PLS 304 de 2017 quiere prohibir la venta de coches nuevos a gasolina y diésel a partir de 2030 y vetar su circulación en 2040, con excepción para etanol y eléctricos, propuesta avanza en la Comisión de Medio Ambiente del Senado y puede cambiar la vida de millones de conductores.
La posibilidad de prohibir la venta de coches a gasolina y diésel en Brasil a partir de 2030 volvió al centro del debate en Brasilia. El foco es el Proyecto de Ley del Senado 304 de 2017, de autoría del senador Ciro Nogueira, que crea una política de sustitución de los automóviles movidos a combustibles fósiles.
Por texto, ningún automóvil nuevo movido a gasolina, diésel o gas natural podría ser vendido después del 1º de enero de 2030. A partir de 2040, la circulación de vehículos con motor de combustión abastecidos con combustibles fósiles sería prohibida, con excepción de modelos de colección, oficiales, diplomáticos y de visitantes extranjeros.
En la práctica, el proyecto preserva vehículos abastecidos exclusivamente con biocombustibles, como etanol y biodiésel, además de los coches eléctricos. Según el Senado Federal, el PLS 304 de 2017 ya pasó por la Comisión de Constitución y Justicia y hoy está en la Comisión de Medio Ambiente, donde tramita en carácter terminativo.
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Si aprobado en la CMA, el texto podrá seguir directo a la Cámara de Diputados, sin nueva votación en el Plenario del Senado. Por eso, la discusión ganó peso extra entre ensambladoras, ambientalistas y conductores, que tratan de entender cómo una eventual ley cambiaría el día a día de quienes dependen de coches de combustión.
Qué prevé el PLS 304 de 2017 para el fin de los coches a combustión
De acuerdo con la justificativa del proyecto, el objetivo es instituir una política de sustitución de los automóviles movidos a combustibles fósiles a lo largo de dos décadas. La primera etapa es el fin de las ventas en 2030 y la segunda es la retirada gradual de la circulación de los vehículos a gasolina, diésel o gas a partir de 2040.
El texto deja claro que continúan liberados los automóviles abastecidos solo con biocombustibles, como etanol y biodiésel, y los coches eléctricos a batería o híbridos que no usen combustibles fósiles. También permanecen permitidos vehículos de colección, oficiales y diplomáticos, además de coches de turistas extranjeros por un período limitado.
En la defensa del PLS, Ciro Nogueira cita países que ya discuten o aprobaron calendarios parecidos, como Reino Unido y Francia, que miran el fin de la venta de vehículos a combustibles fósiles hasta 2040, y la India, que trabaja con 2030, mientras que Noruega discute restricciones ya en la década de 2020.
Tramitación en el Senado, relator y próximos pasos hasta la Cámara
El proyecto fue presentado en 2017 y, tras años parado, ganó impulso en 2020, cuando la Comisión de Constitución y Justicia del Senado aprobó el texto con parecer favorable. Desde entonces, la materia aguarda análisis de la Comisión de Medio Ambiente, etapa en la que la decisión es terminativa en el ámbito del Senado.
Documento oficial del Senado actualizado en abril de 2025 muestra que el relator actual en la CMA es el senador Cid Gomes, y que el PLS 304 de 2017 está listo para pauta, aguardando audiencia pública antes del voto. Si la comisión aprueba el texto sin cambios profundos, el proyecto sigue a la Cámara de Diputados, donde puede ser modificado o hasta archivado.
Etanol y biocombustibles como carta brasileña en la transición de los coches a combustión
Una de las particularidades brasileñas en el debate sobre el fin de los coches a combustión es la fuerza del etanol y de otros biocombustibles. El PLS 304 de 2017 excluye explícitamente de la prohibición a los vehículos abastecidos exclusivamente con biocombustibles, justamente por tener una huella de carbono menor que la gasolina y el diésel, según la justificativa del proyecto.
Datos de la Agencia Nacional del Petróleo indican que la producción total de etanol en Brasil alcanzó cerca de 35,4 mil millones de litros en 2023, un aumento del 15,5 por ciento frente al año anterior, consolidando al país como uno de los mayores productores mundiales de biocombustibles. La producción de biodiésel también creció más de 20 por ciento en el mismo período.
Aún está la expansión rápida del etanol de maíz, cuya oferta aumentó 450 por ciento en cinco cosechas, entre 2018 y 2023, reforzando la base agrícola que sostiene esta alternativa energética. Especialistas ligados al sector agroindustrial apuntan que esta infraestructura hace que el camino brasileño sea diferente del europeo, donde la transición se piensa casi solo en vehículos eléctricos a batería.
En la práctica, la excepción a los coches a etanol y a otros biocombustibles preserva parte relevante de la flota flex y de los futuros vehículos híbridos capaces de operar solo con combustibles renovables. Esto alinea los intereses del agronegocio y de las ensambladoras que ya desarrollan vehículos híbridos flex, combinando electricidad y etanol como estrategia de descarbonización gradual.
Empresas brasileñas también comienzan a avanzar en soluciones para el transporte pesado, como tecnologías que convierten motores a diésel de cosechadoras, camiones y tractores para operar 100 por ciento con etanol hidratado, con promesas de reducción de emisiones y costos de combustible. Este movimiento refuerza la visión de que el etanol puede tener un papel central tanto en los coches ligeros como en el agronegocio.
Obstáculos: precio de los eléctricos, flota envejecida y dependencia del diésel
A pesar de las ventajas ambientales, especialistas señalan obstáculos considerables para cumplir los plazos de 2030 y 2040. Informes sobre la flota circulante muestran que Brasil superó los 47 millones de automóviles en 2023 y casi 124 millones de vehículos registrados en 2024, con una edad media de la flota de automóviles cercana a los 11 años, la mayor desde 1992.
Al mismo tiempo, coches eléctricos todavía tienen un precio elevado para la mayoría de las familias brasileñas. Estudios de mercado indican que los modelos de entrada, como Renault Kwid E Tech y BYD Dolphin Mini, cuestan a partir de alrededor de 100 mil reales, y muchos se encuentran en el rango de entre 115 mil y 180 mil reales, muy por encima de los compactos de combustión más vendidos en el país.
Aún está el peso del transporte de cargas, en el que camiones a diésel responden por cerca de 40 por ciento de las emisiones del transporte por carretera, según inventario reciente del sector. Estudios indican que el transporte fue responsable de aproximadamente el 13 por ciento de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero en 2020, lo que refuerza la necesidad de descarbonizar, pero también evidencia la dificultad de sustituir rápidamente esta infraestructura.
Lecciones de Europa: metas ambiciosas y retrocesos en el fin de los motores a combustión
Mientras Brasil discute 2030 y 2040, la Unión Europea aprobó el fin de las ventas de vehículos nuevos a combustión en 2035, exigiendo que todos los coches nuevos vendidos tengan emisiones cero de CO2 a partir de esa fecha. La medida forma parte del paquete Fit for 55, uno de los pilares del Pacto Verde Europeo.
En los últimos meses, sin embargo, gobiernos como el de Alemania han comenzado a presionar a Bruselas por flexibilizaciones, incluyendo excepciones para híbridos y para motores que usen combustibles sintéticos de baja emisión, y ya se discute retrasar el plazo europeo para 2040 en algunos escenarios. Analistas ven este retroceso como una señal de que, incluso en países ricos, la transición requiere ajustes constantes ante costos altos y una infraestructura de recarga aún limitada.
Cómo el conductor brasileño puede prepararse para posibles cambios hasta 2040
En Brasil, el PLS 304 de 2017 aún puede ser alterado en la Comisión de Medio Ambiente, en la Cámara y hasta recibir vetos presidenciales, caso aprobado. Por eso, especialistas en movilidad recomiendan seguir la tramitación en el portal del Senado, donde es posible leer la íntegra del proyecto y registrar opinión en la consulta pública oficial.
Aún sin una ley aprobada, la tendencia global apunta a restricciones crecientes a vehículos a combustión, ya sea por calendarios nacionales, ya sea por zonas de bajas emisiones en grandes ciudades. Al planear el cambio de coche, muchos consumidores ya consideran factores como eficiencia energética, compatibilidad con etanol y posibilidad de adopción futura de modelos híbridos o eléctricos, como forma de reducir riesgos regulatorios y de costos de uso.
¿Te sientes preparado para renunciar a un coche de gasolina o diésel hasta 2040, si la ley avanza, o crees que el país aún no tiene infraestructura y recursos para eso? En tu opinión, el etanol debe ser la prioridad, o Brasil necesita acelerar definitivamente en eléctricos e híbridos? Deja tu comentario y participa en el debate sobre qué camino tiene más sentido para el bolsillo, para la industria y para el clima.

Não existe infraestrutura para viabilizar este tipo de lei a curto prazo precisaria de pelo menos mais quarenta anos no mínimo sem falar em automóveis antigos restaurados…..sem chance….🇧🇷🇧🇷🇧🇷😎⚓
Como sempre, o político faz leis para o seu benefício, excluindo o povo que o elegeu, como o caso em questão. Está claro que este imenso país precisa de mais tempo para erradicar a venda de carros a gasolina e diesel, sendo um prazo ainda para estudo, por volta de 2100.
O Brasil não pode jamais ser comparado com Europa no que tange as exigências climáticas, visto que este continente esgotou suas reservas e agora quer nos impor suas condições e os nossos políticos coniventes (alguns) fazem lobby para o Brasil “entrar” na onda. Na verdade tudo é por dinheiro, nada é para o clima, para a natureza ou para o povo. Oxalá Deus nos ajude!!!