La construcción de la planta nuclear Angra 3, iniciada en 1981, enfrenta un nuevo retraso. Con costos billonarios, la operación fue reprogramada para 2030 o 2031.
Durante décadas, la construcción de la planta nuclear Angra 3 ha sido sinónimo de promesas incumplidas y cifras billonarias siendo drenadas sin resultados concretos.
El proyecto, que ya debería estar operando desde hace mucho tiempo, sigue frustrando las expectativas.
Ahora, surge un nuevo obstáculo en el camino: la previsión inicial de entrada en operación entre 2027 y 2028 ya no es válida.
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De acuerdo con Eletronuclear, los nuevos plazos trasladan la operación de Angra 3 para finales de 2030 o incluso 2031. ¿La razón? Licitaciones, firmas de contratos y toda la burocracia que involucra el proceso de finalización de la planta.
Y este no es el único problema. La obra requerirá una nueva inversión de R$ 23 billones y aún deberá enfrentar cuestionamientos del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), que señala el riesgo de nuevos retrasos, como mostró el Jornal Valor Econômico.
El Tribunal de Cuentas de la Unión, por su parte, destaca más complicaciones. Un informe público de fiscalización señaló que hay un atraso de tres años en la contratación de la constructora que será responsable por la ejecución de las próximas etapas.
Además, el contrato para el suministro de intercambiadores de calor, esenciales para el funcionamiento de la planta, también presenta problemas.
La empresa Nuclebrás Equipamentos Pesados (Nuclep), responsable de la producción de estos equipos, tiene un atraso de nueve meses, lo que podría generar más postergaciones en la entrega de la obra.
Según el informe del TCU, el atraso actual no compromete el cronograma general, pero hay temor de que nuevos problemas puedan impactar directamente el proyecto.
La construcción de Angra 3 comenzó en 1981, pero las obras fueron paralizadas en 1984.
En 2010, el gobierno intentó reanudar la construcción, pero en 2015, con dos tercios de la planta ya concluidos, el proyecto fue nuevamente suspendido debido a los desdoblamientos de la Operación Lava Jato, que reveló un esquema de corrupción en la Eletronuclear.
La novela de las inversiones billonarias
La cuestión financiera ha sido uno de los principales obstáculos para la conclusión de la planta. Según el BNDES, continuar la construcción de Angra 3 requerirá R$ 23 billones, mientras que desistir del proyecto tendría un costo estimado en R$ 21 billones.
Es decir, abandonar la obra ahora sería casi tan costoso como terminarla. Además, el BNDES destacó que parte de los R$ 23 billones necesarios ya ha sido asegurada por financiamientos contratados, que serán liberados en los próximos años.
El presidente de Eletronuclear, Raul Lycurgo, defendió la urgencia de una decisión definitiva sobre el futuro de Angra 3.
Dijo que el estancamiento le está costando caro a Brasil y que, si el Consejo Nacional de Política Energética (CNPE) aprueba la continuidad de las obras aún este año, las licitaciones para la reanudación del proyecto podrían ocurrir hasta junio de 2025, con la firma de los contratos prevista para la segunda mitad de 2025.
En este escenario, las obras se reanudarían entre finales de 2025 y principios de 2026, con previsión de conclusión en cinco años.
Angra 3, que tiene potencial para generar 1.405 megavatios (MW), ya ha consumido R$ 12 billones solo con la custodia de los equipos adquiridos entre 2009 y 2023.
Estos equipos están almacenados en diferentes lugares, como en Angra dos Reis y en las instalaciones de Nuclep.
El costo de no concluir el proyecto incluye también la devolución de R$ 1,5 billón en incentivos fiscales obtenidos en la importación de equipos para la planta, además de las aportes de capital del Tesoro Nacional y de Eletrobras, como accionistas, para cubrir los costos de desistir.
El peso de la energía en el bolsillo del consumidor
Otro factor importante que involucra el futuro de Angra 3 es el impacto en el costo de la energía.
Según el presidente de Eletronuclear, el precio de producción de la energía de la planta, estimado en R$ 660 por megavatio-hora (MWh), sería competitivo en relación a las térmicas accionadas para mantener el nivel de los embalses, que llegan a costar más de R$ 1.000 por MWh.
Para efecto de comparación, Angra 1 y Angra 2, que ya están en operación, tienen tarifas de generación de R$ 355 por MWh.
Si Angra 3 se hubiera construido al mismo tiempo que Angra 2, los costos serían mucho menores, como destacó Lycurgo.
Ahora, Brasil necesita decidir si va a continuar invirtiendo dinero en esta obra que parece no tener fin o si va a asumir las pérdidas de abandonarla de una vez.
El futuro de Angra 3 sigue siendo incierto, y los costos de esta indecisión son altísimos. ¿Crees que Brasil debería seguir con el proyecto o es hora de abandonar la construcción de una vez?

Concernente a pergunta ao final. Eu tenho certeza que essa obra tem que ser concluída. É vexatório e é cada vez mais caro essa demora em decidir construir. Demonstra incapacidade de gestão e compromisso com o Brasil. O governo anterior demorou mas foi até corajoso em assumir desde o início em continuar. Não sei como fariam acontecer o progresso ou se concluiria mas encerrou o mandato com as obras iniciadas. Esse governo atual é dito por muitos de ser de progresso das obras públicas, mas com essa postura está jogando a reputação no lixo. Muitos torcem para que a decisão seja logo pelo sim. Há uma ala de seguidores contumas decidos em torcer contra. Mas a reputação deles sobre esse tema está nas suas próprias mãos que “é decidir positivamente” e urgente.