La NASA presenta un motor innovador, sin partes móviles y sin combustión, que desafía la tecnología actual y abre nuevas posibilidades en la exploración espacial
La búsqueda de nuevas formas de propulsión para la exploración espacial es uno de los mayores desafíos enfrentados por agencias y científicos en todo el mundo. Científicos de la NASA están en el centro de una controversia científica con el desarrollo del EmDrive, un motor que, supuestamente, genera impulso sin la necesidad de combustible o partes móviles — algo que, conforme a las leyes conocidas de la física, sería “imposible”.
El desafío de los motores convencionales en misiones espaciales
Uno de los principales obstáculos en las exploraciones espaciales es la necesidad de vencer la gravedad de la Tierra y alcanzar una velocidad capaz de colocar objetos en órbita.
Este proceso consume abundancia de combustible, y cuanto más pesado el equipo o carga, mayor la necesidad de combustible, resultando en una escalada de peso y costos. Los motores convencionales a combustión o eléctricos presentan limitaciones severas en ese sentido.
-
¡Los geólogos finalmente resuelven el gran misterio de 150 años sobre la formación de las rocas y fósiles increíbles de la Formación Green River!
-
Científicos desarrollan un nuevo filtro de agua capaz de capturar incluso las partículas más pequeñas de los peligrosos productos químicos eternos que nadie podía atrapar.
-
Científicos encuentran un nuevo «vecino» espacial: conoce el planeta del tamaño de la Tierra que puede ser la clave para desvelar si existe vida y cómo las atmósferas sobreviven en mundos alienígenas.
-
Nova tecnología acoplada al casco es capaz de detectar accidentes de moto en segundos, evaluar la gravedad y enviar la ubicación a emergencias; conoce a Quin, un pequeño dispositivo inteligente.
Los motores a combustión, por ejemplo, dependen de propelentes que aumentan significativamente el peso del vehículo.
Ya los motores eléctricos, por más eficientes que sean, exigen baterías voluminosas y pesadas para funcionar, lo que complica aún más la viabilidad de largos viajes espaciales.

EmDrive: el motor “imposible” que genera impulso sin combustible
Fue ante estos desafíos que la NASA comenzó a estudiar el EmDrive, un concepto presentado en 2001 por el ingeniero británico Roger Shawyer. El EmDrive es un motor electromagnético que promete generar empuje a través de la reflexión de microondas en una cavidad cerrada de forma cónica. El objetivo es crear una fuerza interna capaz de mover el dispositivo sin expulsar ningún tipo de materia, lo que lo diferencia drásticamente de los motores convencionales que eyectan propelente para generar movimiento.
El concepto va en contra de la Ley de la Conservación del Momento Lineal, uno de los pilares de la física clásica, pues no hay eyección de masa para que la fuerza sea creada. Esta propuesta divide a la comunidad científica, generando intensos debates sobre la viabilidad de la idea.
Pruebas y controversias: el EmDrive a prueba para la exploración espacial
En 2016, científicos del laboratorio Eagleworks, de la NASA, realizaron pruebas con el EmDrive y obtuvieron medidas de empuje. Aunque el impulso generado fue extremadamente pequeño, estos resultados fueron suficientes para alimentar la esperanza de una posible revolución en la propulsión espacial. Sin embargo, la naturaleza de los resultados suscitó cuestionamientos sobre la precisión de las pruebas.
Científicos de diversas partes del mundo comenzaron a realizar pruebas independientes para verificar los datos de la NASA. Un grupo liderado por el investigador Martin Tajmar, de la Universidad de Tecnología de Dresde, en Alemania, construyó un prototipo del EmDrive para investigar las alegaciones.
Ellos condujeron los experimentos en una cámara de vacío controlada, donde sensores monitoreaban vibraciones, variaciones térmicas y resonancias que podrían influir en el impulso generado.

Resultados preliminares apuntan a interferencias externas
El estudio liderado por el equipo de Dresde apuntó que el impulso observado podría estar relacionado con factores externos, como el campo magnético de la Tierra, que interfería con los cables eléctricos conectados al dispositivo. Cuando los investigadores apagaron la energía del propulsor, el EmDrive continuó generando un impulso mínimo, algo que, si el concepto estuviera correcto, no debería suceder.
En una conferencia sobre propulsión espacial, Tajmar y su equipo sugirieron que el impulso generado podría explicarse por la interacción electromagnética con el campo magnético de la Tierra. Este efecto plantea la posibilidad de que los impulsos observados en el EmDrive no son, de hecho, el resultado de una nueva forma de propulsión, sino de fuerzas electromagnéticas conocidas.

El papel del mu-metal en la próxima etapa de pruebas
A pesar de las críticas y del escepticismo, todavía no hay un veredicto definitivo sobre el EmDrive. Expertos como Jim Woodward, de la California State University, que desarrolló su propio propulsor — el Mach Effect Thruster — defienden que se realicen nuevos experimentos con blindaje de mu-metal, un material con alta permeabilidad magnética que aislaría el motor de las influencias magnéticas externas, como el campo magnético terrestre.
Woodward explica que el uso de este blindaje podría eliminar cualquier interferencia externa y hacer que las pruebas sean más confiables. Además, sugiere que se realicen pruebas con niveles de energía más altos, dado que las señales reales del EmDrive podrían estar siendo enmascaradas por interferencias.
El impacto de una posible validación del EmDrive
Si el EmDrive se comprueba como una forma de propulsión viable, tendría el potencial de revolucionar la exploración espacial.
Sin la necesidad de combustible, misiones de larga duración y exploración interplanetaria se volverían significativamente más baratas y menos complejas. Sin embargo, si las pruebas continúan señalando interferencias externas como causa del impulso, la comunidad científica probablemente descartará el concepto como viable para propulsión.
En este momento, la posibilidad de que el impulso sea resultado de efectos no intencionados, como las interacciones magnéticas, aún no ha sido completamente descartada.

-
Uma pessoa reagiu a isso.