Impulsada por la Cuenca de Campos desde los años 70, la ciudad del petróleo brasileña vive entre la riqueza de los royalties y los desafíos de la desigualdad, concentrando la mayor parte de la industria offshore del país.
Macaé, en la costa norte de Río de Janeiro, es mucho más que una ciudad playera. Es el corazón palpitante de la industria de petróleo y gas, siendo la más famosa ciudad del petróleo brasileña. Conocida como la «Capital Nacional del Petróleo», la ciudad se transformó de un tranquilo municipio en un polo de energía de importancia global, todo gracias a las gigantescas reservas de petróleo descubiertas en el océano, en la llamada Cuenca de Campos.
Esta es la historia de cómo la ciudad nació, creció de forma explosiva y hoy vive un nuevo ciclo de optimismo. Una trayectoria marcada por la riqueza de los royalties, salarios altos y una concentración única de empresas, pero también por profundas contradicciones sociales y los desafíos de depender de una única e volátil industria.
El inicio de todo: El descubrimiento de la Cuenca de Campos en los años 1970
Antes del petróleo, Macaé vivía de la agricultura y la pesca. Todo cambió cuando Petrobras, tras años de investigación, confirmó la existencia de un verdadero tesoro bajo el mar. El hito cero de esta revolución fue el 13 de agosto de 1977. En esa fecha, comenzó la producción comercial en el campo de Enchova, el primero en brotar petróleo en la Cuenca de Campos.
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Para viabilizar la producción, Petrobras necesitaba innovar. Una de las tecnologías más importantes fue el Sistema de Producción Anticipada (SPA), que permitía extraer el petróleo de forma más rápida, utilizando plataformas flotantes mientras se construían las estructuras definitivas. Esta agilidad fue crucial para transformar la promesa geológica en un negocio de miles de millones de dólares.
La transformación de Macaé: De aldea costera a un polo industrial global

Con la producción en alta mar a todo vapor, Petrobras necesitaba una base en tierra firme. En 1978, Macaé fue oficialmente elegida como la sede de las operaciones de la Cuenca de Campos. Esta decisión funcionó como un imán. En los años siguientes, más de 4.000 empresas, desde gigantes multinacionales hasta pequeños proveedores de servicios, se instalaron en la ciudad para atender la demanda de la industria.
El resultado fue una explosión demográfica sin precedentes. La población de Macaé saltó de aproximadamente 65 mil personas en 1970 a más de 246 mil, según el Censo de 2022. Este crecimiento acelerado y, a menudo, desordenado, trajo enormes desafíos urbanos, creando una ciudad con una infraestructura que luchaba por seguir el ritmo de su propia expansión.
La riqueza y la desigualdad en la ciudad del petróleo brasileña
No hay duda de que el petróleo trajo una inmensa riqueza a Macaé. Los royalties, una compensación pagada por la explotación del petróleo, inyectan miles de millones en las arcas del municipio — solo en 2022, la ciudad recaudó R$ 1,44 mil millones. Esto se refleja en los indicadores económicos: en 2021, Macaé tenía el mayor promedio salarial de Brasil, con 5,9 salarios mínimos.
No obstante, esta prosperidad oculta una profunda desigualdad social. Datos del IBGE de 2021 mostraron el paradoja: mientras una minoría ganaba salarios altísimos, el 31,5% de la población vivía con hasta medio salario mínimo por persona. La riqueza generada por el petróleo no fue distribuida de manera equitativa, creando una ciudad de contrastes, con bolsas de pobreza coexistiendo con la opulencia de la industria.
La infraestructura que conecta la ciudad al mar: Puerto, aeropuerto y carreteras
Para sostener la gigantesca operación offshore, se construyó una infraestructura especializada. El Aeropuerto de Macaé se convirtió en la mayor base de helicópteros de América Latina, funcionando como un puente aéreo que transporta miles de trabajadores a las plataformas todos los días. El Puerto de Imbetiba, por su parte, fue el eslabón marítimo, garantizando el envío de suministros y equipos al alto mar.
En tierra, la conexión se realiza principalmente a través de la carretera BR-101. Durante décadas, la carretera fue un cuello de botella logístico, pero las obras de duplicación, como las iniciadas en 2024, buscan modernizar esta arteria vital, esencial para el desalojo de productos y para la seguridad de quienes transitan por la región.
El futuro de Macaé: Un nuevo ciclo de inversiones billonarias
Tras un período de crisis en el sector, la ciudad del petróleo brasileña vive un momento de renacimiento. Petrobras anunció un plan de inversiones de hasta US$ 22 mil millones hasta 2028 para revitalizar la Cuenca de Campos. El objetivo es utilizar nuevas tecnologías para aumentar la producción de los campos más antiguos, extendiendo su vida útil por décadas.
Los resultados ya han aparecido: en 2023, tras ocho años de caída, la producción de la cuenca volvió a crecer. Mirando hacia el futuro, Macaé también comienza a posicionarse más allá del petróleo. La ciudad es un hub estratégico para el gas natural y explora su potencial para proyectos de energía renovable, como la eólica offshore, buscando garantizar que su futuro sea tan dinámico como su historia.


Parabéns pela matéria.
Olha fiz curso de plataformistas, operador de sonda, cbsp, huet, mergulo ate 20 mt, e não consiguir emprego, porque eu não tinha indicação, ou tinha que pagar alguem , para queimar a CTPS,l e vergonhoso e ridiculo, e ainda mais temos que pagar uma pensão, almoço, e jantar pois pagarmos carissimo pelos cursos, e muitos vem de outras cuidade mais e verdade, ou tinha que arrumar uma pessoa para levar seu documento para empresa.
Macaé: favelas, violência e desigualdades.