Movilización Ocurre En Medio A Críticas Sobre Dragado, Concesión De Ríos Estratégicos Y Posible Impacto Ambiental En La Amazonía; Gobierno Suspende Licitación Y Justicia Interviene En El Conflicto
Tras la publicación del Decreto 12.600, que incluyó hidrovías amazónicas en el Programa Nacional De Desestatización (PND), un grupo de indígenas invadió, en la madrugada del día 21 de febrero, las oficinas de la multinacional agrícola Cargill en el puerto de Santarém (PA). El episodio marcó uno de los momentos más tensos del conflicto involucrando el dragado de los ríos Madeira, Tocantins y Tapajós y el avance del transporte fluvial de granos en la región amazónica.
La información fue divulgada por la Agencia EFE, con base en comunicados oficiales de las partes involucradas y registros institucionales del período. Según los relatos, manifestaciones también ocurrieron frente a la sede de la empresa en São Paulo (SP), ampliando el alcance de la movilización más allá de la región Norte.
De acuerdo con Cargill, las acciones tuvieron inicio en la noche del 20 de febrero, cuando activos de la empresa fueron alcanzados. En la oficina central en São Paulo, un grupo vandalizó la fachada del edificio. Horas después, el terminal portuario de Santarém —que ya estaba con su portería de camiones bloqueada hacía 30 días por grupos indígenas— fue invadido.
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La multinacional clasificó las dos acciones como “violentas” e informó que, ante la inminente invasión, los empleados buscaron abrigo en un lugar cerrado, permaneciendo en el espacio hasta ser retirados con seguridad. La empresa afirmó además que mantuvo contacto con las autoridades para que la desocupación ocurriera de forma ordenada y segura.
Decreto 12.600 E Inclusión De Las Hidrovías En El PND Intensificaron Disputa Socioambiental
El Decreto 12.600, firmado en agosto de 2025 por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT), incluyó las hidrovías de los ríos Madeira, Tocantins y Tapajós en el Programa Nacional De Desestatización. La propuesta tenía como objetivo facilitar el transporte fluvial de granos mediante obras de dragado en ríos amazónicos considerados estratégicos para el drenaje de la producción agrícola.
En esa ocasión, el gobierno federal declaró que las intervenciones constituían “acción de rutina” destinada a garantizar el tráfico fluvial en la Hidrovia del Tapajós durante períodos de bajo caudal. Además, el Ejecutivo afirmó que las obras no estaban relacionadas directamente con los estudios de concesión previstos en el decreto.
No obstante, organizaciones indígenas impugnaron la justificación oficial. El Consejo Indígena Tapajós Y Arapiuns (Cita), que representa 14 pueblos del Bajo Tapajós, afirmó que el decreto autorizaría el uso de explosivos para retirar rocas del lecho del río Tapajós y de otros cauces de agua amazónicos. Ecologistas también manifestaron preocupación por posibles impactos sobre la fauna de la región.
Según el Cita, la invasión ocurrió tras “un mes completo de silencio institucional y ausencia de respuestas concretas” a las demandas presentadas por las comunidades. En carta abierta divulgada el propio día 21 de febrero, la entidad afirmó que la decisión fue construida colectivamente, a partir de la escucha de los ancianos y de análisis jurídicos y políticos.
El grupo declaró que estaba abierto al diálogo, pero que permanecería movilizado hasta que hubiera un “compromiso concreto” para revocar el Decreto nº 12.600. Además, los indígenas consideraron que Cargill sería uno de los grandes beneficiados por las obras de dragado, aunque la empresa ha rechazado reiteradamente responsabilidad directa en el proyecto de las hidrovías.
Justicia Determinó Plazos, MPF Recurrió Y Gobierno Abrió Negociación
El impasse también ganó dimensión jurídica. El día 13 de febrero, un juez federal determinó el fin del bloqueo del muelle en un plazo de 48 horas. El Ministerio Público Federal (MPF) recurrió y logró anular la decisión. Sin embargo, el día 15, el recurso fue anulado, restableciendo la orden inicial.
Posteriormente, el día 19 de febrero, la Justicia volvió a determinar la desocupación en 48 horas. Ya el día 21, la Justicia Federal negó el pedido de Cargill para desocupar la oficina por la fuerza, entendiendo que el uso policial sin un plan operativo estructurado y diálogo previo podría agravar el conflicto.
Paralelamente, la Asociación Brasileña De Terminales Portuarios (ABTP) repudió “con vehemencia” los actos ocurridos en las 24 horas anteriores a la nota divulgada en ese momento. La entidad clasificó los episodios como acciones inaceptables y destacó que las demandas indígenas serían de competencia exclusiva del Poder Público.
En el ámbito político, la Frente Parlamentaria De La Agropecuaria (FPA) también se posicionó. En nota divulgada en la mañana del día 22 de febrero, el presidente de la FPA, diputado Pedro Lupion (Republicanos-PR), clasificó la invasión como “acto ilegal e incompatible con el Estado Democrático De Derecho”.
Mientras tanto, el gobierno federal envió representantes a Pará, suspendió la licitación electrónica destinada a la contratación de la empresa responsable por el dragado e instituyó un grupo de trabajo interministerial, con la participación de entidades de la sociedad civil, para discutir el tema.
A pesar de las medidas, el Consejo Indígena Tapajós y Arapiuns exigió “coherencia” del presidente Lula, cuestionando la firma del decreto y sus posibles impactos sobre territorios originarios. En manifestación pública, la entidad afirmó que los ríos amazónicos representan parte esencial de su identidad y existencia.
De este modo, el conflicto involucrando el Decreto 12.600, la inclusión de las hidrovías amazónicas en el PND, el dragado en Tapajós y la invasión del terminal de Cargill en Santarém reveló un enfrentamiento complejo, que involucró cuestiones ambientales, económicas, jurídicas y sociales. El episodio ocurrido en febrero demostró cómo el avance de proyectos de infraestructura en la Amazonía puede generar tensiones profundas entre diferentes sectores de la sociedad.
Con información de: Gazeta Do Povo


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