El granito surge en la cima de la Antártida occidental a 750 metros de altura, y lo que parecía imposible está conectado a una masa subterránea de 100 kilómetros de ancho bajo el glaciar Pine Island
La aparición de grandes bloques de granito rosado en lo alto de las montañas Hudson llamó la atención por una razón simple. Estaban rodeados de nieve, hielo y rocas volcánicas oscuras, en un escenario que no combinaba con este tipo de material.
El descubrimiento ganó peso porque los fragmentos estaban a 750 metros de altitud. Esto llevó a los científicos a investigar no solo el origen de las piedras, sino también lo que este camino revela sobre el antiguo movimiento del hielo en la Antártida occidental.
Bloques rosados aparecieron en área dominada por hielo y roca volcánica
A primera vista, los bloques parecían haber sido colocados allí por casualidad. El contraste entre el color rosa de las piedras y el terreno circundante reforzó la idea de que había algo fuera de lo común en ese paisaje.
-
Salarios de hasta R$ 25 mil, escasez de profesionales y demanda explotando en 2026 hacen del especialista en automatización no-code una de las carreras más disputadas de Brasil, incluso sin exigir un diploma o saber programar.
-
La primera fábrica de ladrillos a escala comercial impulsada por hidrógeno va a nacer.
-
Adiós al extractor ruidoso: tecnología silenciosa e inteligente transforma cocinas modernas con más confort, diseño y eficiencia en el día a día.
-
Con apenas 14 años, un niño crea un sistema sin energía, con tubos de acero enterrados en el suelo, que riega plántulas con la humedad del aire, para contener la escasez de agua que amenaza la reforestación en el norte de China.
Con el avance del análisis, quedó claro que el caso no involucraba un evento aislado. Las rocas comenzaron a ser tratadas como pistas de una historia geológica mucho más antigua y profunda.

La datación apuntó a un origen en el período Jurásico hace 175 millones de años
El equipo analizó minerales presentes en los fragmentos y utilizó la desintegración radiactiva para estimar cuándo se formó este material. El resultado indicó una edad de alrededor de 175 millones de años.
Este dato ayudó a conectar las piedras vistas en la superficie a una fuente mucho más antigua, hoy escondida bajo la capa de hielo. A partir de este punto, el enfoque dejó de ser solo lo que estaba expuesto y pasó a ser el subsuelo congelado.
La anomalía en la gravedad indicó una masa enterrada bajo el glaciar Pine Island
Los vuelos científicos sobre el sur de las montañas Hudson detectaron pequeñas variaciones en la gravedad de la región. Este tipo de diferencia suele indicar que existe una masa rocosa importante escondida debajo de la superficie.
Según Nature Communications Earth & Environment, revista científica internacional sobre investigación ambiental y terrestre, la estructura puede tener alrededor de 100 kilómetros de ancho y siete kilómetros de grosor bajo el glaciar Pine Island.
El movimiento del hielo llevó las rocas a áreas más altas
La explicación más aceptada es que los bloques fueron transportados por el propio hielo a lo largo del tiempo. En términos simples, el glaciar funcionó como una fuerza capaz de arrancar, cargar y reposicionar estas rocas a grandes distancias.
Aunque lo más común es que el material descienda por las pendientes, cambios en la forma del hielo y en la dirección del flujo también pueden empujar bloques hacia arriba. Esto ayuda a entender por qué estas piedras aparecieron en puntos tan altos.
Las rocas se convirtieron en pistas valiosas sobre el pasado de la capa de hielo
Cada bloque guarda marcas de erosión, transporte y deposición. En la práctica, esto transforma estas piedras en un registro natural del comportamiento del hielo a lo largo de períodos inmensos.
En una región donde gran parte del terreno sigue siendo inaccesible, este tipo de evidencia adquiere un valor adicional. Lo que está preservado en la superficie ayuda a reconstruir procesos que ocurrieron muy por debajo del hielo.
El hallazgo refuerza la interpretación sobre cambios futuros en la Antártida occidental
La identificación del origen de estas rocas también tiene efecto fuera del campo de la geología. Entender cómo se movió la capa de hielo en el pasado mejora la interpretación sobre cómo puede reaccionar ante los próximos cambios ambientales.
Este tipo de información pesa especialmente cuando el tema involucra el aumento del nivel del mar. Lo que hoy parece un detalle en piedras aisladas puede influir en la forma en que se observa el riesgo para las áreas costeras.
El hallazgo conecta un conjunto de bloques rosados a un gigante oculto bajo el hielo y amplía el valor científico de señales que antes parecían desconectadas. Más que curiosidad geológica, el descubrimiento ayuda a descifrar la dinámica de una de las áreas más sensibles del planeta.
Al mostrar que el hielo fue capaz de desplazar rocas antiguas hasta la cima de las montañas, el estudio refuerza que la Antártida aún guarda estructuras poco conocidas. Esto cambia la lectura estratégica sobre la región.

Seja o primeiro a reagir!