Las granjas chinas en edificios altos dejaron de ser una apuesta doméstica y avanzan hacia Tay Ninh, en Vietnam, donde Muyuan, en asociación con BAF, planea invertir más de US$ 450 millones en una granja para 64 mil cerdos integrada a una gran fábrica de piensos.
Las granjas verticales de cerdos, que durante años parecieron una solución improbable fuera de China, comienzan ahora a cruzar fronteras. El movimiento gana fuerza con la entrada de Muyuan Foods en Vietnam, en un proyecto que muestra cómo un modelo nacido de la presión por eficiencia, bioseguridad y uso intensivo del suelo pasa a ser exportado.
La iniciativa se implementará en Tay Ninh, en el sureste vietnamita, y combina cría animal en edificios de varios pisos con una estructura industrial de soporte. Más que una simple granja, el proyecto revela un cambio de escala y de lógica productiva, porque lleva a otro país un formato que China trató como respuesta estratégica para reorganizar su rebaño de cerdos.
Cómo el proyecto en Vietnam transforma granjas en una operación vertical

La asociación entre la china Muyuan Foods y la empresa local BAF prevé la construcción de un complejo con una inversión superior a US$ 450 millones, algo en torno a R$ 2,3 mil millones, según los valores informados en la base. El plan reúne dos frentes centrales: una granja con capacidad para 64 mil cerdos y una fábrica capaz de producir casi 600 mil toneladas de piensos por año.
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Este diseño deja claro que no se trata solo de erigir edificios para alojar animales. El objetivo es montar una operación integrada, en la que las granjas funcionen conectadas a una base propia de alimentación, ampliando el control sobre costos, logística y ritmo de producción. La verticalización, en este caso, no está solo en el edificio, sino también en la organización del negocio.
En septiembre, el proyecto recibió la aprobación de las autoridades de la provincia de Tay Ninh y también de las autoridades estatales, lo que abrió camino a su implementación formal. Este detalle ayuda a entender por qué la iniciativa ganó tanto peso: no se quedó restringida a una intención empresarial, sino que avanzó hacia la fase de reconocimiento institucional.
Al ser implementado en Vietnam, el complejo pone en práctica una idea que ya venía siendo consolidada en China. La diferencia es que ahora el modelo deja de ser visto solo como una respuesta interna a las necesidades chinas y pasa a ser presentado como una solución exportable. Es este salto el que hace que el proyecto sea especialmente relevante en el sector.
Por qué China decidió llevar sus granjas fuera de casa

El origen de esta estrategia está en el propio recorrido reciente de la cría de cerdos en China. En los últimos años, China ha comenzado a invertir de forma creciente en granjas de varios pisos, incluso en estructuras que recuerdan a rascacielos. Uno de los ejemplos más emblemáticos son las dos torres de 26 pisos en Ezhou, en la provincia de Hubei, con capacidad para criar 1,2 millones de cerdos por año.
Este avance no surgió de la nada. El país ya venía replanteándose la cría de cerdos desde hace bastante tiempo, pero el proceso ganó urgencia tras el impacto de la peste porcina africana en 2018. El brote devastó rebaños, provocó sacrificios a gran escala y expuso la fragilidad de sistemas menos concentrados y menos controlados. A partir de ahí, la reorganización de la producción dejó de ser solo deseable y pasó a ser estratégica.
En 2019, el gobierno chino permitió formalmente el uso de edificios de varios pisos para la cría de cerdos. Un año después, Muyuan inauguró en Nanyang un enorme complejo con cerca de veinte edificios, capaz de producir más de dos millones de cerdos por año. Esto muestra que la empresa no está solo experimentando formatos alternativos, sino consolidando un estándar industrial a gran escala.
Al llevar este diseño a Vietnam, China señala que cree en la madurez del modelo. Ya no es una apuesta limitada al territorio chino, ni una solución improvisada para un momento de crisis. Lo que se veía como excepción comienza a ser tratado como fórmula replicable, con potencial para ser adaptada a otros mercados.
Lo que hace que las granjas en rascacielos sean tan atractivas para el sector
El principal argumento a favor de estas granjas es la eficiencia. En lugar de esparcir la producción en grandes extensiones horizontales, el sistema concentra la cría en edificios de varios pisos, reduciendo la necesidad de tierra y haciendo más intensa la utilización del espacio disponible. En regiones densamente pobladas o con suelo disputado, esto puede representar una ventaja decisiva.
Otro punto importante es la bioseguridad. Según la propia Muyuan, la sustitución de granjas tradicionales de un solo piso por unidades de varios pisos mejora el uso de la tierra, favorece el reciclaje de estiércol y residuos y refuerza los mecanismos de control sanitario. Esta promesa de mayor control ayuda a explicar por qué el modelo ganó fuerza después de años de pérdidas e inestabilidad.
También existe una ganancia operacional en la automatización. Las grandes torres chinas asociadas a este modelo reúnen miles de puntos de alimentación automática y sistemas capaces de recolectar, analizar y utilizar estiércol animal. Esto indica que las granjas verticales no dependen solo de la altura de los edificios, sino de una infraestructura tecnológica orientada a estandarizar procesos y ampliar la previsibilidad productiva.
En la práctica, el rascacielo porcino representa un intento de acercar la cría animal a una lógica industrial aún más rígida. Todo se vuelve más concentrado, más monitoreado y más conectado. Para los defensores del formato, esta organización transforma limitaciones físicas y sanitarias en una ventaja competitiva.
Dónde están las ganancias y los riesgos de este modelo de granjas verticales
Las ventajas del sistema aparecen con claridad cuando se observa el contexto chino. El país es el mayor productor y consumidor de carne porcina del mundo y, antes del brote de 2018, albergaba cerca de la mitad de la población mundial de cerdos. En un escenario así, controlar espacio, residuos, enfermedades y productividad dejó de ser una cuestión secundaria. Las granjas en altura surgen como respuesta a esta presión.
Además, China ha ido sustituyendo gradualmente un modelo en el que la cría de cerdos era común en entornos domésticos por otro basado en operaciones comerciales a gran escala. Esta transición favorece estructuras más estandarizadas, donde el control del ambiente es mayor y el monitoreo puede ser más riguroso. El rascacielo, en este contexto, funciona como símbolo de una producción más centralizada e industrializada.
Pero el formato también presenta riesgos relevantes. El principal de ellos es la posibilidad de diseminación más rápida de enfermedades a través de sistemas de ventilación, precisamente porque la concentración de animales en una misma estructura puede amplificar el impacto de un problema sanitario. Cuanto mayor es la integración, mayor también puede ser la velocidad de propagación de fallas.
Por ello, el modelo despierta admiración y desconfianza al mismo tiempo. Para algunos, representa un paso lógico hacia la agricultura industrial de alta eficiencia. Para otros, concentra demasiadas vulnerabilidades en una sola estructura. La expansión hacia Vietnam muestra que, incluso con los riesgos, China considera que los beneficios aún compensan el avance.
Lo que la entrada de Muyuan en Vietnam revela sobre el futuro de las granjas de cerdos
La presencia de Muyuan en el proyecto de Tay Ninh tiene peso propio porque la empresa es la mayor productora de cerdos de China y una de las más relevantes del sector a escala internacional. Su participación no solo da dimensión financiera al plan, sino que también refuerza la idea de que el emprendimiento vietnamita es una extensión directa de la experiencia acumulada en el mercado chino.
Esto significa que Vietnam no está recibiendo solo capital o construcción civil. Está recibiendo un modelo productivo completo, probado dentro de uno de los mayores mercados de carne porcina del planeta. Cuando una compañía de este tamaño decide replicar fuera del país una estructura que ayudó a consolidar en casa, la señal es de confianza en el estándar adoptado.
Al mismo tiempo, el proyecto revela un movimiento más amplio de China: intentar estabilizar su rebaño, evitar excedentes, sostener precios y ampliar el alcance de soluciones que considera eficientes. En este escenario, exportar granjas verticales pasa a ser también una forma de proyectar influencia tecnológica y empresarial sobre la cadena global de producción de cerdos.
El caso de Tay Ninh puede acabar funcionando como vitrina. Si la operación se muestra eficiente, otras iniciativas similares podrán ganar tracción en mercados que enfrentan presiones sobre tierra, escala y bioseguridad. Más que construir edificios, China está tratando de exportar una lógica entera de producción animal.
La llegada del modelo chino de granjas en rascacielos a Vietnam marca un punto importante para la cría industrial de cerdos.
El proyecto liderado por Muyuan, con granja para 64 mil cerdos y fábrica de piensos de gran tamaño, muestra que una solución creada para responder a desafíos internos de China ahora comienza a ser presentada como formato internacional.
Al mismo tiempo que promete eficiencia, mejor uso del espacio y mayor control operativo, este sistema también suscita dudas sobre la concentración de riesgos sanitarios y sobre los límites de una producción cada vez más verticalizada.
Es precisamente esta mezcla de innovación, escala y controversia la que hace que el tema gane tanta fuerza. Desde su perspectiva, este tipo de granja representa una evolución inevitable de la producción de alimentos o un modelo que aún lleva riesgos demasiado altos para ser tratado como referencia?

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