Redescubrimiento de un santuario soterrado por décadas recoloca Chipre en el centro de la arqueología mediterránea, con vestigios monumentales, inscripciones antiguas y objetos votivos que ayudan a reconstruir cómo funcionaba un espacio de culto desaparecido del campo científico desde el fin del siglo XIX.
Un santuario de Apolo que había desaparecido del mapa arqueológico por casi 140 años volvió al centro de las investigaciones en Chipre tras nuevas excavaciones revelando más de 100 bases de estatuas, cientos de fragmentos escultóricos e indicios de piezas colosales.
El sitio se encuentra en Frangissa, en la región de Pera Orinis, cerca de la antigua ciudad-reino de Tamassos, y fue retomado por equipos vinculados a las universidades de Frankfurt y Kiel, con el apoyo de las autoridades chipriotas.
Santuario de Frangissa vuelve al mapa arqueológico
El redescubrimiento llama la atención porque el lugar ya había sido tratado, a finales del siglo XIX, como uno de los descubrimientos más notables de la arqueología chipriota.
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Sin embargo, tras la campaña inicial, la zona fue cubierta y nivelada, lo que hizo que su posición exacta se perdiera a lo largo de las décadas, a pesar de la fama adquirida por las esculturas extraídas de allí.
El santuario se ubica en un valle remoto cerca de Tamassos, un importante centro político y religioso de la Antigüedad chipriota.

Según el proyecto académico financiado por el instituto AMRICHA, la ubicación fue recuperada tras la coincidencia de archivos históricos en Alemania, el Reino Unido y Canadá con levantamientos arqueológicos y prospecciones de campo realizadas desde 2020.
Este trabajo permitió restringir la búsqueda a una franja estrecha al suroeste de la actual aldea de Pera Orinis.
A partir de ahí, los investigadores confirmaron el punto excavado en 1885 por Max Ohnefalsch-Richter, arqueólogo alemán que había identificado el santuario, dirigido una campaña corta y dejado una documentación parcial que, durante décadas, no fue suficiente para recolocar el lugar en el terreno.
Excavaciones en Chipre revelan bases y fragmentos de estatuas
La nueva etapa de excavaciones, concluida tras la temporada de 2024, reveló una gran cantidad de fragmentos de estatuas en el interior y alrededor del santuario.
Entre los materiales encontrados se encuentran partes que pueden completar esculturas conocidas desde el siglo XIX, además de objetos votivos que aún no habían sido reconocidos en Frangissa.

Los hallazgos incluyen cuentas de vidrio marmolado, amuletos egipcios de faianza y tipos inéditos de estatuas para este sitio.
La presencia de estos materiales amplía el retrato de las ofrendas depositadas en el espacio sagrado y refuerza la idea de que el culto local mantenía conexiones culturales más amplias dentro del Mediterráneo oriental.
Entre los elementos más relevantes se encuentran las bases de estatuas recuperadas en el relleno dejado por la excavación del siglo XIX.
Parte de ellas es descrita como colosal, lo que sugiere la instalación de monumentos votivos de grandes proporciones y ayuda a recolocar las esculturas dentro de su contexto espacial, algo raro en santuarios chipriotas estudiados desde campañas antiguas.
Los investigadores destacan que la asociación entre bases, soportes y fragmentos puede permitir una reconstrucción más precisa de la disposición de las imágenes en el patio y en otras áreas del complejo.
Este tipo de lectura es especialmente valiosa porque muchos santuarios excavados en el pasado han perdido precisamente el vínculo entre objeto y lugar de instalación.
Descubrimiento del siglo XIX permaneció sin contexto por décadas

Cuando Ohnefalsch-Richter llegó a Frangissa, en 1885, encontró un conjunto excepcional de esculturas de caliza y terracota.
Según la descripción del proyecto actual, en solo 17 días de trabajo identificó más de 500 estatuas, algunas con más de tres metros de altura, volumen que transformó el santuario en una referencia inmediata para los estudios sobre la religión antigua en Chipre.
A pesar de esto, los resultados de la campaña no fueron publicados de forma amplia y sistemática.
Objetos provenientes del lugar acabaron dispersos por museos en diferentes países, mientras que parte del acervo que permaneció en Chipre perdió su asociación arqueológica más precisa, lo que dificultó por mucho tiempo la comprensión de la organización interna del santuario y de su cronología.
La propia configuración arquitectónica del espacio ayuda a explicar por qué Frangissa era visto como un hallazgo singular.
El plano antiguo y la documentación del proyecto indican un patio abierto rodeado de muros, con un edificio central dotado de ábside semicircular, interpretado como la principal área cubierta de culto dentro del conjunto.
Inscripciones antiguas amplían la importancia histórica del lugar
Las excavaciones más recientes también aportaron datos que ayudan a seguir el uso del santuario en períodos distintos.
Dos bases inscritas ganaron destaque: una con caracteres del silabario chipriota y otra con referencia, en griego, a los Ptolomeos, dinastía helenística que controló Egipto y también Chipre tras el fin de los reinos de la isla.
Estas inscripciones indican que la importancia del lugar no se limitó al período arcaico, generalmente asociado a los siglos VII y VI a.C.
Al apuntar continuidad de uso en fases posteriores, amplían el alcance histórico de Frangissa y conectan el santuario a transformaciones políticas y culturales más amplias del Mediterráneo oriental.
Otro aspecto relevante es que el redescubrimiento no se limita a la reaparición física de un sitio perdido.
Al reunir archivos históricos, prospección moderna, excavación controlada y documentación digital, el proyecto abre la posibilidad de volver a conectar esculturas hoy dispersas por museos a su contexto original, devolviendo densidad arqueológica a un conjunto que durante décadas sobrevivió más en registros incompletos que en evidencias de campo.
Con esto, Frangissa vuelve a ser tratado no solo como un descubrimiento recuperado, sino como un frente activa de investigación sobre prácticas votivas, organización ritual y circulación de objetos en un santuario rural de Chipre.
Como partes del complejo aún permanecen por explorar, la tendencia es que las próximas campañas añadan nuevos datos sobre la escala de las ofrendas, el uso del espacio sagrado y el papel de Tamassos en esta paisagem religiosa antigua.


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