Con Motores Ruidosos, Puertas Suicidas e Ideas Innovadoras, la DKW Vemag Marcó una Época. La Historia de la DKW Vemag en Brasil Involucra Pionerismo, Osadía y un Final que Sorprendió Hasta a los Fans Más Fieles.
La historia de la DKW Vemag en Brasil comienza en un tiempo donde Brasil aún gateaba en el sector automotriz. Fue en el barrio del Ipiranga, en São Paulo, que en 1945 surgió la Studebaker do Brasil, responsable por montar vehículos importados desmontados. Pero fue solo en 1952, tras la fusión con la empresa Elite, que nació oficialmente la Vemag – Veículos e Máquinas Agrícolas S.A.. Inicialmente, la nueva compañía se dedicaba a la construcción de camiones y tractores.
Fue solo en 1956, durante el gobierno de Juscelino Kubitschek y los incentivos del GEIA (Grupo Ejecutivo de la Industria Automovilística), que la Vemag decidió apostar en la producción de automóviles de pasajeros. Y lo hizo de forma audaz: estableciendo una asociación con la alemana DKW para producir sus vehículos bajo licencia. A partir de ahí, nació oficialmente la DKW Vemag, un nombre que se convertiría en icónico entre los entusiastas brasileños.
La Línea de Modelos que Conquistó (y Intrigó) a los Brasileños
El primer automóvil nacional de verdad fue de la DKW Vemag. El 19 de noviembre de 1956, se lanzó la Universal, la primera furgoneta fabricada en Brasil. Con líneas redondeadas, faros circulares, puertas que se abrían al revés (las famosas «puertas suicidas») y un acabado simple, pero funcional, era práctica y mostraba un encanto singular.
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Seguido vino el jeep Candango, lanzado en 1958. Con tracción en las cuatro ruedas, ángulos de ataque robustos y un comportamiento valiente fuera de carretera, era el querido de los aventureros aunque tuvo una vida corta, siendo descontinuado en 1963.
Después llegó el sedán Belcar, también en 1958, con un aspecto más urbano y capacidad para seis ocupantes. Era cómodo, espacioso y mantenía la firma de la marca: motor de tres cilindros, dos tiempos, y caja de cambios en la columna. En 1964, vino el refinamiento con la serie 1000: mejoras en el acabado, puertas con apertura convencional y panel tapizado.
No se puede hablar de la historia de la DKW Vemag en Brasil sin mencionar el elegante Fissore (1964), el deportivo GT Malzoni (1965) y el audaz Carcará, desarrollado exclusivamente para romper el récord de velocidad nacional. El 29 de junio de 1966, alcanzó 212,9 km/h en una recta de Barra da Tijuca, un logro inédito para un vehículo nacional de la época.
El Apogeo de la Innovación con el Motor de Dos Tiempos y Sus Peculiaridades
El corazón palpitante de la DKW Vemag estaba bajo el capó. Sus vehículos utilizaban un motor de tres cilindros y dos tiempos, con soluciones muy por delante de su tiempo y otras que causaban dolores de cabeza. Un ejemplo de esto era la necesidad de mezclar manualmente aceite de dos tiempos con gasolina en cada llenado, lo que generaba mucho humo y, muchas veces, mezcla desbalanceada.
El sistema de rueda libre, accionado por palanca en el panel, permitía que el coche continuara en movimiento como si estuviera en punto muerto, incluso con una marcha engranada lo que comprometía el freno-motor, pero prometía economía y suavidad. Era curioso, diferente y muy “a la DKW”.
El apogeo de la ingeniería llegó con el sistema Lubrimat, introducido en 1964 en el Fissore, que automatizaba la mezcla de aceite y gasolina, facilitando la vida del conductor y reduciendo la emisión de humo. Y, a pesar de todos los desafíos, estos motores eran duraderos y entregaban un rendimiento honesto para la época.
El Fin de la DKW Vemag en Brasil: el Golpe Silencioso de Volkswagen
Todo iba relativamente bien hasta que, en 1965, una noticia proveniente de Alemania cambiaría el rumbo de la historia de la DKW Vemag en Brasil. Volkswagen adquirió el control de Auto Union empresa-madre de DKW y, con eso, comenzó a determinar los rumbos de la producción en Brasil. En 1967, Volkswagen do Brasil compró la Vemag.
Y fue ahí donde comenzó el fin. Los modelos DKW ya venían sufriendo con la caída en las ventas y la competencia feroz de nuevos coches con motores más modernos y económicos. La VW, interesada en expandir su línea con el Fusca y sus variaciones, no dio espacio para que los modelos DKW evolucionaran. Poco a poco, la producción fue siendo interrumpida, hasta que, a finales de 1967, la marca DKW desapareció de las líneas de montaje brasileñas.
Fue una despedida sin ceremonias, pero no sin importancia. La DKW Vemag fue pionera en muchos aspectos y dejó un legado técnico e histórico difícil de ignorar. Sus vehículos aún circulan en encuentros de antigüedades y despiertan la curiosidad de quienes ven un motor ruidoso, soltando humo azulado, con un encanto que ha atravesado décadas.
Un Legado Ruidoso, Humeante, pero Inolvidable
Aunque el final fue discreto, la historia de la DKW Vemag en Brasil permanece viva en la memoria de los apasionados por los coches antiguos. Sus modelos innovaron en diseño, en tecnología y fueron los primeros en allanar el camino de la industria automotriz nacional.
Con sus motores simples, pero ingeniosos, y diseños peculiares, la DKW Vemag mostró que Brasil podía sí fabricar coches. Y más que eso: que estos coches podían ser únicos, diferentes y memorables. La marca se fue, pero el inconfundible sonido de su motor de dos tiempos aún ecoa en las calles de quienes preservan esta parte especial de la historia del automovilismo brasileño.
Fuente: Reliquia Automotriz


Eu tenho uma dúvida, é sobre o Candango. Eu não lembro dele 4×4 e sim 4×2 com tração dianteira como todos DKW.
Meu pai tinha um com diferencial traseiro. Apenas estava sem o cardam para ser mais economico pois o uso era urbano.
Eu dirigia uma dessas peruas que era do meu pai. Não fazia muita fumaça mas tinha um cheiro de óleo que eu adorava quando criança. Saudades, vontade de ter um hoje.
Meu pai teve uma Vemaguete Bordô com assento branco…perto dos anos 60….