Durante millones de años, la Antártida mantuvo bosques de coníferas y regiones de tundra bajo un clima más cálido, hasta que cambios en el CO₂ atmosférico y en la circulación oceánica desencadenaron una glaciación iniciada hace alrededor de 34 millones de años, transformando gradualmente el continente en una vasta capa de hielo
La Antártida no siempre fue un desierto congelado. Estudios indican que el continente estaba cubierto por bosques de coníferas y tundra hasta hace unos 34 millones de años, cuando un proceso gradual de glaciación permanente transformó completamente su paisaje.
Durante gran parte de su historia geológica, la Antártida presentó condiciones climáticas muy diferentes a las actuales. El continente que hoy alberga una vasta capa de hielo ya contaba con vegetación extensa y temperaturas considerablemente más suaves.
Esta transformación climática profunda marcó uno de los cambios ambientales más significativos de la historia del planeta. Los procesos que llevaron a la formación de la capa de hielo antártica siguen siendo analizados por científicos para comprender la evolución del clima terrestre.
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Antártida verde con bosques de coníferas y tundra dominó el Polo Sur durante millones de años
Hace aproximadamente 50 millones de años, al inicio del Eoceno, la Antártida presentaba un ambiente completamente diferente al actual. Bosques de coníferas se extendían por grandes áreas del continente, mientras que regiones más frías estaban ocupadas por paisajes de tundra.
Las temperaturas globales en ese período eran aproximadamente 8 grados más altas que hoy. Este escenario climático permitía la existencia de vegetación abundante incluso en un continente ya ubicado en la región del Polo Sur.
Según el climatólogo Eric Wolff, de la Universidad de Cambridge, este ambiente cálido estaba relacionado con concentraciones elevadas de dióxido de carbono en la atmósfera. Los niveles de CO2 alcanzaban entre 1.000 y 2.000 partes por millón, lo equivalente a tres a cinco veces los valores actuales.
A pesar de estar situado en el extremo sur del planeta, el continente aún no presentaba congelamiento permanente. La Antártida mantenía un ambiente relativamente estable, con condiciones climáticas capaces de sostener vegetación durante extensos períodos geológicos.
Enfriamiento global durante el Eoceno inició transformación climática en la Antártida
El proceso de cambio climático comenzó gradualmente durante el Eoceno Medio. A lo largo de millones de años, los niveles atmosféricos de dióxido de carbono disminuyeron de forma continua.
Esta reducción progresiva de CO2 también provocó una caída gradual en las temperaturas globales. La combinación de estos factores inició un proceso lento de transformación ambiental en el continente antártico.
Aún con el avance del enfriamiento global, algunas regiones de la Antártida continuaron presentando un clima templado durante largos períodos. En esas áreas, los bosques de coníferas lograron sobrevivir durante un tiempo significativo antes de desaparecer completamente.
La vegetación solo fue eliminada cuando se superaron límites críticos de temperatura y concentración de CO2. A partir de ese punto, el ambiente comenzó a favorecer el acumulamiento de nieve y el avance del hielo.
Formación de la capa de hielo de la Antártida comenzó hace aproximadamente 34 millones de años
La glaciación permanente de la Antártida tuvo inicio aproximadamente hace 34 millones de años. Este momento marca la transición entre las épocas geológicas del Eoceno y del Oligoceno.
De acuerdo con la geoquímica Tina van de Flierdt, del Imperial College London, este cambio representa una de las mayores transformaciones climáticas de la historia reciente de la Tierra. El continente inició un proceso de congelamiento que alteró definitivamente su configuración.
Dos factores principales contribuyeron a este congelamiento masivo. El primero fue la caída de las concentraciones de CO2 atmosférico por debajo de alrededor de 750 partes por millón.
Este límite permitió que las temperaturas en la Antártida cayeran lo suficiente para que la nieve permaneciera en el suelo incluso durante el verano. Con el acumulamiento continuo a lo largo de los años, se formó una capa de hielo cada vez más extensa.
El segundo factor involucró cambios tectónicos en la región. La apertura de la Pasaje de Drake, entre América del Sur y la Antártida, desempeñó un papel importante en este proceso.
Corriente oceánica circumpolar aisló térmicamente a la Antártida de los océanos más cálidos
La separación tectónica entre los continentes permitió el surgimiento de una corriente oceánica circumpolar alrededor de la Antártida. Este movimiento de aguas frías aisló el continente de las masas oceánicas más cálidas.
Con este aislamiento térmico, la Antártida comenzó a recibir menos influencia de las aguas de los océanos Atlántico, Pacífico e Índico. El resultado fue una intensificación del enfriamiento y mayor estabilidad de las condiciones necesarias para la formación del hielo.
La cronología de este proceso fue confirmada por científicos a través del análisis de isótopos de oxígeno preservados en sedimentos marinos. Estos marcadores geoquímicos indican un cambio abrupto en la composición isotópica del agua de mar.
Este cambio funciona como una firma directa de la formación masiva de hielo en el continente antártico. Los registros geológicos permitieron reconstruir la secuencia de eventos que llevaron al congelamiento definitivo del continente.
Transformación de la Antártida en una capa de hielo permanente llevó aproximadamente 790 mil años
La formación completa de la capa de hielo no ocurrió de manera inmediata. Evidencias geológicas indican que el proceso llevó aproximadamente 790.000 años para consolidarse en una capa de hielo permanente.
Durante este período, los últimos bosques desaparecieron gradualmente a medida que el hielo avanzaba sobre el continente. El ambiente fue siendo reemplazado por un paisaje cada vez más frío y dominado por nieve.
El acumulamiento creciente de hielo alteró el albedo de la superficie continental. Esto significa que más radiación solar comenzó a ser reflejada de vuelta al espacio, reforzando el proceso de enfriamiento.
Este mecanismo de retroalimentación climática aceleró la expansión de la capa de hielo. Áreas que aún mantenían temperaturas moderadas comenzaron a congelarse progresivamente.
Investigaciones publicadas en la revista Climate of the Past indican que la Antártida Occidental fue la última región en congelarse completamente. Sus características geográficas específicas retardaron la glaciación total del continente.
Cuando esta última área finalmente se transformó en hielo permanente, se consolidó el escenario de la Antártida moderna. Los científicos continúan estudiando estas transiciones antiguas para comprender mejor la estabilidad actual de la capa de hielo del continente.

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