El fraude telefónico con falsa situación de emergencia llevó a un anciano a creer que su hijo estaba en peligro, resultando en la entrega de dinero en efectivo tras un abordaje presencial en un barrio de la zona Oeste de Ribeirão Preto, según el registro de la Policía Civil.
Un hombre de 91 años perdió R$ 1 mil después de caer en el fraude del falso secuestro, en Vila Virgínia, zona Oeste de Ribeirão Preto.
El caso ocurrió el lunes, 15 de diciembre, y fue registrado como estelionato en la Central de Policía Judicial (CPJ) Permanente, según el boletín de ocurrencia.
De acuerdo con el registro policial, el anciano recibió una llamada en la que la voz del interlocutor parecía la de su hijo.
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En la llamada, el criminal afirmó que el familiar había sido secuestrado y exigió dinero para liberarlo, inicialmente por transferencia vía Pix.
El jubilado relató que no pudo realizar la operación y, a continuación, terminó entregando dinero en efectivo a un hombre que llegó en motocicleta a su casa.
La llamada simuló un pedido de socorro del hijo
El boletín de ocurrencia señala que el abordaje comenzó por teléfono, con el argumento de que el hijo de la víctima estaba bajo el poder de secuestradores.
La táctica, común en este tipo de fraude, explora la urgencia e intenta impedir que la persona cuelgue para buscar confirmación con otros familiares.
Aún según el relato registrado, cuando surgió el pedido de transferencia por Pix, el anciano dijo que no sabía realizar la operación.
En el registro, afirmó que «no sabía hacer la transferencia», pero que podía entregar dinero que guardaba en casa.
En ese momento, según la descripción en el BO, el jubilado informó que el monto disponible era de su pensión.
La información, transmitida en el contexto de la presión emocional, sirvió como base para que el criminal mantuviera la exigencia de pago inmediato.
El motociclista fue a la casa para recoger el dinero
Tras la conversación telefónica, un hombre se trasladó a la residencia del anciano.
El boletín relata que la persona llegó en motocicleta y recibió el dinero directamente de la víctima, en la puerta de su casa.
El monto entregado fue de R$ 1 mil.
Después de tomar el dinero, el sospechoso dejó el lugar.
Solo después de la salida del motociclista, el anciano se dio cuenta de que había sido engañado, según el registro policial.
El caso fue registrado como estelionato
El caso fue formalizado en la CPJ Permanente como estelionato.
La Policía Civil debe investigar cómo el criminal obtuvo el número de teléfono de la víctima, qué estrategia se utilizó para simular la voz del hijo y si hay otros involucrados en el esquema.
Hasta el registro de la ocurrencia, no había información pública sobre sospechosos identificados, arrestos o recuperación del dinero.
Cómo funciona el fraude del falso secuestro
El falso secuestro es un fraude en el que los criminales contactan por teléfono y simulan una situación de emergencia que involucra a un familiar.
Entidades del sector bancario describen que, con frecuencia, el estafador provoca a la víctima con frases que inducen a la persona a completar información.
A continuación, otro criminal asume la llamada para exigir el pago inmediato como “rescate”.
A pesar de presentarse como un secuestro, el objetivo es obtener dinero rápidamente, antes de que la víctima pueda verificar si el familiar está bien.
Por ello, el pedido suele realizarse con urgencia y con instrucciones para que la persona no cuelgue y no consulte a terceros.
Orientaciones públicas para evitar este tipo de fraude
La Secretaría de Seguridad Pública de São Paulo ya ha difundido orientaciones públicas sobre fraudes basadas en llamadas telefónicas con alegaciones de secuestro.
La recomendación general es interrumpir la llamada y tratar de confirmar, por otros medios, si la supuesta víctima está bien.
El contacto directo con el familiar o con personas cercanas se señala como una forma de chequeo inmediato.
Otra práctica recomendada en materiales de orientación es buscar ayuda de alguien de confianza, especialmente cuando la persona está sola y bajo presión.
En situaciones así, la presencia de un vecino o familiar puede ayudar a evitar decisiones tomadas por miedo.
En caso de pedidos de Pix, el Banco Central aconseja que la víctima comunique al banco o institución de pago lo antes posible.
La formalización del boletín de ocurrencia también es recomendada para que se analicen las medidas aplicables.
El caso en Ribeirão Preto sigue un patrón conocido
En Ribeirão Preto, el episodio registrado en Vila Virgínia sigue el guion descrito en alertas públicas.
Hubo telefonema con simulación de familiar, exigencia de pago urgente y rápida retirada del dinero.
La diferencia en este caso es que el pago terminó realizándose en efectivo, con un motociclista yendo a la casa del anciano para recoger el monto.
El boletín de ocurrencia relata que la víctima, al ser presionada, informó que tenía dinero en casa.
En el registro, consta la frase «tenía el dinero en casa», lo que llevó a que el criminal se trasladara a la dirección.
Los ancianos están entre los principales objetivos
Los fraudes por teléfono afectan de forma recurrente a personas mayores, especialmente cuando involucran historias de emergencia con familiares.
Alertas de entidades del sector bancario destacan que los criminales apuestan por la emoción y la sensación de urgencia para impedir chequeos básicos.
En ocurrencias como la registrada en Ribeirão Preto, la combinación de presión psicológica y rapidez en la ejecución suele reducir el tiempo de reacción de la víctima.
Aun así, las autoridades refuerzan que interrumpir el contacto y confirmar la situación por canales independientes es un paso central para romper la dinámica del fraude.
Con la investigación en curso, ¿qué medidas simples dentro de casa y en la rutina de llamadas pueden ayudar a las familias a reducir el riesgo de que los ancianos sean puestos bajo presión y terminen entregando dinero a criminales?

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