A los 72 años, anciana aprobada en 2º lugar en universidad federal tras concluir la educación media a los 66 muestra que nunca es tarde para recomenzar y transformar la propia historia.
En abril de 2024, una noticia divulgada por CNN Brasil llamó la atención en todo el país y se esparció rápidamente por las redes sociales. La trayectoria de Edicléia de Arruda Zanini, hoy con 72 años, se convirtió en un símbolo de superación tardía al revelar que, tras concluir la educación media solo a los 66 años, no solo volvió a estudiar sino que logró una hazaña rara incluso entre jóvenes: fue aprobada en 2º lugar para un puesto en una universidad federal.
La conquista se convirtió en una de las historias más inspiradoras ya registradas por la prensa reciente, exactamente porque rompe uno de los mayores mitos de la educación brasileña, el de que existe “edad correcta” para estudiar, competir o vencer un proceso selectivo de alto nivel. La aprobación no llegó por casualidad; fue fruto de años de dedicación silenciosa, rutinas intensas de lectura y una voluntad inquebrantable de rescatar un sueño que había sido abandonado en la juventud. La CNN destacó que Edicléia vivió durante toda su vida con la sensación de haber dejado algo atrás. Hijos, trabajo, responsabilidades familiares y obligaciones del cotidiano siempre vinieron antes del estudio formal. Solo a los 66 años decidió que no aceptaría terminar la vida con esa deuda personal. El resultado, seis años después, muestra que la decisión cambió completamente su destino.
El giro a los 66 años: de la educación media tardía al renacimiento académico
La historia de Edicléia no es lineal. Al contrario, está marcada por lagunas, interrupciones y largos períodos en que la idea de concluir los estudios parecía imposible. La decisión de retomar la educación media a los 66 años representó mucho más que un regreso escolar; fue una reconciliación con la propia historia. Por primera vez, comenzó a ocupar un espacio que creía no le pertenecía más.
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Concluir la educación media en la Educación de Jóvenes y Adultos (EJA) exigió disciplina y resistencia emocional. La rutina incluía trayectos largos hasta la escuela, materias que no había visto en décadas y la necesidad de reconstruir su base de lectura, escritura e interpretación. El esfuerzo dio frutos: al terminar el curso, redescubrió su pasión por aprender y se dio cuenta de que, a diferencia de lo que imaginaba, poseía un gran potencial académico.
Según lo informado por la CNN, fue durante esta etapa que profesores y compañeros comenzaron a incentivar que intentara un examen de ingreso. En ese momento, Edicléia creía imposible competir con candidatos jóvenes, familiarizados con la tecnología y con formación escolar continua. Pero, como describe el informe, “la voluntad de recomenzar habló más alto”, y decidió enfrentar uno de los mayores desafíos de su vida.
La preparación intensa y silenciosa que llevó al resultado
El proceso de preparación para el examen de ingreso fue largo, solitario y exigió una capacidad de organización que sorprendió incluso a educadores experimentados. A los 70 años, mientras muchos ya se alejan de tareas que exigen esfuerzo intelectual, Edicléia montó su propia rutina de estudios.
Revisaba clases en línea, rehacía ejercicios de interpretación y se profundizaba en temas que no había visto desde la adolescencia.
Según la CNN, estudiaba en casa usando materiales gratuitos, videos educativos y contenido ofrecido por cursinhos populares. La determinación era tanta que, incluso cuando sufría con dificultades naturales de la edad — visión cansada, ritmo de lectura más lento y fatiga, seguía firme. En lugar de competir con candidatos jóvenes, decidió competir solo consigo misma.
El giro ocurrió cuando realizó el examen de ingreso y vio que había sido aprobada no solo dentro del número de vacantes, sino en 2º lugar, superando a cientos de competidores más jóvenes. El resultado final fue confirmado por la Universidad Federal y se convirtió en un hito para la institución, que rara vez registra aprobaciones tan altas entre candidatos de más de 70 años.
El impacto emocional y social de la aprobación
La consolidación del puesto universitario no solo cambió la vida de Edicléia. Se convirtió en un punto de reflexión para profesores, educadores y estudiantes de todo Brasil. La CNN destacó que la repercusión de la historia generó debates sobre envejecimiento activo, inclusión académica y la subestimación de las personas mayores en el ambiente educativo.
El caso evidencia que las barreras más fuertes que la edad son el miedo, la falta de incentivo y la idea equivocada de que la educación tiene fecha de vencimiento. Edicléia demostró justamente lo contrario. En entrevistas, contó que la aprobación trajo no solo orgullo personal, sino la sensación de que finalmente estaba viviendo un sueño que había sido interrumpido por razones sociales, económicas y culturales.

Expertos en educación consultados por el canal afirmaron que las personas mayores tienden a presentar enfoque, constancia y madurez por encima de la media, tres características esenciales para buenos desempeños en pruebas de alta complejidad.
Esto explica por qué historias como la de Edicléia, aunque raras, tienen el potencial de inspirar a decenas de miles de brasileños que nunca creyeron que era posible retomar los estudios.
La representatividad y lo que esta historia señala para el futuro
La aprobación de Edicléia ocurre en un momento en que Brasil discute el envejecimiento poblacional y necesita repensar políticas públicas para integrar a personas mayores de 60 años en actividades educativas y productivas. Su trayectoria refuerza que aprender es un acto que no expira con la edad. Por el contrario, puede volverse aún más significativo en la madurez.
Su presencia en una universidad federal, a los 72 años, muestra que las instituciones de educación superior necesitan estar preparadas para recibir alumnos mayores, con ritmos diferentes, experiencias de vida robustas y gran capacidad de enriquecer la convivencia académica. Edicléia no es solo una estudiante; es un símbolo de transformación.
Reflexión final al lector
La trayectoria de Edicléia de Arruda Zanini prueba que los sueños aplazados pueden ser retomados cuando coraje y disciplina se encuentran.
Superó lagunas educativas, barreras emocionales y prejuicios sociales para alcanzar una de las conquistas más difíciles del país: un puesto en una universidad federal. Su historia muestra que la educación no pertenece solo a los jóvenes, sino a todos aquellos que aún creen que pueden escribir nuevos capítulos para sí mismos.
Y tú, lector: crees que historias como la de Edicléia deberían incentivar políticas de apoyo a mayores que desean ingresar a la universidad o concluir etapas atrasadas de la educación?


Maravilhosa notícia ,nada se torna impossível quando existe uma pessoa determinada.sucesso sempre a essa merecedora maravilhosa isso é mérito.parabens pela conquista.😘😘
Eu tenho 66 anos e estou indo para o 5° período na Universidade Federal de Alfenas, em pedagogia, tenho enfrentado algumas barreiras mas sigo firme!
Falou-se muito, mas não informaram o curso em que ela passou!