La Rápida Expansión de la Incineración en China Creó un Desequilibrio Inesperado: Menos Residuos Urbanos, Líneas Ociosas, Costos Elevados y Adaptaciones Extremas para Mantener las Plantas en Funcionamiento
China desarrolló en tiempo récord una de las redes de incineración de residuos más grandes del mundo, con el objetivo de generar electricidad y reducir la presión sobre los vertederos urbanos. Sin embargo, el éxito del programa ha creado un problema inesperado: hoy, el país tiene más hornos que basura disponible para quemar.
Con más de 1.000 plantas en operación, una parte significativa del sistema funciona por debajo de la capacidad ideal. En diversos casos, las instalaciones no alcanzan el 80 % de utilización, lo que llevó a las empresas a buscar residuos en lugares donde antes había excedentes, incluidos antiguos vertederos ya desactivados.
Un Crecimiento Más Rápido que la Generación de Residuos
La capacidad diaria de incineración en China ya supera 1,1 millón de toneladas, un nivel que supera ampliamente las metas establecidas en los últimos años. El problema es que la cantidad de residuos urbanos no ha crecido al mismo ritmo.
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Factores como la desaceleración económica, la reducción de la población y una gestión doméstica más eficiente han contribuido a la caída en la generación de basura. Un menor consumo resulta directamente en menos residuos disponibles para alimentar los hornos.
En 2022, mientras las plantas tenían capacidad para procesar alrededor de 333 millones de toneladas por año, la recolección de residuos domésticos se situó en torno a 311 millones de toneladas. Aun así, el país continuó expandiendo su capacidad, profundizando el desequilibrio entre oferta y demanda.

Impacto Directo en la Operación y en los Costos
La escasez de residuos ya se refleja en la rutina de las plantas. Algunas líneas de incineración permanecen inactivas durante largos períodos, otras operan solo unos meses al año, y los costos fijos se vuelven más difíciles de absorber cuando los hornos no funcionan de forma continua.
En provincias como Anhui y Hebei, los operadores admiten que una de cada tres líneas permanece cerrada durante todo el año, no por fallos técnicos, sino simplemente por falta de basura.
Medidas Extremas para Mantener los Hornos en Funcionamiento
Ante este escenario, algunas plantas han comenzado a pagar para garantizar el suministro de residuos —una situación impensable durante las antiguas crisis de descarte. Otras optan por complementar la carga con residuos industriales o restos de construcción.
También se han registrado casos de excavación de vertederos antiguos para recuperar materiales aún susceptibles de incineración. Aunque esta práctica evita la desconexión total de los equipos —un proceso caro y complejo—, evidencia la presión económica enfrentada por el sector.
Exceso de Capacidad como Riesgo Estructural
El desafío dejó de ser tecnológico y pasó a ser estructural. Cuando el número de hornos supera el volumen de residuos disponibles, la competencia por el material aumenta y la rentabilidad del modelo disminuye.
La expansión paralela de las plantas, sin considerar la tendencia de caída en la generación de residuos urbanos, eleva el riesgo de activos subutilizados y de inversiones con retorno cada vez más lento.
Emisiones, Subproductos y Debate Ambiental
Aunque las mejoras en los sistemas de filtración, control de gases y normas ambientales han reducido las emisiones, la incineración sigue generando subproductos complejos. Solo en 2024, las plantas produjeron alrededor de 13 millones de toneladas de cenizas volantes y 63 millones de toneladas de lixiviados.
Solo el 15 % de las cenizas fueron reutilizadas, principalmente en la industria de la construcción. El resto requiere tratamientos costosos y disposición controlada, manteniendo vivo el debate ambiental sobre la sostenibilidad del modelo.

La Separación de Residuos Cambia el Escenario
Desde 2017, la separación obligatoria de residuos ha avanzado en diversas ciudades chinas. Donde la norma se aplica con rigor, el perfil de la basura ha cambiado, y una parte significativa dejó de ser destinada a la incineración.
Shenzhen es uno de los ejemplos más claros. Con cerca de 18 millones de habitantes, la ciudad ya no envía más residuos domésticos a vertederos. Cinco instalaciones, con capacidad diaria total de 20.000 toneladas, gestionan el volumen actual mediante sistemas avanzados de separación y valorización de residuos.
Un Modelo que Necesita Ajustes
China construyó una infraestructura gigantesca para la incineración de residuos, pero hoy genera menos basura de la que puede procesar. El resultado es un exceso de capacidad que obliga a las plantas a adaptarse, operar por debajo de su potencial y buscar nuevas fuentes de residuos.
Desde el punto de vista ambiental, la reducción de la generación de basura es una buena noticia. Ya desde la perspectiva económica, el desafío ahora es ajustar el sistema a una realidad en la que la eficiencia no depende solo de la tecnología, sino del equilibrio entre la infraestructura instalada y la cantidad real de residuos generados.

Grande novidade, o estado tentando resolver um problema e no processo cria outros problemas….
Em Barueri teremos uma usina dessas. Recolherá lixo das cidades de Barueri e Carapicuíba.
A China tornou-se livre de novos aterros, está eliminando os antigos onde é possível e está ajudando a limpar os vizinhos também.
É curioso que a lógica capitalista seja o enfoque da matéria. Sugiro pesquisar o que aconteceu com as máquinas tuneladoras que perfuraram o tunel sob o Canal da Mancha. Não parece que esse tenha sido um fracasso…