Tradicionalmente, los habitantes de Copenhague, en Dinamarca, necesitaban viajar al extranjero para esquiar. Pero ahora, la capital danesa tiene su propia pista de esquí, ubicada en un lugar bastante inusual: un rascacielos.
Dinamarca ha innovado al construir una pista de esquí en un rascacielos, transformando la manera en que las personas disfrutan del invierno. Este increíble proyecto está ubicado en Copenhague y ofrece una experiencia única, combinando diversión y sostenibilidad.
CopenHill, o Amager Bakke, es un rascacielos en Copenhague con una pista de esquí artificial en la cima, abierta durante todo el año. Esta impresionante construcción también es una planta de energía que convierte residuos en energía limpia, proporcionando electricidad y calefacción a 50.000 hogares. La planta transforma 440.000 toneladas de residuos al año en energía, emitiendo menos dióxido de carbono que la quema de combustibles fósiles.
Inicio de la pista de esquí en un rascacielos
La idea de CopenHill surgió de la necesidad de crear espacios urbanos funcionales y sostenibles. El rascacielos cuenta con senderos para caminar, paredes de escalada y hasta un bar en la cima, además de la pista de esquí. Con 85 metros de altura, CopenHill ofrece una vista panorámica de la ciudad y hasta del puente Øresund, que conecta a la Dinamarca con Suecia.
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La pista de esquí está hecha de un material sintético llamado NEveplast, que permite esquiar con una fricción similar a la de la nieve. La pista tiene 500 metros de longitud e incluye cuatro pistas con diferentes niveles de dificultad. Para llegar a la cima, los esquiadores pueden usar elevadores o una escalera mecánica.
Historia del proyecto
El proyecto del rascacielos CopenHill comenzó en 2011, cuando la oficina de arquitectura Bjarke Ingels Group (BIG) ganó una competencia internacional de diseño. La construcción comenzó en 2013 y se completó en 2019, con un costo total de aproximadamente 650 millones de dólares. CopenHill es considerado el incinerador de residuos más limpio y eficiente del mundo.
Además de producir energía limpia, CopenHill ayuda a reducir las emisiones de contaminantes. La planta corta 107.000 toneladas de emisiones de dióxido de carbono al año en comparación con una planta a carbón. La estructura también reduce las emisiones de óxidos de nitrógeno en un 85% y el contenido de azufre del humo en un 99,5%.
CopenHill no solo es una innovación tecnológica, sino también un espacio de recreación y educación. El edificio alberga 10 pisos de espacios administrativos y un centro educativo de 6.500 metros cuadrados, donde se llevan a cabo talleres y conferencias sobre sostenibilidad.
CopenHill es una prueba de que la sostenibilidad y la diversión pueden ir de la mano. Esta increíble innovación de Dinamarca no solo ofrece una nueva forma de ocio para los habitantes de Copenhague, sino que también contribuye significativamente a la meta de la ciudad de volverse neutra en carbono para 2025. Con esta combinación de tecnología avanzada y diseño inteligente, CopenHill redefine lo que puede ser un rascacielos, proporcionando beneficios ambientales y sociales duraderos.


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