Tras una crisis de costos que casi canceló el proyecto, la Shell apostó en la innovación y reingeniería para viabilizar el desarrollo de este estratégico proyecto de petróleo y gas en la Cuenca de Santos.
En el pre-sal de la Cuenca de Santos, uno de los proyectos más resilientes de la industria de energía está tomando forma. La historia de Gato do Mato es la de un notable giro en el sector de petróleo y gas, donde la Shell, tras enfrentar una crisis de costos que casi inviabilizó el proyecto, apostó en la innovación para salvar una inversión multimillonaria.
Dirigido por la gigante anglo-holandesa en asociación con la colombiana Ecopetrol, el proyecto fue completamente rediseñado para volverse más eficiente y, finalmente, recibió la decisión final de inversión en marzo de 2025. Es un caso ejemplar de cómo la ingeniería y la paciencia estratégica pueden desbloquear el valor de un activo complejo en aguas profundas.
El descubrimiento en el pre-sal y el desafío inicial
El viaje del proyecto de petróleo y gas comenzó en 2005, cuando la Shell adquirió la concesión del bloque BM-S-54. En 2010, la empresa anunció el descubrimiento de petróleo. Sin embargo, el desarrollo enfrentó su primer gran obstáculo: el reservorio se extendía a un área vecina, que pertenecía a la Unión y era gobernada por otras reglas.
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El estancamiento solo se resolvió en 2017, cuando la Shell, en asociación con la francesa TotalEnergies, adquirió el bloque adyacente, llamado Sur de Gato do Mato. Con el área finalmente unificada, el proyecto pudo avanzar hacia la fase de evaluación.
La crisis de costos de 2022: La búsqueda de petróleo y gas casi fue abandonada

Con los datos de evaluación en mano, el consorcio, que ahora incluía a la colombiana Ecopetrol, avanzó con un concepto de desarrollo. En 2022, parecía que todo estaba en orden, con contratos ya siendo firmados para la construcción del FPSO (la plataforma flotante).
Sin embargo, una «tormenta perfecta» en el mercado global, con el aumento de los costos de materiales y logística tras la pandemia, convirtió el proyecto original en económicamente inviable. En noviembre de 2022, la Shell tomó la drástica decisión de cancelar el contrato del FPSO y posponer la decisión final de inversión para el campo de petróleo y gas.
La innovación que salvó el proyecto: La ingeniería de «Gato do Mato 3.0»
Ante la crisis, el equipo de ingeniería de la Shell no se rindió. Iniciaron un proceso de completa reingeniería del proyecto, bautizado como «Gato do Mato 3.0». El enfoque cambió de la maximización de la capacidad a la optimización de la eficiencia y del valor.
El resultado fue un logro notable: el nuevo proyecto logró una reducción del 30% en el peso de la plataforma, lo que disminuyó drásticamente el costo de construcción. Además, el sistema de energía fue rediseñado para ser más eficiente y con menor emisión de carbono. Fue esta innovación la que salvó el proyecto y lo volvió viable nuevamente.
La formación del consorcio: Shell, Ecopetrol y la estrategia de asociación

La historia del proyecto de petróleo y gas de Gato do Mato fue construida a través de asociaciones estratégicas. Tras la unificación del área con TotalEnergies, la entrada de la colombiana Ecopetrol en 2019 fue decisiva para el avance del proyecto.
En junio de 2025, ya después de la decisión final de inversión, TotalEnergies decidió intercambiar su participación del 20% en el proyecto por una participación mayor en otro campo. Con esto, la estructura final del consorcio que está desarrollando Gato do Mato es: Shell como operadora, con el 70%, y Ecopetrol con el 30% restante.
La decisión final de 2025 y el futuro del proyecto
Con el nuevo proyecto en mano, la decisión final de inversión fue tomada en marzo de 2025. Inmediatamente, fueron firmados los contratos multimillonarios para la construcción. La empresa japonesa MODEC será la responsable por el FPSO, y TechnipFMC se encargará de los sistemas submarinos, en un contrato de más de US$ 1 mil millones.
El plan de desarrollo prevé la perforación de 10 pozos para alcanzar una capacidad de producción de 120,000 barriles de petróleo por día. Se espera que el proyecto de petróleo y gas de Gato do Mato comience a producir en el año de 2029, reforzando la posición de la Shell como la mayor productora extranjera en Brasil.

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