La materia muestra cómo la Dickinsonia fue confirmada como el animal más antiguo conocido, explica su modo de vida en los océanos primitivos y detalla por qué este descubrimiento cambió la historia de la evolución
Un descubrimiento científico de gran impacto ha alterado la comprensión sobre el origen de la vida animal en el planeta. La Dickinsonia, considerada el animal más antiguo identificado por la ciencia, vivió hace aproximadamente 550 millones de años. Este período pertenece al Ediacarano, muy anterior a lo que se creía que era el inicio de la fauna animal compleja en la Tierra.
Los registros fósiles indican que este organismo habitaba los fondos de los océanos primitivos. En ese ambiente, de forma continua, se alimentaba de alfombrillas microbianas. Estas capas eran ricas en microorganismos y cubrían el sedimento marino. Así, desde etapas muy antiguas, la presencia de animales en la Tierra ya ocurría, lo que desplaza hitos tradicionales de la biología evolutiva.
De esta manera, esta constatación reposiciona el período Ediacarano, que ocurrió entre 635 millones y 541 millones de años atrás. Este intervalo ha pasado a ser visto como central para el surgimiento de los primeros animales. Antecede la famosa explosión del Cámbrico, datada de aproximadamente 541 millones de años.
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Descubrimiento antiguo, debate científico prolongado

La Dickinsonia fue identificada por primera vez en 1946, a partir de fósiles encontrados en Australia. Desde entonces, el organismo ha generado intensos debates científicos. Esto ocurrió porque su cuerpo era aplanado, segmentado y difícil de comparar con animales modernos.
Durante décadas, los investigadores divergieron sobre su clasificación. Inicialmente, algunos científicos creían que se trataba de un líquen. Otros defendían que era un protista, debido a sus características inusuales. Así, a lo largo de gran parte del siglo XX, la Dickinsonia permaneció como un enigma biológico. No había consenso dentro de la paleontología.
Este estancamiento reflejaba, sobre todo, las limitaciones técnicas de la época. Las herramientas disponibles no permitían análisis químicos detallados. Por lo tanto, los compuestos orgánicos preservados en los fósiles no podían ser identificados.
Análisis modernos confirman naturaleza animal
El escenario comenzó a cambiar de manera decisiva a partir de la década de 2010. En este período, los avances en laboratorio permitieron estudios más precisos de fósiles antiguos. En 2018, investigaciones llevadas a cabo por científicos de la Universidad Nacional Australiana presentaron evidencias consideradas conclusivas.
Los estudios identificaron moléculas de colesterol fossilizadas en los restos de la Dickinsonia. Este tipo de compuesto es característico del metabolismo animal. No está presente en hongos, plantas o protistas. Con esto, la comunidad científica confirmó que la Dickinsonia pertenece al reino animal. La controversia, entonces, fue cerrada tras más de 70 años.
Impacto directo en la historia de la evolución
La confirmación de la Dickinsonia como animal provocó una revisión profunda en los modelos clásicos de evolución. Hasta entonces, se creía que los animales surgieron de forma abrupta. Este evento estaría concentrado en la explosión del Cámbrico, hace alrededor de 541 millones de años.
No obstante, la existencia de un animal datado en 550 millones de años demuestra otro escenario. La vida animal ya existía mucho antes de este evento, aunque de forma simple. Así, la explosión del Cámbrico pasó a ser vista como un período de diversificación. Dejó de interpretarse como el inicio absoluto de los animales.
Reconocimiento científico y nuevas perspectivas
Estudios destacados por revistas científicas como Nature y Science han reforzado la importancia de este descubrimiento. Estos trabajos ampliaron el debate sobre la biología evolutiva. Además, centros de investigación internacionales comenzaron a reevaluar fósiles del período Ediacarano.
De esta manera, la Dickinsonia se consolidó como un divisor de aguas en la paleontología. El descubrimiento demostró que la historia de la vida animal es más larga y compleja.
Si los animales ya existían hace 550 millones de años, ¿cuántas otras formas de vida antiguas aún esperan nuevas tecnologías para revelar su papel en la evolución de la Tierra?

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