Las ruinas de la antigua ciudad de Pompeya continúan revelando tesoros del pasado. Arqueólogos descubrieron dos estatuas de casi 2.000 años esculpidas directamente en la pared de una tumba.
Dos estatuas casi a tamaño real fueron encontradas en una tumba en Pompeya, ciudad romana soterrada por la erupción del volcán Vesubio en el año 79 d.C, es decir, hace casi 2.000 años.
El descubrimiento fue hecho por arqueólogos en el cementerio cercano a la Puerta Sarno, una de las entradas de la antigua ciudad. Las figuras esculpidas en la pared de la tumba impresionan por su riqueza de detalles y su preservación.
Descubrimiento de las estatuas raras en la necrópolis
La tumba forma parte de una necrópolis con sepulturas por cremación. En el lugar, los investigadores encontraron nichos que almacenaban urnas funerarias.
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Entre ellos, surgió el relieve esculpido con dos figuras humanas: un hombre y una mujer, lado a lado. Las esculturas parecen formar un retrato funerario de la pareja que habría sido enterrada allí.
A pesar de que parecen una pareja, los especialistas dicen que no es posible afirmar con certeza. No hay inscripciones que identifiquen a los personajes. «Este puede ser su marido, pero también puede ser su hijo«, explicó Gabriel Zuchtriegel, director del Parque Arqueológico de Pompeya, al diario The Guardian.

Parque Arqueológico de Pompeya
Estilo y época de las esculturas
Los investigadores creen que los relieves fueron hechos entre los siglos II y I a.C., durante el final del período republicano romano.
Este tipo de tumba con esculturas esculpidas directamente en la pared es raro en el sur de Italia, lo que hace que el descubrimiento sea aún más valioso.
La figura masculina viste una toga sencilla, típica de la época. La mujer aparece con ropa y accesorios sofisticados.
Ella usa una túnica cubierta por una capa, además de joyas esculpidas con detalles: pendientes en forma de ánfora, collar con colgante de lunula, anillo, brazaletes. Estos elementos sugieren que ella pertenecía a la élite local.

Parque Arqueológico de Pompeya
Indicios de una sacerdotisa
El colgante en forma de luna creciente, conocido como lunula, era usado por chicas romanas hasta el matrimonio como símbolo de protección.
La estatua femenina sostiene hojas de laurel en una mano y un objeto cilíndrico, posiblemente un pergamino, en la otra.
Estos detalles llevaron a los arqueólogos a levantar una hipótesis: la mujer retratada puede haber sido una sacerdotisa de la diosa Ceres.
En la religión romana, Ceres estaba ligada a la agricultura, la fertilidad y la maternidad. El uso de símbolos como el laurel y el papiro indicaría su conexión con rituales religiosos.
«Ella realmente parece una mujer muy importante en la élite local«, dijo Zuchtriegel al Guardian. Para los estudiosos, la presencia de estos objetos religiosos y del colgante de lunula refuerza la posibilidad de que ella haya ejercido funciones religiosas destacadas.
La posición de las mujeres en la Roma antigua
En la sociedad romana, la mayoría de las mujeres tenía un papel restringido al ámbito doméstico. Ser sacerdotisa era una de las pocas formas de alcanzar prestigio social. Por eso, la estatua ofrece un retrato raro y valioso de una mujer con un papel religioso relevante.
Según la arqueóloga británica Sophie Hay, que ya trabajó en excavaciones en Pompeya, las sacerdotisas participaban en rituales en templos y lideraban procesiones.
Ceres era una diosa ampliamente venerada, vinculada al ciclo de la vida y la cosecha. Por eso, tener una sacerdotisa dedicada a ella era algo simbólico para la comunidad.
El hallazgo será exhibido al público
Además del valor artístico e histórico, el descubrimiento ofrece nuevas pistas sobre la vida religiosa en Pompeya antes de la tragedia.
Los estudiosos afirman que los relieves indican que el culto a Ceres era parte de la religión oficial de la ciudad, con la presencia confirmada de una sacerdotisa.
Aún este mes, las esculturas serán exhibidas en una nueva exposición en el parque arqueológico, llamada «Ser una mujer en la antigua Pompeya». Durante la muestra, los visitantes podrán acompañar el trabajo de restauración de las figuras, que serán limpiadas y preservadas por especialistas.
Este raro descubrimiento lanza nueva luz sobre el papel de las mujeres en la Roma antigua — y muestra que, incluso soterrada hace casi dos mil años, Pompeya aún tiene muchas historias que contar.

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