Desde la lucha contra la desertificación hasta la producción sin arar la tierra, las técnicas regenerativas ganan fuerza en el agronegocio y pueden capturar más carbono del que se emite, según un informe internacional
La agricultura regenerativa está revolucionando el sector agrícola mundial al sustituir métodos tradicionales de cultivo por prácticas que restauran suelos, aumentan la biodiversidad y secuestran carbono. Iniciativas repartidas por granjas en Estados Unidos, Europa, América Latina y África muestran que, además de beneficios ambientales, este modelo tiene un impacto directo en la resiliencia de la producción rural frente a los cambios climáticos.
A diferencia de la agricultura convencional, que a menudo degrada el suelo a través de arado intensivo y uso excesivo de fertilizantes químicos, la agricultura regenerativa se basa en la no perturbación del suelo, uso de coberturas vegetales, compostaje e integración entre cultivo y ganadería. El objetivo es crear un ecosistema agrícola autosostenible, con menos insumos externos y mayor productividad a largo plazo.
Este enfoque incluye diversas técnicas, como siembra directa (no-till), pastoreo rotativo, agroforestería, y ciclos de compostaje orgánico. Estas prácticas estimulan la vida en el suelo, aumentan la materia orgánica y ayudan en la retención de agua, factores esenciales para el mantenimiento de cosechas ante eventos climáticos extremos. En algunos casos, desiertos han sido revertidos en áreas cultivables después de pocos años de implementación.
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Santa Catarina cosechó 7,85 millones de toneladas de granos y exportó 2 millones de toneladas de carne en 2025: un crecimiento de casi el 6% en la industria de alimentos, que es cuatro veces mayor que el promedio nacional y impulsa a todo Brasil.
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La Agricultura Regenerativa Gana Fuerza Entre Grandes Corporaciones y Gobiernos
En los últimos años, empresas como Nestlé, PepsiCo, Unilever y General Mills han anunciado inversiones millonarias en programas de agricultura regenerativa. Solo Nestlé destinó US$ 1,8 mil millones para apoyar a productores en la transición de prácticas convencionales a métodos regenerativos, con la promesa de reducir hasta el 95% de las emisiones de su cadena de producción.
Los gobiernos también están promoviendo iniciativas en este sentido. En Estados Unidos, el Departamento de Agricultura lanzó programas de incentivo a prácticas regenerativas a través de Climate-Smart Commodities, con más de US$ 2 mil millones en recursos. El Reino Unido ofrece recompensas financieras por buenas prácticas del suelo, y Brasil incentiva sistemas integrados a través del Programa ABC (Agricultura de Baja Emisión de Carbono).
La urgencia ambiental y la búsqueda de cadenas productivas sostenibles explican el creciente interés. Un informe divulgado antes de la Conferencia del Clima de 2022, apoyado por la Sustainable Markets Initiative, advierte que el ritmo actual de adopción de prácticas regenerativas es demasiado lento. Para contener el calentamiento global, el ritmo de conversión debe triplicarse para 2030.
Evidencias y Críticas Sobre el Impacto de la Agricultura Regenerativa
Estudios científicos indican que técnicas como la siembra directa y la rotación de cultivos aumentan la captura de carbono en el suelo. Según el Rodale Institute, una transición global hacia la agricultura regenerativa podría secuestrar más del 100% de las emisiones anuales de CO₂ causadas por el hombre. La organización Project Drawdown estima una remoción anual entre 0,46 y 0,70 gigatoneladas de CO₂ con manejo adecuado de pasturas.
Sin embargo, algunos expertos critican afirmaciones consideradas exageradas. Según la Red de Investigación sobre Alimentos y Clima, hay riesgos en sobreestimar el potencial de secuestro de carbono sin considerar las emisiones asociadas al manejo de ganado. El investigador Tim Searchinger enfatiza que la protección de bosques y sabanas es más eficaz para mitigar emisiones que transformar sistemas productivos sin aumentar la productividad.
A pesar de las divergencias sobre cifras, hay consenso de que prácticas regenerativas mejoran la salud del suelo, reducen la erosión y aumentan la diversidad microbiana. La presencia de bacterias y hongos beneficiosos, por ejemplo, facilita la absorción de nutrientes y reduce la dependencia de fertilizantes químicos. Esto contribuye directamente a la sostenibilidad del agronegocio a largo plazo.
Del Campo a la Mesa: Cómo los Agricultores Pueden Adherirse al Modelo Regenerativo
Los agricultores interesados en adoptar la agricultura regenerativa necesitan comenzar con observaciones locales del ecosistema, según los expertos. Entender el ciclo natural de agua, la biodiversidad nativa y las características del suelo son los primeros pasos para diseñar sistemas más resilientes y adaptados al clima de la región.
Además, la implementación puede variar mucho de una granja a otra. Técnicas como policultivo, cobertura del suelo con vegetación permanente, uso de abono orgánico, introducción de árboles nativos y consorcio entre cultivos y animales son algunas de las opciones más aplicadas. En todos los casos, el enfoque está en fortalecer la relación entre los elementos vivos del sistema.
¿Y tú, crees que las prácticas regenerativas pueden ser el futuro de la agricultura y ayudar al planeta a recuperarse de los impactos ambientales?


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