Ubicada en la Depresión de Afar, la antigua villa combina calor récord, producción mineral histórica, ferrocarril desactivado y ausencia poblacional desde 2005, convirtiéndose en referencia científica y turística sobre extremos naturales globales
La ciudad de Dallol, en la Depresión de Afar, Etiopía, a 130 metros por debajo del nivel del mar, con una media anual de 34,6 °C entre 1960 y 1966, récord de 49 °C y producción mineral de 51.000 toneladas métricas, se consolida como límite histórico de la ocupación humana.
Dallol, en el norte de Etiopía, se ha convertido en referencia mundial por registrar la mayor temperatura media anual jamás medida en área habitada, situarse 130 metros por debajo del nivel del mar y reunir un histórico económico, climático y geológico extremo en la región de Afar.
Ubicada en la región de Afar, dentro de la Depresión de Afar, la ciudad fantasma está inserta en una de las áreas más activas geológicamente del planeta, marcada por vulcanismo, salar extensos y condiciones ambientales severas.
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Las coordenadas 14°14′19″N y 40°17′38″E posicionan la antigua villa en el distrito de Dallol, en una zona de difícil acceso y sometida a calor persistente durante todo el año.
Desde 2005, no existe estimación poblacional oficial para la localidad, según registros de la Agencia Central de Estadística de Etiopía, lo que refuerza su clasificación administrativa como ciudad fantasma.
El abandono prolongado está directamente ligado a las condiciones climáticas excepcionales, que imponen límites fisiológicos a la permanencia humana continua e inviabilizan la formación de núcleos urbanos estables.
Entre 1960 y 1966, Dallol registró una media anual de 34,6 °C, consolidando el mayor valor ya documentado para una área habitada en mediciones climatológicas reconocidas.
Las temperaturas medias máximas superan 41 °C, mientras que, en determinados meses, los valores medios máximos alcanzan 46,7 °C, ampliando el estrés térmico a lo largo del año.
El récord absoluto de 49 °C fue registrado en el lugar, evidenciando un régimen térmico extremo, sin enfriamiento nocturno significativo y con variaciones diarias muy limitadas.
Además del calor, la región presenta aridez intensa, con rarísimos días de lluvia a lo largo del año y prácticamente ninguna reposición hídrica superficial.
Clima Extremo y Límites Ambientales
La condición de altitud negativa, asociada a la posición tropical y a la proximidad del Mar Rojo, intensifica la retención de calor y agrava el carácter hiperárido del área.
Durante el invierno, la influencia marítima eleva aún más las temperaturas medias, manteniendo a Dallol entre los ambientes más cálidos permanentemente monitoreados en el planeta.
Estos factores combinados transformaron la villa en símbolo de los límites físicos de la ocupación humana en escenarios naturales extremos.
A pesar del ambiente hostil, Dallol desempeñó un papel económico relevante a principios del siglo XX, impulsada por la exploración mineral a gran escala.
La extracción de sal y potasio estructuró la ocupación temporal, atrayendo inversiones e infraestructura logística en una región hasta entonces aislada.
Entre 1917 y 1918, se construyó un ferrocarril de vía estrecha que conectaba el puerto de Mersa Fatma, en la actual Eritrea, a un punto situado a unos 28 kilómetros de Dallol.
El ferrocarril permitía el transporte de sal hasta la costa, viabilizando la operación continua de las áreas de extracción mineral en el interior de la Depresión de Afar.
En este período, la producción de potasio alcanzó aproximadamente 51.000 toneladas métricas, insertando a Dallol en el mercado internacional de minerales industriales.
El declive ocurrió tras la Primera Guerra Mundial, cuando grandes productores globales comenzaron a dominar el suministro de potasio a gran escala competitiva.
La Ciudad Fantasma: Exploración Mineral y Abandono Progresivo
Intentos de reanudación de la actividad ocurrieron entre 1920 y 1941, incluyendo operaciones conducidas por una empresa italiana especializada en la extracción mineral.
En este intervalo, se extrajeron alrededor de 25.000 toneladas de silvita, sin que la producción alcanzara estabilidad económica duradera.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el ferrocarril fue desmantelado por la administración británica, cerrando definitivamente la principal infraestructura industrial de la región.
Con el fin de la logística ferroviaria, Dallol perdió su función económica central y entró en un proceso gradual de vaciamiento humano.
En las décadas siguientes, el área permaneció restringida a actividades puntuales, como extracción artesanal de sal y levantamientos científicos esporádicos.
En los años 1960, una empresa estadounidense realizó miles de perforaciones exploratorias, buscando viabilidad económica para nuevos emprendimientos minerales.
A pesar del esfuerzo técnico, ninguna operación permanente fue establecida, manteniendo la localidad sin actividad productiva continua.
Actualmente, la ciudad fantasma de Dallol no posee población fija, siendo visitada solo por investigadores, turistas de aventura y caravanas de camellos conducidas por pueblos afar.
Desde 2015, carreteras pavimentadas facilitaron el acceso hasta áreas cercanas, aunque el desplazamiento final aún requiere vehículos todoterreno y planificación rigurosa.
Lo que permanece visible son construcciones de bloques de sal, estructuras corroídas y un sistema hidrotermal activo, con fumarolas y terrazas minerales multicolores, preservando la memoria de una ocupación llevada al límite ambiental.
Con información de Wikipedea.



Brasil hoje tem lugares com está temperatura, e de forma recorrente. Caminhamos para a desertificação, gradativamente, área por área, nada que conteste o fato!
Sera que esse povo faz pesquisa meteorológica em Cuiaba? Não é possível que lá ganhe daqui em calor aqui ja chegou a fazer 44graus as 8:30 da noite.
Carlos Alberto, eu morei em Porto Velho – RO e presenciei temperaturas de 45°C de noite, ligar o ventilador dava a sensação térmica de abrir o forno do fogão. A única solução para dormir era deitar no azulejo ou usar ar condicionado se você tivesse. Na época 1989, era um luxo de poucos.
Local ideal para usina solar!
Calor ambiente não é útil à produção de energia solar. Uma usina solar montada em montanha de clima ameno produzirá mais energia, já que a camada de atmosfera a ser atravessada pelos raios solares será mais fina.