Nuevas cultivares Unemat Esmeralda y Rubi combinan resistencia a enfermedades, alta productividad y equilibrio ideal entre dulzura y acidez para consumo en fresco
Investigadores de la Universidad del Estado de Mato Grosso (Unemat) han desarrollado nuevas cultivares de piña adaptadas a las condiciones de cultivo en el estado.
El proyecto, financiado por la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Mato Grosso (Fapemat), comenzó en 2012, con la creación de un Banco Activo de Germoplasma (BAG) para reunir y evaluar diferentes materiales genéticos.
Después de más de una década de estudios, el trabajo resultó, en 2024, en el lanzamiento de las cultivares Unemat Esmeralda y Unemat Rubi, desarrolladas con enfoque en resistencia a enfermedades, productividad y calidad de fruto.
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Desarrollo técnico consolida avance en la mejora genética
El proceso de desarrollo se llevó a cabo con base en etapas científicas continuas y estructuradas a lo largo de los años.
Se realizaron evaluaciones de resistencia al hongo Fusarium guttiforme, responsable de la principal enfermedad del cultivo en Brasil.
También se llevaron a cabo análisis de diversidad genética, caracterización agronómica y cruzamientos controlados.
La selección de los materiales utilizó métodos estadísticos como REML/BLUP, además de pruebas de campo para validar la resistencia a la fusariosis.
Este conjunto de etapas permitió identificar y seleccionar los genotipos más prometedores para uso comercial.
Resistencia a la fusariosis reduce pérdidas y costos en el campo
La fusariosis del piñal representa el principal desafío fitosanitario del cultivo en el país.
La enfermedad puede causar pérdidas de hasta 80% de la producción, afectando directamente la rentabilidad de los productores.
Cultivares tradicionales, como Pérola y Jupi, presentan alta susceptibilidad al patógeno.
En este escenario, la mejora genética se consolida como estrategia para reducir pérdidas y disminuir la dependencia del control químico.
Las cultivares Unemat Esmeralda y Rubi presentan resistencia comprobada al Fusarium guttiforme, contribuyendo a una mayor estabilidad productiva.
Características agronómicas garantizan calidad y estandarización
Las nuevas cultivares presentan características agronómicas bien definidas y alto estándar de calidad de fruto.
La Unemat Rubi tiene forma cilíndrica, pulpa amarilla y peso medio de 1,6 kg, con un contenido de 13 °Brix.
Por otro lado, la Unemat Esmeralda alcanza un peso medio de 2,1 kg y 13,9 °Brix, indicando un mayor potencial de dulzura.
Ambas presentan acidez titulable de 0,6% y una relación azúcar/acidez superior a 20, un factor esencial para el consumo en fresco.
Otro diferencial relevante es la ausencia de espinas en las hojas, característica que facilita el manejo, reduce riesgos operativos y aumenta la eficiencia en el campo.
Manejo adecuado es determinante para el rendimiento productivo
El cultivo de estas cultivares exige prácticas de manejo bien definidas para alcanzar el potencial productivo.
Se recomienda el uso de plantas tipo retoño, previamente clasificadas por tamaño y sometidas a curado al sol durante aproximadamente siete días.
La siembra debe realizarse en surcos o hoyos organizados, garantizando uniformidad en el desarrollo de las plantas.
La densidad recomendada varía entre 30 mil y 40 mil plantas por hectárea.
La fertilización debe estar orientada por análisis de suelo, con aplicaciones mensuales de cobertura del primer al noveno mes.
El control de malezas debe incluir desmalezado manual y uso de herbicidas, especialmente en las etapas iniciales.
El riego debe atender una demanda entre 60 y 150 mm por mes, según las condiciones climáticas.

Aspectos vegetativos favorecen manejo y propagación
De acuerdo con el profesor doctor Willian Krause, coordinador de la investigación, las cultivares presentan porte erguido y buen desarrollo vegetativo.
La Unemat Esmeralda tiene una altura media de 102 cm, mientras que la Unemat Rubi alcanza aproximadamente 114,5 cm.
El número reducido de hojas contribuye a facilitar el manejo del cultivo.
La producción de plantas tipo retoño influye directamente en la propagación y la uniformidad del cultivo.
Las cultivares también se diferencian por el color de las hojas, siendo verdes en la Esmeralda y arrojeadas en la Rubi.
Investigación pública refuerza innovación y competitividad en el campo
El desarrollo de las cultivares Unemat Esmeralda y Rubi representa una alternativa tecnológica relevante para los productores de piña.
La combinación de resistencia genética, estandarización productiva y reducción de costos con insumos fortalece la competitividad del cultivo.
El proyecto evidencia el papel estratégico de la investigación pública en la generación y difusión de tecnologías agrícolas en Mato Grosso.
Ante este avance, ¿cómo pueden estas nuevas cultivares influir en la productividad y la sostenibilidad de la cadena de piña en Brasil?

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