Nuevo Proyecto de China Busca Conectar Brasil y Perú al Océano Pacífico, Prometiendo Revolucionar las Relaciones Comerciales entre América del Sur y el Gigante Asiático
América del Sur, a pesar de la distancia geográfica, está cada vez más cerca de China, gracias a una serie de acuerdos y proyectos bilaterales. Uno de los principales ejemplos de esta proximidad es el ambicioso proyecto de construcción de un ferrocarril que conectará Brasil con Perú, facilitando el comercio entre los países sudamericanos y China, que ya es uno de los principales socios comerciales de la región.
Este proyecto, parte de un esfuerzo continuo de China para expandir sus rutas comerciales, forma parte de una estrategia mayor llamada «Nueva Ruta de la Seda», una serie de iniciativas que busca crear una amplia red de transporte que conecta Asia, Europa, África y, ahora, América del Sur. Pero, para entender la importancia de este nuevo ferrocarril, es necesario observar el creciente papel de China en el continente sudamericano.
China como Socio Económico Estratégico
En las últimas dos décadas, China ha ampliado su influencia económica en América Latina. En 2002, el comercio entre China y los países latinoamericanos giraba en torno a US$ 12,2 mil millones. En 2010, esa cifra saltó a US$ 180 mil millones, y hoy supera los US$ 450 mil millones. América del Sur ha sido un proveedor vital de materias primas esenciales para la economía china, como soja, hierro, cobre y petróleo.
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Brasil, por ejemplo, es uno de los principales socios de China, especialmente en el agronegocio. Más del 35% de las exportaciones brasileñas al país asiático son de soja, recurso indispensable para alimentar la creciente demanda china de carne de cerdo. Además, el mineral de hierro brasileño abastece la gigantesca industria del acero de China, con especial énfasis en las minas ubicadas en Minas Gerais y Pará.
En Perú, el enfoque principal de China es el cobre, mineral crucial para la industria de electrónicos y para el sector de energía renovable. El país es uno de los mayores productores mundiales del metal, y el ferrocarril propuesto por China facilitaría la salida de este recurso hacia el mercado asiático.
El Ferrocarril Transoceánico: Una Alternativa a las Rutas Marítimas
El gran objetivo del proyecto ferroviario es crear una ruta más rápida y eficiente entre los recursos naturales de América del Sur y los mercados chinos. Hoy, la mayoría de los productos exportados a China pasan por rutas marítimas, muchas veces lentas y costosas. La ruta más común implica atravesar el Océano Atlántico y rodear el continente africano, recorriendo alrededor de 24.000 km, un trayecto que puede tardar hasta 40 días. Otra ruta atraviesa el Canal de Panamá, pero sufre frecuentemente congestiones, elevando los costos de transporte.
La propuesta del ferrocarril transoceánico promete reducir ese tiempo de transporte a menos de dos semanas, acortando la distancia a alrededor de 13.000 km. Además de aumentar la eficiencia, esto también disminuiría significativamente los costos logísticos para ambos lados.
El Desafío de la Construcción
La construcción de este ferrocarril, sin embargo, no será una tarea fácil. El proyecto, que prevé la conexión entre el Puerto de Açu, en el estado de Río de Janeiro, hasta el puerto de Ilo, en la costa peruana, necesitará atravesar diversas barreras geográficas, incluyendo la densa Selva Amazónica y la Cordillera de los Andes.
Uno de los grandes desafíos está en la definición de la ruta. Brasil y Perú tienen diferencias sobre la trayectoria ideal. Mientras Perú prefiere que el ferrocarril pase por una región ubicada a 4.000 metros de altitud, lo que aumentaría el costo en US$ 20 mil millones, Brasil defiende una ruta más baja, a 2.700 metros, con un costo total estimado en US$ 50 mil millones. Esta diferencia necesita ser resuelta para que el proyecto avance.


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