Parada hace 40 años, la usina nuclear Angra 3 ya ha consumido miles de millones y necesita aún más para ser concluida. El gobierno está en un impasse: ¿seguir con el proyecto o abandonarlo de una vez?
Durante casi cuatro décadas, una obra monumental está prácticamente congelada en el tiempo, acumulando miles de millones de reales en costos y creando debates acalorados entre especialistas, políticos y la población.
Angra 3, una de las mayores promesas de generación de energía nuclear de Brasil, ya ha consumido una cantidad astronómica de recursos públicos, pero aún está lejos de hacerse realidad.
El proyecto de la usina nuclear Angra 3, que ya está parado desde hace casi 40 años, tuvo una inversión de R$ 12 mil millones hasta 2023, y ahora necesita al menos más R$ 23 mil millones para ser concluido, según el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).
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La construcción, iniciada en 1984, ha generado controversia debido a los altos costos, riesgos y las promesas incumplidas de que revolucionaría el suministro de energía en Brasil.
A pesar de las polémicas, la Empresa de Investigación Energética (EPE) y el gobierno están en un momento decisivo para decidir si la obra será finalmente concluida.
El dilema financiero
De acuerdo con un estudio reciente presentado por el BNDES, el gobierno brasileño enfrenta una difícil decisión: ¿seguir con las inversiones o desistir de Angra 3?
El costo para abandonar la obra sería enorme, pero completarla también requiere una inyección de miles de millones.
Además de los R$ 12 mil millones ya aplicados, se estima que será necesario un inversión adicional de R$ 23 mil millones para finalizar la construcción.
¿La tecnología y los equipos siguen siendo viables?
El presidente de Eletronuclear, Raul Lycurgo, explicó que, a pesar de que el proyecto ha estado parado tanto tiempo, el material ya adquirido para la construcción, incluido el vaso del reactor de acero puro, no está obsoleto.
Lycurgo afirmó que 12 mil equipos están debidamente almacenados y listos para instalación. Según él, estos componentes siguen siendo fabricados de la misma forma que hace 40 años, lo que garantiza su viabilidad técnica.

¿Qué falta aún?
A pesar de los equipos existentes, Eletronuclear aún necesita adquirir toda la parte de instrumentación, control, supervisión y monitorización, que debe costar los R$ 23 mil millones adicionales.
Según el BNDES, este monto sería necesario para equipar completamente la usina y hacerla operativa.
Financiaciones y deudas
Además de los costos de construcción, Angra 3 está envuelta en R$ 14 mil millones en financiamientos, que, según Lycurgo, tendrán que ser pagados de forma anticipada.
El peso de estos financiamientos añade más un punto de controversia al proyecto, que ya es bastante debatido entre defensores y críticos de la energía nuclear.
La polémica de la energía nuclear
Uno de los principales puntos de debate sobre Angra 3 está relacionado al peligro que la energía nuclear puede representar.
Los críticos señalan los riesgos de accidentes y el impacto ambiental, mientras que los defensores, como Lycurgo, afirman que la energía nuclear es una fuente limpia y segura, ya que no genera gases de efecto invernadero.
Costo elevado por megavatio/hora
Otro punto crítico es el costo de la energía generada.
Según Lycurgo, el costo de la energía nuclear en Angra 1 y Angra 2 ronda aproximadamente R$ 355,20 por megavatio/hora, mientras que la producción de Angra 3 costaría inicialmente alrededor de R$ 650 por megavatio/hora.
El presidente de Eletronuclear destacó, no obstante, que este valor podría ser reducido si beneficios fiscales se otorgaran al proyecto, como ya ocurre en otros sectores, como el aeronáutico.
Comparación con otras usinas
Lycurgo también comparó el costo de la energía nuclear con el de otras fuentes térmicas.
Usinas movidas a gas natural, por ejemplo, tienen costos superiores a R$ 1.300 por megavatio/hora, y las térmicas movidas a diésel llegan a superar los R$ 2.000 por megavatio/hora.
Él destacó que, aunque estas fuentes siguen formando parte de la matriz eléctrica brasileña, lo ideal es que se utilicen solo en momentos de mayor demanda, y no de forma continua, como sucede actualmente.
El futuro de Angra 3: ¿vale la pena?
La gran cuestión en torno a Angra 3 es si la inversión vale la pena ante los costos y las polémicas involucradas.
Aunque la obra tiene potencial para generar energía de forma más barata que otras fuentes térmicas, la demora y el alto costo de conclusión ponen en duda la viabilidad económica del proyecto.
Además, el debate sobre los riesgos de la energía nuclear continúa acalorado, levantando incertidumbres sobre el futuro de la usina.
Como destacó Miriam Leitão, periodista del periódico O Globo, Angra 3 es una obra que «no tiene sentido desde el punto de vista económico o ambiental».
Para Leitão, la inversión multimillonaria en energía nuclear desvía recursos que podrían ser aplicados en fuentes renovables, más baratas y menos arriesgadas.
Ella argumenta que el costo de la energía producida por Angra 3 será muy elevado, y el retorno sobre la inversión no justifica los recursos necesarios para su conclusión.
¿Y ahora, qué va a hacer el gobierno?
Con toda esta información en juego, la decisión final aún está por venir.
El gobierno, junto con la Empresa de Investigación Energética (EPE) y el BNDES, necesita definir si seguirá adelante con la conclusión de Angra 3, o si desistirá de una vez del proyecto.
Una cosa es cierta: el futuro de la usina nuclear sigue rodeado de incertidumbres.
¿Crees que vale la pena invertir más miles de millones de reales para concluir Angra 3, a pesar de los riesgos y las polémicas de la energía nuclear? ¡Deja tu opinión en los comentarios!

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