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La Imagen De La Monstruosa Montaña De Cráneos De Bisonte Es Real – Pero La Historia Siniestra Detrás De Ella Es Lo Que Realmente Impresiona

Publicado el 03/01/2026 a las 10:36
Crânios de bisão, Bisão
Imagem: Divulgação / BBC
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Imagen Registrada en Refinería Americana en el Siglo 19 Revela Campaña de Exterminio del Bisonte, Articulada por Intereses Económicos y Militares para Debilitar Pueblos Originarios y Viabilizar la Colonización del Oeste

En el siglo 19, una fotografía registrada en una refinería americana expuso pilas de cráneos de bisonte y reveló una estrategia deliberada de exterminio del animal, usada para debilitar pueblos originarios, facilitar la colonización del Oeste y producir efectos sociales, económicos y ambientales que permanecen hasta hoy.

La Imagen que Revela una Estrategia Colonial

Dos hombres de traje negro y sombrero de copa posan sobre una montaña de cráneos de bisonte, apilados en orden, creando una escena perturbadora registrada en el siglo 19.

La fotografía, a primera vista macabra, no representa solo un entusiasmo excesivo por la caza en los Estados Unidos, ni retrata cazadores comunes responsables por la matanza animal.

Expertos indican que los cráneos evidencian una campaña calculada para erradicar el bisonte en América del Norte, privando a los pueblos originarios de un recurso vital.

Según la cineasta Tasha Hubbard, profesora de la Facultad de Estudios Nativos de la Universidad de Alberta, la imagen celebra la destrucción colonial.

El Bisonte como Objetivo Estratégico de la Expansión

Hubbard describe el exterminio del bisonte como parte estratégica de la expansión colonial, vista como necesaria para someter el territorio y permitir la ocupación blanca.

La caza masiva causó un impacto permanente en las tribus dependientes del animal, alterando su evolución social y económica de forma mensurable.

Estudios comparativos apuntan a una mortalidad infantil más elevada entre estas naciones, además de consecuencias duraderas que persisten hasta los días actuales.

Los pueblos originarios cazaron bisonte durante siglos, integrando al animal en una cultura mayoritariamente nómada esparcida por América del Norte.

Un Recurso Vital para Supervivencia y Cultura

Para estas comunidades, el bisonte proporcionaba carne, pieles para ropa y refugios, además de huesos utilizados en la producción de herramientas esenciales.

A pesar de ser frecuentemente llamado búfalo por los colonizadores, el bisonte es un animal diferente, distinción ignorada por registros históricos populares.

Hubbard explica que retirar esta especie fundamental permitió el uso del hambre como arma contra los pueblos indígenas, debilitándolos para el control territorial.

Estimaciones indican que cazadores nativos abatían menos de 100 mil animales por año, número irrelevante frente a la población existente a inicios del siglo 19.

Del Auge a Casi la Extinción

En ese período, había entre 30 y 60 millones de bisontes vagando por las llanuras de América del Norte, sustentando ecosistemas y sociedades enteras.

El 1 de enero de 1889, restaban solo 456 bisontes puros en los Estados Unidos, siendo 256 protegidos en cautiverio.

Estos animales sobrevivían en el Parque Nacional de Yellowstone y en pocos otros santuarios de vida salvaje.

La reducción drástica no ocurrió por casualidad, sino que acompañó intereses económicos y políticos ligados a la conquista territorial.

Ferrocarriles, Armas y Ausencia de Protección

La construcción de tres ferrocarriles atravesando áreas de gran concentración de bisontes amplió la demanda por carne y cuero de los animales.

Escopetas modernas facilitaron el abatimiento a gran escala, mientras no existían leyes capaces de restringir o regular la caza predatoria.

Historiadores apuntan que la búsqueda de carne y cuero estaba intrínsecamente ligada a la colonización y a la transformación de la naturaleza en mercancía.

Según Bethany Hughes, profesora de la Universidad de Michigan, el deseo de riqueza y poder guió este proceso.

La Industria Detrás de los Cráneos

En 1871, una curtiduría de Pensilvania desarrolló un método para transformar la piel del bisonte en cuero comercial, acelerando la masacre.

Cazadores comenzaron a diezmear rebaños de las llanuras centrales con rapidez alarmante, conforme se describe en estudios históricos posteriores.

La famosa fotografía fue tomada en la refinería Michigan Carbon Works, donde los huesos eran procesados industrialmente.

Los huesos se convertían en carbón utilizado en la industria azucarera, además de materia prima para pegamento y fertilizante, ampliando el lucro del emprendimiento.

Capitalismo, Colonialismo y Consumo

Hughes afirma que la imagen registra una iniciativa comercial exitosa construida sobre los desechos de la expansión colonial y de la lógica racial dominante.

Para ella, colonialismo y capitalismo caminan juntos, transformando la violencia territorial en éxito económico aparentemente legítimo.

El consumo de productos refinados, como azúcar purificado con carbón óseo, ocultaba las condiciones éticas de su producción industrial.

La fotografía, según Hughes, acusa prácticas comerciales que normalizan la destrucción humana y ambiental detrás de mercancías cotidianas.

Guerra, Hambre y Desplazamiento Forzado

El exterminio del bisonte también integró campañas militares que usaban escasez de recursos como táctica de dominación territorial.

Oficiales del ejército enviaron soldados para matar bisontes, buscando agotar la base de sustento de los pueblos indígenas de las llanuras.

El historiador Robert Wooster relata que el general Philip Sheridan defendía esta estrategia.

Sheridan creía que eliminar el bisonte forzaría a las tribus a abandonar hábitos nómadas y aceptar el reasentamiento en reservas controladas.

Consecuencias Físicas y Sociales Duraderas

Privadas del bisonte, comunidades indígenas fueron obligadas a migrar a reservas, comenzando a depender de la agricultura para sobrevivir.

La estrategia funcionó militarmente, resultando en el desplazamiento de la tribu Kiowa a una reserva en Oklahoma.

En una generación, la altura media de estas poblaciones cayó más de 2,5 cm, indicando impactos nutricionales severos y prolongados.

A inicios del siglo 20, la mortalidad infantil era 16% más alta y el ingreso per cápita permanecía 25% inferior en estas naciones.

Debates Sobre las Causas del Colapso

Investigadores cuestionaron cómo millones de bisontes fueron exterminados en tan poco tiempo, planteando hipótesis más allá de la caza intensiva.

Un estudio de 2018 sugirió que enfermedades epidémicas, como ántrax y fiebre maculosa, pueden haber contribuido significativamente al colapso poblacional.

Según este análisis, tales enfermedades serían lo suficientemente mortales como para eliminar decenas de millones de animales en regiones específicas.

Independientemente de las causas combinadas, las poblaciones de bisontes nunca se recuperaron completamente a lo largo de las décadas siguientes.

Intentos de Restauración y Legado Actual

Actualmente, el bisonte aún está clasificado como casi amenazado, a pesar de los esfuerzos recientes de restauración ecológica en las Grandes Llanuras.

La Ley de Reducción de la Inflación de 2023 reservó US$ 25 millones, cerca de R$ 149 millones, para programas de recuperación de la especie.

Iniciativas incluyen la devolución de 1 mil bisontes criados por The Nature Conservancy a sus pastizales ancestrales.

Proyectos en Montana prevén el retorno de 5 mil animales, mientras que tribus devolvieron 250 bisontes en asociación con la Federación Nacional de Vida Silvestre.

Un Mensaje que Persiste

Para Hughes, el significado de la montaña de cráneos se ha diluido con el tiempo, reducido a una tristeza distante por el pasado colonial.

Afirma que la imagen debería provocar reflexión sobre cómo los sistemas coloniales y capitalistas continúan moldeando entornos y sociedades actuales.

Más que memoria histórica, la fotografía simboliza el papel del consumo en el sostenimiento de estas estructuras de explotación persistente.

Según Hughes, transformar seres vivos en recursos revela una falta de humanidad que aún desafía la comprensión contemporánea.

Con información de BBC.

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Romário Pereira de Carvalho

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