Especie Rara, Considerada Extinta Regionalmente, Es Avistada Tras Más de Un Siglo, Sorprendiendo a Científicos e Impulsando Iniciativas de Conservación Ambiental.
En noviembre del año pasado, después de más de 100 años sin registros, la anta (Tapirus terrestris) fue vista nuevamente en el estado de Río de Janeiro. Las imágenes, que rápidamente se hicieron virales en internet, muestran una madre y dos crías caminando por la Mata Atlántica. Los registros fueron realizados en enero por cámaras escondidas instaladas por el Instituto Estadual do Ambiente de Río de Janeiro (INEA).
El avistamiento de la anta es considerado un hito en la historia de la conservación ambiental. La última vez que este herbívoro fue visto en la región fue en 1914, en el Parque Nacional de la Sierra de Órganos.
Desde entonces, se creía que la especie estaba extinta regionalmente. La urbanización, la deforestación y la caza ilegal fueron algunos de los factores que amenazaron su supervivencia.
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Las cámaras captaron 108 fotos y videos de los animales en el Parque Estadual de Cunhambebe (PEC). Creado en 2008, el parque tiene 38.000 hectáreas y tiene como objetivo preservar especies amenazadas. Las imágenes, publicadas en el Instagram del parque, muestran a las antas acercándose a las cámaras durante la noche.
Marcelo Cupello, biólogo del INEA, destacó la importancia del acontecimiento. “El regreso espontáneo de las antas muestra que los bosques de Río de Janeiro aún pueden sostener grandes mamíferos”, afirmó. Explicó que esto indica la existencia de corredores forestales naturales, que permiten el movimiento y dispersión de la fauna local.
La anta, también conocida como anta de las tierras blancas, es el mayor animal terrestre de América del Sur. Puede pesar hasta 317 kg y desempeña un papel fundamental en los ecosistemas de la selva tropical. Apelidadas de “jardinieras de la selva”, ayudan en la dispersión de semillas al consumir plantas y esparcirlas a través de sus heces.
Otro aspecto curioso de la especie es la capacidad de usar el tronco prehensil como snorkel mientras nadan. Esta habilidad facilita su adaptación a los ambientes inundados de la selva.
El resurgimiento de la anta es visto como una señal positiva para la biodiversidad de la región. Ecologistas y conservacionistas celebran el evento como prueba del éxito de proyectos de conservación. El avistamiento refuerza la relevancia de las áreas protegidas y de la conservación ambiental para la recuperación de especies amenazadas.
Con información de G1.

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