Formaciones de estromatólitos en la Bahía Shark, en Australia, revelan cómo colonias de cianobacterias modelaron la atmósfera terrestre hace billones de años y explican por qué estos fósiles vivos aún sobreviven en aguas hipersalinas que preservan uno de los registros más antiguos de la vida
Una formación conocida como estromatólitos emerge en aguas poco profundas y hipersalinas de la Bahía Shark, en la costa oeste de Australia. Estas estructuras, creadas por cianobacterias, registran la historia más continua de la vida en la Tierra y tuvieron un papel decisivo en la oxigenación de la atmósfera.
Cómo se forman los estromatólitos en la costa de Australia
En la Bahía Shark, ubicada en la costa oeste australiana, estructuras calcáreas de apariencia irregular surgen en las aguas poco profundas.
Se les llama estromatólitos, formaciones biológicas producidas por colonias de cianobacterias fotosintéticas.
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Estas estructuras son consideradas el registro más continuo de la vida en el planeta. Surgen a partir de la interacción entre microorganismos y el ambiente físico, resultando en formaciones rocosas construidas lentamente a lo largo de siglos.
El proceso ocurre cuando las cianobacterias atrapan granos de sedimento usando una especie de cola biológica.
Durante la fotosíntesis, también precipitan carbonato de calcio, formando capas que crecen progresivamente y crean estructuras en forma de cúpulas.
El papel de las estructuras en el Gran Evento de Oxigenación
La importancia de los estromatólitos va más allá de la geología. Estas estructuras están directamente ligadas a la transformación de la atmósfera terrestre a lo largo de la historia del planeta.
Durante billones de años, el aire de la Tierra estuvo dominado por metano y dióxido de carbono. Las cianobacterias presentes en estos sistemas realizaron fotosíntesis oxigénica, utilizando agua y liberando oxígeno molecular como subproducto.
La acumulación de este gas alcanzó un punto crítico hace 2,4 billones de años. Este momento desencadenó el llamado Gran Evento de Oxigenación, conocido por la sigla GOE.
Registros históricos de PubMed Central indican que este evento causó una extinción masiva de formas de vida anaerobias.
Al mismo tiempo, permitió el surgimiento de la capa de ozono y abrió camino para la evolución de la vida compleja.
La estructura en capas mantiene el ecosistema activo
Los estromatólitos actuales del Hamelin Pool no son solo bloques de caliza. Funcionan como ecosistemas estratificados, con diferentes comunidades microbianas organizadas verticalmente de acuerdo con la disponibilidad de oxígeno.
En la capa superior predominan cianobacterias fotosintéticas. Son responsables de la producción activa de oxígeno, sustentando el equilibrio químico del sistema.
La zona intermedia es dominada por bacterias heterotróficas aerobias. Estos organismos consumen compuestos orgánicos y participan en el ciclo de nutrientes dentro de la estructura.
En las capas más profundas viven bacterias sulfato-reductoras. Estos microorganismos realizan metabolismo estrictamente anaerobio y completan el funcionamiento del sistema microbiano.
Investigaciones recientes divulgadas por los National Institutes of Health apuntan que científicos aislaron una nueva cepa de Acaryochloris en estos ambientes.
Esta bacteria es capaz de vivir bajo luz infrarroja cercana, revelando adaptaciones inusuales de la vida microbiana.
Sobrevivencia después de la explosión de vida del Cámbrico
La abundancia global de estromatólitos colapsó hace aproximadamente 600 millones de años. Este declive ocurrió durante la explosión de vida marina del período Cámbrico.
En este período, animales pastadores comenzaron a consumir las alfombras microbianas que formaban estas estructuras. El resultado fue una reducción drástica de estas colonias en ambientes marinos normales.
Las formaciones actuales sobreviven principalmente en ambientes extremos. La hipersalinidad de la bahía australiana impide el desarrollo de depredadores complejos.
El agua de la laguna tiene alrededor del doble de la salinidad del océano abierto. Esta condición crea un ambiente hostil para muchos organismos y termina protegiendo a los estromatólitos modernos.
Los cambios climáticos amenazan estructuras milenarias
A pesar de haber resistido eras glaciares y extinciones masivas, estas estructuras enfrentan nuevos desafíos. Los cambios climáticos y la urbanización de la costa australiana pueden alterar el equilibrio de la laguna.
Investigaciones ambientales indican que alteraciones en la salinidad y la calidad del agua representan un riesgo directo al sistema biológico.
Estudios internacionales sobre microbialitos también alertan sobre el impacto del cambio en el pH de los océanos. Esta alteración puede afectar a los organismos que mantienen los estromatólitos activos.
Debido a su importancia científica y rareza, la región fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1991. El lugar alberga uno de los registros más antiguos de la vida en la Tierra y continúa siendo objeto de estudio de la ciencia moderna.
Con información de BMC News.



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