Ellos viven sin electricidad, autos, internet o bancos por elección propia. Amish, Menonitas y Hutteritas mantienen escuelas, granjas y economía propia en el siglo XXI desafiando la vida moderna.
En 2026, la humanidad se encuentra hiperconectada, dependiente de smartphones, redes eléctricas, satélites, inteligencia artificial y plataformas digitales para tareas básicas como estudiar, trabajar, comprar o comunicarse. En este contexto, puede parecer imposible imaginar comunidades enteras viviendo sin electricidad, sin coches, sin internet, sin televisión y sin celulares, no por pobreza, sino por decisión religiosa, cultural y filosófica.
Este es el caso de los Amish, Menonitas y Hutteritas, grupos cristianos de origen anabaptista que, desde el siglo XVI, mantienen un modo de vida basado en la sencillez, el trabajo manual, la vida rural, la presencia familiar y la autosuficiencia comunitaria. Ellos no se han desconectado del mundo —nunca se conectaron de la forma que conocemos.
Hoy, mientras grandes ciudades compiten por energía renovable, expansión del 5G, hidrógeno verde y chips de IA, estas comunidades operan una forma de sociedad paralela, funcional, estable, con economía propia y sin dependencia del Estado, lo que llama la atención de antropólogos, sociólogos, economistas y especialistas en resiliencia cultural.
-
Árbol más antiguo del planeta reaparece tras 130 años de búsquedas: Wattieza, de 385 millones de años, medía 10 metros y no tenía hojas ni semillas; fósiles de Gilboa, en Nueva York, resolvieron el misterio en 2007.
-
Una casa de 48 metros cuadrados montada en horas con 4 mil ladrillos hechos de plástico reciclado que no absorbe humedad, tiene aislamiento térmico natural y cuesta menos de 90 mil reales en kit completo.
-
Luciano Hang reveló que la flota aérea de Havan ya acumula más de 20 mil aterrizajes, 10 mil horas de vuelo y 6 millones de kilómetros recorridos, y dice que sin los aviones la empresa jamás habría crecido tan rápido.
-
Descubrimiento histórico en la Cordillera de los Andes revela un depósito de oro valorado en 770 mil millones de reales escondido a más de 4 mil metros de altitud en la frontera entre Chile y Argentina, y el mundo entero está atento.
Orígenes históricos: una ruptura con la modernidad antes de la modernidad
Los Amish, Menonitas y Hutteritas surgieron en el contexto de la Reforma Protestante, en Europa Central. Perseguidos por no aceptar el bautismo infantil e insistir en comunidades independientes e igualitarias, muchos migraron entre los siglos XVII y XIX a América del Norte, donde encontraron territorios rurales ideales para vivir su modo de vida.
Amish
- Surgieron en el siglo XVII, en Suiza, bajo el liderazgo de Jakob Amman.
- Migraron mayoritariamente a los EE. UU. en el siglo XVIII.
- Hoy están concentrados en Pensilvania, Ohio, Indiana, con población en rápido crecimiento debido a la alta tasa de natalidad.
Menonitas
- Derivan de los seguidores de Menno Simons (siglo XVI).
- Son el grupo más diverso internamente: van de comunidades ultratradicionales a grupos moderados que usan electricidad.
Hutteritas
- Fundados por Jakob Hutter en el siglo XVI.
- Se diferencian por la vida comunal colectiva: trabajo, ingresos y propiedad son compartidos.
Estos tres grupos heredaron una visión del mundo que no mide el progreso por la tecnología, sino por la cohesión social, la disciplina religiosa y la autonomía agrícola.
¿Por qué rechazan electricidad, autos e internet?
El rechazo no es irracional ni anti-científico. Para estas comunidades, la tecnología no es neutra: altera comportamientos, crea dependencia y puede generar desigualdad interna. La pregunta de ellos nunca fue “¿esto facilita la vida?”, sino “¿esto destruye la comunidad?”.
Por ejemplo:
- Electricidad conectada a la red pública puede traer televisión, internet, celulares y entretenimiento individual —lo que, para ellos, debilita la vida comunitaria.
- Coches particulares permiten que los jóvenes se alejen de las comunidades, generando dispersión familiar.
- Internet abre las puertas al individualismo, consumismo y cultura externa, que entra en conflicto con los valores religiosos y sociales del grupo.
Además, estas comunidades valoran el trabajo manual, la autosuficiencia, la economía circular, la cercanía familiar y la vida espiritual, lo que contrasta directamente con el ritmo urbano basado en la productividad, velocidad y consumo.
Vida sin electricidad: cómo es el día a día de una sociedad que rechaza el circuito eléctrico

Es común imaginar que vivir sin electricidad significa miseria, pero en el caso de los Amish y de parte de los Menonitas y Hutteritas ocurre lo contrario: la vida sin energía moderna exige organización social, autosuficiencia e ingenio tecnológico.
Fuentes de luz
- Lámpara de queroseno
- Velas
- Lámparas de gas
- Ventanas estratégicamente posicionadas
Refrigeración
- Hielo natural
- Casas subterráneas
- Refrigeración por amoníaco (algunos grupos lo permiten)
Cocina
- Estufas de leña
- Hornillos de ladrillo
- Estufas de gas propulsado
Comunicación
- Sin celular, sin internet, sin televisión
- Uso de cartas, mensajeros o visita presencial
Transporte
- Carroza y caballo para los Amish
- Bicicletas en algunas comunidades Menonitas
- Tractores sin llantas de goma para evitar mecanización “excesiva”
Educación
La enseñanza es comunitaria, presencial y práctica. Los niños aprenden:
- Aritmética
- Lectura y escritura
- Agricultura
- Carpintería
- Cosecha
- Gestión del hogar
A diferencia de las escuelas modernas, no hay computadoras, pantallas o dispositivos.
Economía autosuficiente: cómo esas comunidades sobreviven sin Estado y sin capitalismo de consumo
Existe un error común de imaginar que estos grupos viven en “aislamiento total”. No es verdad. Ellos interactúan económicamente con el mundo, pero de forma estructuralmente limitada.
Amish
Tienen una fuerte economía agrícola, con producción de:
- Lácteos
- Cereales
- Hortalizas
- Carne
- Artesanía
- Muebles
- Construcción civil
Muchos Amish trabajan como carpinteros y contratistas altamente calificados. Aceptan dinero, pero rara vez usan bancos.
Menonitas
Algunos grupos operan empresas, escuelas y hospitales propios. Otros viven en colonias rurales y siguen rutinas más rígidas.
Hutteritas
Son conocidos por la producción agrícola a gran escala gracias al modelo comunal. Ellos operan con alta eficiencia económica, utilizando propiedad colectiva, división del trabajo y disciplina productiva.
Tecnología selectiva: no rechazan todo, pero evalúan todo
A diferencia del mito popular, estas comunidades no rechazan la tecnología por completo. Tienen criterios rigurosos de adopción:
¿Fragiliza la comunidad?
Si debilita la vida colectiva, se rechaza.
¿Crea desigualdad interna?
Si coloca a uno por encima del otro, se rechaza.
¿Sustituye trabajo esencial?
Si elimina el valor del trabajo manual, se evita.
Esto explica por qué:
- Amish pueden usar paneles solares para bombas de agua, pero no internet.
- Hutteritas pueden tener tractores modernos, pero no coches personales.
- Menonitas moderados pueden tener electricidad, pero sin televisión.
La tecnología que salva vidas o aumenta la productividad sin destruir la cohesión social es admitida.
En pleno siglo XXI, estas comunidades sobreviven por un motivo simple: funcionan
En medio de la era digital, estos grupos no han desaparecido, han crecido. Hay tres razones centrales:
Alta tasa de natalidad
Las familias Amish suelen tener entre 5 y 8 hijos.
Baja evasión cultural
Entre el 80% y el 90% de los jóvenes deciden quedarse en la comunidad tras la fase de elección (Rumspringa).
Baja dependencia externa
Ellos producen la mayor parte de lo que consumen.
Mientras las sociedades urbanas enfrentan crisis de salud mental, soledad digital, endeudamiento e hiperconexión, estos grupos muestran indicadores inversos: fuerte cohesión social, baja criminalidad, baja ansiedad tecnológica, autonomía económica y fuerte sentido de pertenencia.
Lo que estas comunidades revelan sobre el mundo moderno
Cuando se observan desde fuera, los Amish, Menonitas y Hutteritas pueden parecer “atrasados”. Pero, cuando se analizan a través de la lente de resiliencia cultural, autosuficiencia y salud comunitaria, surge una pregunta:
¿Quién se ha adaptado a qué?
Mientras las sociedades modernas dependen de:
- Redes eléctricas
- Internet
- Bancos
- Supermercados
- Transporte motorizado
- Tecnología médica
- Consumo digital
Estos grupos dependen de:
- Familia
- Comunidad
- Trabajo físico
- Tierra
- Habilidad manual
- Fe
- Autonomía alimentaria
No representan el pasado, representan un futuro alternativo posible, necesariamente minoritario, pero funcional.





Hutterites have electricity, vehicles, cellphones and most use the internet. The same it true for most Mennonites.