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Impulsado por energía nuclear y capaz de romper hasta 3 metros de hielo, el barco ruso Arktika hizo historia como el primero en alcanzar el Polo Norte.

Escrito por Débora Araújo
Publicado el 14/05/2025 a las 16:22
Actualizado el 18/05/2025 a las 17:33
Movido a energia nuclear e capaz de romper até 3 metros de gelo, o navio russo Arktika fez história como o primeiro a alcançar o Polo Norte
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Arktika, barco ruso impulsado por energía nuclear, fue el primer rompehielos en llegar al Polo Norte, cruzando capas de hielo de hasta 3 metros de espesor.

El Arktika, barco ruso impulsado por energía nuclear, pasó a la historia de la navegación mundial al convertirse en el primer barco de superficie en alcanzar el Polo Norte, en 1977. Construido por la entonces Unión Soviética, el rompehielos fue diseñado para operar en regiones del Ártico con capas de hielo de hasta 3 metros de espesor, abriendo rutas comerciales y científicas en áreas donde la navegación convencional era imposible.

La conquista representó un avance tecnológico para Rusia, que invertía en rutas estratégicas en el norte del planeta. Con capacidad para navegar durante meses sin reabastecimiento, el Arktika se convirtió en símbolo de la capacidad industrial y científica del país, además de ampliar la presencia rusa en una región geográficamente remota y rica en recursos naturales.

Además de romper el hielo, el barco ruso sirvió como laboratorio flotante, permitiendo la realización de investigaciones meteorológicas, oceanográficas y geopolíticas en el Ártico. Equipado con dos reactores nucleares, su autonomía y robustez dieron inicio a una nueva era en la construcción naval orientada a operaciones extremas. Hasta hoy, el nombre Arktika representa un hito en el desarrollo de rompehielos con propulsión nuclear.

El barco ruso desarrollado para vencer el hielo del Ártico

El Arktika fue construido por la Unión Soviética en el astillero Báltico, en Leningrado (actual San Petersburgo), y botado al mar en 1972. La embarcación fue diseñada para garantizar el tráfico marítimo en el Ártico, una ruta estratégica para el transporte de cargas y para la exploración de recursos naturales en regiones remotas de Rusia.

Impulsado por dos reactores nucleares del tipo OK-900A, el barco ruso tiene autonomía prácticamente ilimitada de operación, pudiendo permanecer en el mar durante meses sin necesidad de reabastecimiento. Esta característica permite al Arktika operar en misiones prolongadas, en áreas donde el acceso sería imposible para barcos convencionales.

Capacidad de romper hielo de hasta 3 metros

El proyecto del Arktika permite que el casco resista grandes presiones y distribuya el peso de la embarcación sobre el hielo, rompiendo capas de hasta 3 metros de espesor. La técnica utilizada se basa en empuje: el barco sube sobre el hielo y utiliza su propio peso para romperlo, abriendo camino para otras embarcaciones.

Esta capacidad hizo del Arktika una pieza clave en la expansión de la navegación comercial en el Ártico, facilitando la creación de corredores marítimos en la llamada Ruta del Mar del Norte, que conecta el Océano Atlántico con el Pacífico a través de las aguas congeladas del norte de Rusia.

Primera misión al Polo Norte

El 17 de agosto de 1977, el Arktika alcanzó el Polo Norte geográfico, convirtiéndose en el primer barco de la historia en alcanzar ese punto navegando por las aguas congeladas. A bordo estaban científicos, ingenieros y oficiales de la Marina Soviética. La conquista fue celebrada como un hito tecnológico de la Unión Soviética durante la Guerra Fría.

La misión al Polo Norte tuvo objetivos científicos, estratégicos y simbólicos. Además de demostrar la capacidad del barco ruso, la expedición recopiló datos sobre el hielo polar, condiciones meteorológicas y corrientes marítimas. Los resultados sirvieron de base para el desarrollo de nuevas rutas y de versiones más modernas del barco.

Características técnicas del barco ruso Arktika

El Arktika original tiene 148 metros de longitud, 30 metros de ancho y un desplazamiento de alrededor de 23 mil toneladas. Puede alcanzar velocidades de hasta 20 nudos (aproximadamente 37 km/h) en aguas libres y mantener navegación constante en áreas congeladas con hielo de hasta 2,5 metros, pudiendo forzar pasajes más espesoras a velocidad reducida.

La propulsión es realizada por cuatro turbinas de vapor accionadas por la energía nuclear generada por los reactores. El barco también cuenta con sistemas de navegación y comunicación desarrollados para operar en latitudes extremas, donde la interferencia magnética y la ausencia de satélites hacen que la navegación convencional sea difícil.

Arktika dio origen a una nueva generación de rompehielos

El éxito del barco inspiró la construcción de una serie de embarcaciones nucleares similares, con mejoras en eficiencia, seguridad y capacidad de ruptura de hielo. La flota de rompehielos impulsados por energía nuclear de Rusia sigue siendo la única en el mundo en operación con esta tecnología a gran escala.

En 2020, una nueva generación de barcos con el mismo nombre – Arktika, de la clase LK-60Ya – fue lanzada para reemplazar gradualmente los modelos antiguos. Con más potencia y mayor capacidad de operación en hielo grueso, los nuevos rompehielos refuerzan el papel estratégico de Rusia en el Ártico.

Preservado como patrimonio histórico

La utilización de rompehielos impulsados por energía nuclear fortalece la presencia de Rusia en el Ártico, una región que concentra grandes reservas de gas natural, petróleo y otros minerales. Además, el deshielo gradual causado por el cambio climático ha ampliado el período de navegabilidad de la Ruta del Mar del Norte, haciéndola cada vez más atractiva para el comercio internacional.

En este contexto, el Arktika original permanece como símbolo de la capacidad industrial y científica rusa. Su construcción y operación mostraron al mundo que era posible explorar económicamente regiones antes consideradas inaccesibles.

El barco original fue retirado de operación en 2008, tras más de 30 años de servicio. Desde entonces, ha pasado por procesos de desmantelamiento y descontaminación. Hay iniciativas para transformar el Arktika en un museo flotante, preservando su historia como parte del legado naval de la antigua Unión Soviética y de la actual Rusia.

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Alexander west
Alexander west
18/05/2025 15:46

A mãe Rússia deveria entrar numa parceria com a China no Atlântico norte. O mar ártico é crucial para a defesa sino-russia.

Giovani
Giovani
16/05/2025 13:15

Se é energia nuclear, por que diabos tem uma chaminé na foto queimando carvão???? É nuclear ou a carvão?

Richard
Richard
15/05/2025 22:12

Os russos devem ter saudade da União Soviética, eram respeitados como potência. Bom artigo.

Débora Araújo

Débora Araújo é redatora no Click Petróleo e Gás, com mais de dois anos de experiência em produção de conteúdo e mais de mil matérias publicadas sobre tecnologia, mercado de trabalho, geopolítica, indústria, construção, curiosidades e outros temas. Seu foco é produzir conteúdos acessíveis, bem apurados e de interesse coletivo. Sugestões de pauta, correções ou mensagens podem ser enviadas para contato.deboraaraujo.news@gmail.com

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