A los 101 años, el centenario renueva la CNH hasta 2028 en el Detran-MS y se convierte oficialmente en el conductor habilitado más viejo de Mato Grosso del Sur, símbolo de lucidez, autonomía y amor a la independencia.
Cuando Ranulfo Custódio Alves, a los 101 años, estacionó su Ford F-1000 frente a la Agencia del Detran-MS en Camapuã, nadie imaginaba que allí llegaba solo un conductor. Entró al edificio con la mirada serena y los ojos humedecidos, cargando una historia de lucidez, resistencia y voluntad de seguir viviendo con libertad, decidido a renovar la CNH y mantener el título de conductor habilitado más viejo de Mato Grosso del Sur.
“¿Podré renovar por cuánto tiempo?”, preguntó ansioso al llegar, como quien sabe exactamente el valor de su propia independencia. Después de pasar el examen médico con tranquilidad, Ranulfo fue aprobado y garantizó tres años más al volante, con autorización para conducir hasta 2028, a los 101 años, para continuar yendo y viniendo sin depender de nadie.
Emoción en el Detran-MS al ver a un conductor a los 101 años

El médico responsable por el examen, Osvaldo Góis Figueiredo, se emocionó con la escena. Ante un hombre a los 101 años, lúcido, firme y dispuesto a seguir conduciendo, hizo hincapié en reforzar su admiración.
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Dijo que la edad, sumada a la claridad de pensamiento y a la voluntad de trabajar y vivir la vida, era algo admirable, y que se sentía feliz y orgulloso de atender “a un buen caboclo” como Ranulfo.
Al mismo tiempo que elogiaba, el médico reforzó la necesidad de cuidar la seguridad y recordó que el uso de gafas es indispensable.
La renovación, por tanto, no fue solo un gesto simbólico de cariño. Fue un proceso técnico, con examen médico obligatorio, donde el centenario pasó por el filtro habitual de cualquier conductor, comprobando que reúne las condiciones para seguir en la carretera.
Una vida entera de trabajo y raíces afincadas en Camapuã
Nacido en Três Lagoas en 1923, Ranulfo se mudó a Camapuã en 1941, aún joven, para construir su propio camino. Resume su trayectoria como “trabajo manual”, expresión simple para una vida entera dedicada al trabajo en el campo y en la ciudad.
Hoy, a los 101 años, es padre de siete hijos, además de abuelo, bisabuelo y tatarabuelo, acumulando generaciones que acompañan, con orgullo, cada nuevo logro del patriarca.
A pesar de su edad avanzada, Ranulfo no renuncia a cuidar de todo lo que ha logrado. Es él quien administra las finanzas de la familia, decide qué hacer con el dinero y organiza las cuentas. “Mis hijos no saben lo que tengo, lo que debo.
Yo cuido de todo. Yo decido todo”, afirma, con la misma firmeza que lleva al volante. A los 101 años, no delega ni la gestión de los bienes, ni su propia rutina.
Libertad para ir y venir: por qué seguir conduciendo a los 101 años
La rutina de Ranulfo se divide entre la ciudad, la finca y Campo Grande, donde visita a su hija menor. Circula entre estos lugares según su voluntad del día. “Hoy estoy haciendo todo para quedarme en el lugar que me gusta. ¿Camapuã no está bien? Voy a la finca.
¿La finca no está bien? Voy a Campo Grande”, cuenta, riendo al decir que no le gusta quedarse parado y que es muy impaciente.
Cuando le preguntan por qué seguir conduciendo a los 101 años, la respuesta es directa. Para él, lo más importante es tener “vida con libertad”. Sus hijos sugieren contratar un conductor, pero él se niega sin dudarlo.
Explica que fijar una hora y tener que esperar no combina con su estilo: “Eras tú concertando con un conductor a las 7 a.m., llega a las 9 a.m. Y yo no soy un hombre de esperar.” Conducir, para Ranulfo, es sinónimo de autonomía de tiempo, lugar y decisión.
Responsabilidad en el tránsito y respeto a las reglas incluso a los 101 años
Quien observa al centenario al volante percibe que el deseo de libertad viene acompañado de responsabilidad.
Ranulfo destaca que conduce despacio, no supera los 70 km/h y mantiene el automóvil siempre en su propio carril. “Quien tenga prisa, que me rebaje”, resume, dejando claro que no se deja llevar por la prisa ajena. La calma al conducir es parte esencial de la forma en que enfrenta el tránsito y la propia vida.
La relación de Ranulfo con la carretera está guiada por un sentido rígido del deber. Se define como “esclavo de la obligación” y dice que le gusta hacer todo “de la manera correcta”, respetando profundamente la ley. La misma postura aplica a las relaciones personales.
El consejo que deja a otros conductores es simple y directo: primero tener fe, luego respetar al prójimo y a la familia. Para él, no existe buena conducción en el tránsito sin respeto en casa y en la convivencia con los demás.
Rareza entre conductores centenarios en Mato Grosso del Sur
Según datos del Detran-MS, existen 208 conductores con más de 90 años en el Estado. Pero, entre los centenarios, Ranulfo ocupa un lugar especial.
A los 101 años, es el primer conductor con más de 100 años en renovar la CNH en Mato Grosso del Sur, abriendo camino como referencia para el envejecimiento activo y responsable al volante.
Detrás de él, solo aparecen otros dos conductores en la franja de los 100 años: una señora de Campo Grande y otro conductor de Bela Vista. Este escenario hace que la historia de Ranulfo sea aún más simbólica.
En un universo de miles de habilitados, son muy pocos los que llegan a los 101 años aún con autorización para conducir, manteniendo la misma seriedad en el examen médico, las reglas y los cuidados de cualquier otro conductor.
Emoción de la familia, orgullo del Detran y sueño realizado a los 101 años
La renovación de la CNH tocó a toda la familia. La hija Renata Alves, al recibir la noticia, resumió el clima en casa en una palabra: emoción. Del lado del Detran, el director de Habilitación, Luiz Fernando Ferreira, también se sintió conmovido con la historia.
Para él, acompañar el proceso de cerca mostró que el envejecimiento con autonomía y responsabilidad es posible y merece respeto, especialmente cuando la persona se asegura de seguir todas las exigencias legales.
Antes incluso de saber el resultado del examen, Ranulfo ya demostraba confianza y buen humor. Apuntando al cielo y sonriendo, preguntó si, en caso de ser aprobado, la renovación valdría por tres años.
Al escuchar que sí, bromeó diciendo que dentro de tres años todos volverían a encontrarse para más una renovación “del viejito”. A los 101 años, celebra el sueño realizado de seguir conduciendo y solo pide a Dios más salud para seguir adelante.
¿Y tú, conoces a alguien que aún conduce a los 101 años o crees que debería existir una edad límite para estar al volante?

O merito é td dele claro! Por ter e confiar em um Deus q td pode. Parabéns!!! Glórias a Deus…