo del hielo.
Comparación entre poblaciones y datos climáticos
Los científicos analizaron el ADN de 17 osos polares adultos en Groenlandia, siendo 12 de la región noreste, más fría, y cinco del sureste, área más cálida y con menor cobertura de hielo marino.
El equipo comparó la actividad de los transposones entre los dos grupos y relacionó estos datos genéticos con información climática local, identificando patrones distintos de respuesta genética al ambiente.
En la población del sureste, se observaron alteraciones en genes ligados al estrés térmico, envejecimiento, metabolismo y procesamiento de grasa, factor crucial en períodos de escasez alimentaria, según los resultados presentados.
Estos cambios sugieren que los osos pueden estar ajustándose genéticamente a las condiciones más cálidas, con diferentes partes del ADN siendo modificadas a ritmos distintos según el ambiente específico de cada grupo.
Relación con estudios anteriores
La nueva investigación amplía hallazgos de un estudio publicado en 2022 en la revista Science, que describió una población aislada de osos polares en el sur de Groenlandia menos dependiente del hielo marino.
Este grupo se habría separado de una población del norte de Groenlandia hace alrededor de 200 años, presentando diferencias genéticas relevantes, ahora asociadas a la elevada actividad de genes transposones.
Alerta sobre riesgos y límites de la adaptación
A pesar de indicar una posible capacidad de adaptación genética, Godden destacó que los resultados no reducen los riesgos enfrentados por los osos polares ante el cambio climático global acelerado.
Según la investigadora, aunque exista algún nivel de adaptación, la especie sigue amenazada, y la reducción de las emisiones globales de carbono sigue siendo esencial para contener el aumento de las temperaturas y la pérdida continua del hielo marino.
Los autores destacan que la activación intensa de transposones puede representar una respuesta desesperada al estrés ambiental, no una garantía de supervivencia a largo plazo, reforzando la gravedad del escenario climático actual, incluso con signos de resiliencia genética observados.

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