Confirmada en Francia, muralla sumergida de 7 mil años tiene 120 metros, pesa 3.300 toneladas y amplía el debate sobre antiguas comunidades costeras
La muralla sumergida cerca de la Isla de Sein, en Francia, fue confirmada en diciembre de 2025 como la mayor edificación prehistórica subacuática ya identificada en el país, con 120 metros de extensión, 3.300 toneladas de granito y relevancia para el estudio de antiguas comunidades costeras.
Descubrimiento cerca de Bretaña
La muralla sumergida reposa en el Atlántico, cerca de la Isla de Sein, en la punta oeste de Bretaña, a 9 metros de profundidad. El hallazgo fue confirmado en diciembre de 2025, tras años de estudio.
La identificación inicial ocurrió en 2017. El geólogo retirado Yves Fouquet analizaba mapas del relieve oceánico cuando encontró anomalías geométricas que desentonaban del paisaje natural e indicaban una formación organizada.
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Los datos de esta etapa vinieron de la tecnología LIDAR, empleada para mapear el relieve con alta precisión. La lectura reveló formas incompatibles con procesos naturales y abrió camino para la investigación arqueológica.
Trabajo de campo confirmó la estructura
La comprobación física de la muralla sumergida ocurrió entre 2022 y 2024. El equipo de la Société d’Archéologie et de Mémoire Maritime realizó exploraciones para validar lo que había sido detectado en los mapas.
Se realizaron 59 inmersiones en el área de interés geológico. En total, los profesionales permanecieron alrededor de 35 horas sumergidos, registrando imágenes, documentando la estructura y mapeando la formación de granito en el lugar.
Además del bloque principal, los investigadores identificaron otras 11 estructuras menores de origen humano en la misma vecindad.
El conjunto amplió la relevancia del hallazgo y mostró que la muralla sumergida no está aislada.
El trabajo exigió esfuerzo técnico de los buceadores. La operación sirvió para transformar una sospecha registrada en pantalla en una confirmación material clara, con documentación de la formación rocosa y del entorno.
Tamaño y peso impresionaron a los investigadores
El bloque principal recibió el nombre técnico de TAF1, abreviatura de Toul ar Fot, expresión bretón que significa “Agujero de la Ola”.
La denominación pasó a identificar la principal estructura del complejo encontrado en el fondo del mar.
La muralla sumergida tiene 120 metros de longitud. Su base alcanza hasta 20 metros de ancho, mientras que la altura media del bloqueo rocoso permanece alrededor de 2 metros a lo largo de la extensión continua.
Los investigadores estiman que el peso total de la construcción llega a 3.300 toneladas de granito. El volumen de material desplazado plantea preguntas sobre las técnicas dominadas por las comunidades antiguas para organizar piedras a esa escala.
Datación y funciones investigadas de la muralla
La datación oficial situó el levantamiento del complejo entre 5.800 y 5.300 a.C. Las piedras fueron posicionadas siglos antes de Stonehenge y milenios antes de las pirámides de Giza, ampliando la dimensión cronológica del hallazgo.
En ese período, el nivel del mar era cerca de 7 metros más bajo que el actual. La región funcionaba como una costa habitada, condición que ayuda a explicar la construcción de una barrera.
Los investigadores trabajan con dos hipótesis principales para la función de la muralla sumergida. Una apunta al uso como trampa de peces, dirigiendo cardúmenes hacia áreas poco profundas donde quedaban atrapados durante la marea baja.
La otra hipótesis considera que la estructura podría actuar como dique de protección para comunidades costeras ante el aumento gradual de las aguas. Las dos líneas siguen en el centro de las investigaciones sobre la utilidad original.
Debates sobre la leyenda de Ys
La ubicación exacta del paredón reavivó debates sobre la leyenda celta de la ciudad de Ys, en Bretaña.
El relato habla de una metrópoli antigua engullida por las olas en un punto situado a pocos kilómetros de la estructura descubierta.
El hallazgo también refuerza la idea de que el océano preserva vestigios importantes sobre antiguas ocupaciones humanas.
La muralla sumergida muestra que el fondo del mar aún guarda pruebas capaces de reescribir la visión sobre estas sociedades costeras.
Con información de Revista Oeste.

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