Con territorio superior al de Inglaterra, una biodiversidad inigualable e importancia geográfica singular, la Isla de las Guianas es una gigantesca isla brasileña que aún vive al margen del reconocimiento nacional — a pesar de su relevancia ambiental, cultural y económica.
La geografía guarda sorpresas tan grandiosas como ignoradas. Una de ellas es la Isla de las Guianas, una formación natural que se extiende por una vasta área de América del Sur y que, para asombro de muchos, incluye partes considerables del territorio brasileño. Clasificada por hidrólogos y geógrafos como una isla fluvio-marina, está rodeada de agua dulce y salada, con márgenes delimitadas por importantes cursos de agua y por el Océano Atlántico. A pesar de su tamaño colosal — mayor que toda Inglaterra —, esta isla brasileña gigante es desconocida por gran parte de la población. Alberga estados enteros, millones de habitantes y una de las mayores biodiversidades del mundo, pero casi nunca se menciona en libros escolares, planes de gobierno o reportajes de medios nacionales.
Comparación de tamaño de la Isla brasileña: Isla de las Guianas x Inglaterra
| Región | Área aproximada | Observaciones |
|---|---|---|
| Isla de las Guianas | ≈ 1.650.000 km² | Incluye partes de Brasil (Amapá, Roraima, Amazonas), Guayana, Surinam, Guayana Francesa y este de Venezuela |
| Inglaterra | ≈ 130.000 km² | Parte del Reino Unido; no incluye Escocia, Gales o Irlanda del Norte |
¿Qué revela esta comparación?
- La Isla de las Guianas es aproximadamente 12,7 veces mayor que Inglaterra.
- Mientras que Inglaterra tiene un área un poco mayor que el estado de Ceará (en términos de extensión), la Isla de las Guianas equivale a casi el 20% de todo el territorio brasileño.
- La población de Inglaterra es densa, con más de 56 millones de habitantes, mientras que la Isla de las Guianas se caracteriza por baja densidad poblacional, vastas áreas de bosque y ríos, y una gran presencia de comunidades tradicionales e indígenas.
¿Dónde se encuentra y por qué se considera una isla?
Lo que define una isla es la presencia de agua a su alrededor. La Isla de las Guianas encaja perfectamente en esta definición, a pesar de su forma irregular y colosal. Su contorno está delineado, al norte, por las aguas del Océano Atlántico; al oeste, por el río Orinoco, en Venezuela; al sur, por el río Negro y por el canal de Cassiquiare; y al este, por la margen izquierda del río Amazonas. Este conjunto de límites naturales aísla geográficamente la región del resto del continente, formando una isla fluvial y marítima de proporciones continentales.
En el lado brasileño, esta isla abarca todo el estado de Amapá, casi la totalidad de Roraima y buena parte de Amazonas, abarcando también ciudades populosas como Macapá, Boa Vista y Manaus. Fuera de Brasil, la Isla de las Guianas comprende además a Guayana, Surinam, Guayana Francesa y parte del este venezolano.
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Es un territorio tan vasto que, si fuera un país, estaría entre los 15 más grandes del mundo en extensión territorial. Y aún así, muy pocos brasileños saben que esta isla existe.
La Isla brasileña que es un tesoro ambiental olvidado
La isla brasileña más grande que Inglaterra no es solo una curiosidad geográfica: representa uno de los más importantes patrimonios ambientales del planeta. Parte significativa de la selva amazónica está dentro de esta región, que alberga cientos de miles de especies de plantas, aves, reptiles, peces y mamíferos.
Científicos estiman que gran parte de las especies de la Isla de las Guianas aún no ha sido catalogada. La región es considerada, por instituciones como la UNESCO y el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonía (INPA), uno de los centros de biodiversidad más estratégicos para la estabilidad climática global.
Además, los ríos que rodean y cruzan la isla no son solo barreras naturales — son fuentes de vida, transporte, cultura y economía. El río Amazonas, por ejemplo, que ayuda a definir el borde oriental de la isla, es el mayor en volumen de agua dulce del mundo e influye directamente en el régimen de lluvias de todo el continente sudamericano.
Una diversidad humana tan vasta como la natural
La isla gigante olvidada de Brasil también es una potencia cultural. Alberga comunidades indígenas, quilombolas, ribereñas, además de descendientes de inmigrantes europeos y asiáticos. En Surinam y Guiana, por ejemplo, conviven descendientes de hindúes, africanos, holandeses y chinos. En Brasil, la isla alberga parte del pueblo Yanomami, uno de los más tradicionales de la Amazonía.
Esta mezcla de etnias, lenguas y tradiciones transforma la Isla de las Guianas en un caldero cultural, con saberes ancestrales que resisten desde hace siglos. Muchas de estas comunidades viven en armonía con el bosque, desarrollando prácticas sostenibles que han sido reconocidas internacionalmente como modelos de convivencia entre hombre y naturaleza.
Al mismo tiempo, estos pueblos enfrentan crecientes amenazas provenientes de la minería ilegal, el avance de la agropecuaria, el acaparamiento de tierras y la destrucción ambiental provocada por actividades económicas depredadoras.
Economía aislada y potencial subutilizado
A pesar de toda su riqueza ambiental, cultural y geográfica, la Isla de las Guianas no se traduce aún en una integración económica eficaz. Aislada por grandes ríos, bosques densos y falta de infraestructura de transporte en varios tramos, esta inmensa isla convive con desigualdades sociales, bajos índices de desarrollo humano y falta de inversiones estructurales.
En Brasil, ciudades como Macapá y Boa Vista enfrentan dificultades logísticas típicas de islas reales: acceso rodoviario limitado, dependencia de transporte fluvial y aéreo y elevados costos de evacuación de la producción. La falta de conectividad física entre los centros urbanos y las regiones vecinas refuerza el aislamiento histórico de la región.
Algunas iniciativas han buscado cambiar este panorama. Una de ellas es el proyecto de Ruta Isla de las Guianas, que pretende promover la integración comercial entre los estados del Norte y los países vecinos, impulsando el turismo ecológico, la agricultura familiar y la minería controlada. Pero los avances aún son tímidos, especialmente frente al enorme potencial de la isla.
Invisibilidad geográfica y ausencia en los currículos escolares
Uno de los mayores paradoxos de la Isla de las Guianas es su invisibilidad cartográfica y pedagógica. A pesar de ser una formación de relevancia continental, raramente aparece en los libros de texto y en los materiales de geografía utilizados en las escuelas brasileñas. Esto contribuye a la perpetuación del desconocimiento generalizado entre los propios habitantes de la isla.
Esta invisibilidad tiene implicaciones reales: dificulta la formulación de políticas públicas integradas, debilita el sentimiento de pertenencia y contribuye al abandono de la región en términos de infraestructura y representación política.
Expertos defienden que reconocer oficialmente la existencia de la isla brasileña más grande que Inglaterra es un paso fundamental para cambiar esta realidad. Con el apoyo de organismos como el IBGE, el Itamaraty y los Ministerios de Educación y Medio Ambiente, sería posible promover campañas educativas y reformulaciones curriculares que den visibilidad al territorio.
Comparaciones que impresionan
A modo de comparación, el área estimada de la Isla de las Guianas supera los 1,6 millones de km², lo que la coloca entre las mayores formaciones insulares del planeta. Es más extensa que Madagascar, Japón y mucho mayor que Inglaterra, cuyo territorio tiene cerca de 130.000 km².
Y aun así, es tan poco reconocida que no aparece en listas oficiales de islas, ni como un ítem geográfico referenciado en la mayoría de las enciclopedias.
Un patrimonio ambiental en peligro
La negligencia hacia la Isla de las Guianas no afecta solo el conocimiento geográfico. Tiene consecuencias directas para el medio ambiente y la seguridad climática del planeta. En muchos tramos de la isla, principalmente en el lado brasileño, la ausencia de fiscalización y de políticas públicas efectivas favorece el avance de actividades ilegales, como el garimpeo (minería) en tierras indígenas y el acaparamiento de áreas públicas.
Este proceso de degradación silenciosa pone en riesgo biomas enteros y comunidades enteras. La destrucción de la cobertura vegetal compromete el ciclo del agua, eleva las temperaturas locales, aumenta las emisiones de carbono y compromete la salud de las poblaciones locales.
Proteger la isla es proteger no solo el Norte de Brasil — es proteger al planeta. Es garantizar que uno de los últimos refugios naturales a gran escala permanezca vivo y funcional ante los cambios climáticos globales.
La isla brasileña que necesita ser vista, estudiada y protegida
Reconocer la Isla de las Guianas como un territorio real, vivo y estratégico es más que una curiosidad geográfica. Es un gesto de justicia con la región Norte del país, con los pueblos tradicionales, con la biodiversidad y con el futuro ambiental de Brasil.
La isla brasileña olvidada, más grande que Inglaterra, existe — y clama por visibilidad. Saber que está allí, albergando millones de brasileños y miles de especies, es el primer paso para valorizarla y protegerla. Que la próxima generación crezca conociendo la isla gigante olvidada de Brasil no solo como una nota al pie, sino como uno de los mayores patrimonios naturales y culturales del continente sudamericano.


Parabéns ao jornalista que escreveu essa matéria 👏👏👏👏
Essas ilhas não são brasileiras!!! Não escreva se não tem informação correta e não faça anúncios falsos!
Se Maduro a tivesse tomado…eu nem saberia que é nossa 😦🔦 Desculpe!