Una evaluación global presentada en la COP15 de la Convención sobre Especies Migratorias apunta que los peces migratorios de agua dulce ya han perdido cerca del 81% de sus poblaciones desde 1970, en una crisis ligada a represas, contaminación, sobrepesca y fragmentación de los ríos
Las migraciones de peces de agua dulce, entre las más largas e importantes del planeta, están entrando en colapso acelerado, según una evaluación presentada en la 15ª Conferencia de las Partes de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres, realizada en Brasil. El diagnóstico apunta caídas profundas en las poblaciones y alerta que la reconexión de los ríos a través de la cooperación internacional es decisiva para evitar pérdidas aún mayores.
La evaluación global divulgada en el encuentro indica que los peces migratorios de agua dulce están entre las especies silvestres más amenazadas del planeta. Además de su valor ecológico, estas especies sustentan pesquerías continentales y contribuyen a la alimentación y los medios de subsistencia de cientos de millones de personas.
El informe fue elaborado por expertos científicos de la CMS con base en amplios conjuntos de datos globales y en evaluaciones de la UICN sobre casi 15 mil especies de peces de agua dulce. El resultado, según el documento, es la visión general más abarcadora jamás producida sobre las necesidades de conservación de los peces migratorios de agua dulce.
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Colapso de las migraciones expone crisis poco visible en los ríos
El documento identifica 325 especies de peces migratorios de agua dulce como candidatas a acciones internacionales coordinadas de conservación en el marco de la CMS, además de las 24 especies ya listadas en los Apéndices I y II de la convención. La distribución regional muestra 205 especies en Asia, 55 en América del Sur, 42 en África, 50 en Europa y 32 en América del Norte, con superposición entre continentes en algunos casos.
Según la evaluación, muchas de estas especies dependen de ríos interconectados que cruzan fronteras nacionales y están disminuyendo rápidamente. Entre los principales factores señalados están la construcción de represas, la fragmentación de hábitats, la contaminación, la sobrepesca y alteraciones en los ecosistemas relacionadas con el clima.
Las cuencas hidrográficas consideradas prioritarias incluyen el Amazonas y el Río de la Plata-Paraná, en América del Sur, el Danubio, en Europa, el Mekong, en Asia, el Nilo, en África, y el Ganges-Brahmaputra, en el subcontinente indio. El informe sostiene que la crisis se extiende por sistemas fluviales compartidos en varias partes del mundo y permanece ampliamente negligenciada.
La evaluación destaca además que las especies de agua dulce han estado disminuyendo más rápidamente que las especies terrestres o oceánicas. Aun así, el colapso de los peces migratorios de agua dulce ha recibido poca atención a escala global.
Muchos de estos peces dependen de largos tramos de ríos sin interrupciones, conectando áreas de reproducción, alimentación y criaderos en llanuras aluviales. Cuando represas, cambios en el flujo de los ríos o degradación de hábitats rompen estos caminos, las poblaciones pueden caer rápidamente.
Los números reunidos por la evaluación muestran la dimensión de la pérdida. Las poblaciones globales de peces migratorios de agua dulce han disminuido cerca del 81% desde 1970, mientras que el 97% de las 58 especies de peces migratorios listadas por la CMS, incluyendo especies de agua dulce y salada, ya están en riesgo de extinción.
Protección internacional y gestión de los ríos aparecen como eje central
El informe afirma que la protección eficaz de estas especies depende de tratar los ríos como sistemas interconectados, y no como recursos nacionales aislados. Esta lógica, según el documento, es esencial porque más de 250 ríos y lagos transfronterizos existen en el mundo y aproximadamente el 47% de la superficie terrestre está situada dentro de cuencas hidrográficas comunes.
Entre las medidas señaladas como susceptibles de implementación inmediata por los gobiernos están la protección de los corredores migratorios y de los flujos ambientales. El texto también cita planes de acción a escala de cuenca, monitoreo transfronterizo y pesca estacional coordinada.
La evaluación sostiene que la cooperación entre países es indispensable para impedir el agravamiento del colapso. El enfoque, de acuerdo con el documento, debe estar en mantener los ríos conectados, productivos y capaces de sustentar las especies y los ecosistemas dependientes de ellos.
El autor principal de la evaluación, Dr. Zeb Hogan, afirmó que muchas de las grandes migraciones de la vida silvestre del mundo ocurren bajo el agua. Según él, el estudio muestra que los peces migratorios de agua dulce enfrentan serias dificultades y que su protección exigirá trabajo conjunto entre los países para mantener los ríos conectados, productivos y llenos de vida.
Amy Fraenkel, secretaria ejecutiva de la CMS, declaró que la nueva evaluación evidencia una prioridad de conservación que hasta ahora no había recibido la atención debida. Ella afirmó que, al alinear ciencia, políticas públicas y cooperación internacional, los gobiernos pueden proteger las grandes migraciones de peces de agua dulce aún existentes, además de las comunidades y ecosistemas que dependen de ellas.
Michele Thieme, vicepresidenta y vice-líder de agua dulce del WWF-EUA, afirmó que los ríos no reconocen fronteras y que lo mismo vale para los peces que dependen de ellos. Según ella, la crisis en curso bajo los cursos de agua es más grave de lo que la mayoría imagina y exige coordinación más allá de las fronteras e inversiones en soluciones a escala de cuenca antes de que estas migraciones se pierdan para siempre.
Amazonas y Cuenca del Plata concentran propuestas presentadas por Brasil
Brasil, país anfitrión de la COP15, presentó propuestas ligadas a los dos mayores sistemas fluviales de América del Sur: el Amazonas y el Río de la Plata-Paraná. Las medidas están entre los esfuerzos internacionales más ambiciosos mencionados en el documento para proteger peces migratorios de agua dulce.
La evaluación apunta que la Cuenca Amazónica sigue siendo uno de los últimos grandes refugios para estos peces, aunque el aumento de las presiones de desarrollo amenaza esta condición. Un estudio de caso divulgado junto con la evaluación identificó 20 especies de peces migratorios de la Amazonía que cumplen con los criterios para posible inclusión en el Apéndice II de la CMS.
Estos grandes migrantes de larga distancia son descritos como emblemáticos de los peces migratorios del río. Según el documento, representan cerca del 93% de las desembarques de la pesca en la Amazonía y sustentan una actividad pesquera regional evaluada en aproximadamente 436 millones de dólares al año.
Entre las especies destacadas está el bagre dorado, identificado por el nombre científico Brachyplatystoma rousseauxii. El pez es descrito como un animal de fondo, de piel metálica dorada o plateada, muy valorado en la pesca comercial y capaz de alcanzar hasta 2 metros de longitud.
El documento registra que el bagre dorado realiza una de las migraciones más largas en agua dulce jamás registradas. Su viaje alcanza 11 mil kilómetros, desde las nacientes andinas hasta los criaderos costeros, siendo señalado como el ciclo de vida migratorio más largo en agua dulce entre los peces.
Para reforzar la conservación, Brasil y otros gobiernos proponen un Plan de Acción Multiespecies para el Bagre Migratorio de la Amazonía en el período de 2026 a 2036. La propuesta fue desarrollada a partir de cooperación regional involucrando diversos países.
Brasil también propuso la inclusión del bagre pintado, Pseudoplatystoma corruscans, en el Apéndice II de la CMS. La justificación presentada destaca la necesidad de acciones coordinadas en la Cuenca del Plata, donde la especie está amenazada por represas, alteraciones en el caudal de los ríos y presión de la pesca.
Números refuerzan la escala de la pérdida y de la dependencia humana
El conjunto de datos reunido en la evaluación incluye casi 15 mil especies de peces de agua dulce analizadas con apoyo de la Lista Roja de la UICN y de bases globales. El documento afirma que esta base forma el más amplio conjunto de evidencias jamás reunido específicamente para peces migratorios de agua dulce.
Además de las 325 especies candidatas a acciones internacionales coordinadas, los números apuntan a Asia como principal foco global de especies en riesgo, con 205 registros. América del Sur aparece con 55 especies identificadas, seguida por Europa, África y América del Norte.
Los datos también refuerzan el peso económico y alimentario de estas especies en regiones estratégicas. En la Amazonía, el predominio de los peces migratorios en las capturas y el valor anual estimado de la actividad pesquera muestran el alcance práctico de la crisis descrita en el informe.
A lo largo de la evaluación, la principal respuesta apuntada es la misma en diferentes escalas: gestionar los ríos como sistemas ecológicos interconectados. Para la CMS y los expertos citados, la continuidad de estas migraciones depende de acciones coordinadas entre países, con enfoque en conectividad, protección de hábitats y gestión conjunta de las cuencas hidrográficas.

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