Tras más de dos siglos sin registros confirmados, la especie vuelve a ser observada en libertad en la floresta urbana del Río, en una acción que integra un programa de reintroducción conducido por instituciones de conservación ambiental.
Las araras-canindé volvieron a ser observadas en vuelo en el Parque Nacional de Tijuca, en Río de Janeiro, tras más de dos siglos sin registros confirmados de la especie en libertad en la zona.
Tres aves fueron liberadas recientemente y ya han sido avistadas sobre la floresta y en tramos del entorno del Alto de la Boa Vista, de acuerdo con la información del Proyecto Refauna y de la administración del parque.
La liberación integra un programa de reintroducción de especies conducido en la unidad de conservación, que tiene como objetivo recuperar poblaciones de animales considerados extintos localmente.
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Según las instituciones responsables, la presencia de las araras está asociada a la tentativa de restablecer procesos ecológicos que dejaron de ocurrir tras la pérdida de estos animales a lo largo de la historia de ocupación de la región.
Liberación de araras-canindé marca primera etapa del proyecto
En esta etapa inicial, tres araras-canindé fueron liberadas en la zona protegida.
Una cuarta ave permanece bajo cuidado del equipo técnico y debe ser liberada después de la conclusión del ciclo de cambio de plumas, procedimiento adoptado para garantizar condiciones adecuadas de vuelo y adaptación al entorno natural.
Los animales llegaron al Parque Nacional de Tijuca en junio de 2025, provenientes del Parque Tres Pescadores, en Aparecida, en el interior de São Paulo.

Parque Nacional de Tijuca tras más de 200 años en un proyecto de reintroducción ambiental. (Imagen: Reproducción)
Desde entonces, pasaron por un período de preparación que incluyó evaluación sanitaria, observación comportamental y adaptación progresiva a las condiciones de la floresta antes de la liberación definitiva.
Durante esta fase, el equipo buscó reducir el contacto directo con humanos y estimular comportamientos compatibles con la vida en libertad.
La alimentación fue ajustada gradualmente para priorizar ítems naturales, y los recintos de aclimatación fueron planeados para favorecer el fortalecimiento muscular y la autonomía de las aves.
Registros históricos indican ausencia de la especie desde 1818
De acuerdo con levantamientos históricos citados por el proyecto, el último registro confirmado de una arara-canindé en libertad en el municipio de Río de Janeiro data de 1818.
El dato está asociado a una captura documentada por el naturalista austriaco Johann Natterer, que recorrió diferentes regiones de Brasil en el siglo 19.
Tras ese período, no hay registros confiables de la especie viviendo libremente en la capital fluminense.
Las instituciones involucradas en el proyecto atribuyen el desaparecimiento principalmente a la caza y a la pérdida de hábitat, factores que afectaron a diversas especies de la fauna de la Mata Atlántica a lo largo de los siglos.
Reintroducción de especies busca recomponer procesos ecológicos
El Proyecto Refauna actúa en la reintroducción de especies consideradas extintas localmente en el Parque Nacional de Tijuca.
Antes de las araras-canindé, ya se habían realizado acciones involucrando animales como cutias, jabutis-tinga y bugios, todos con historia de desaparecimiento en la zona.
Según los responsables, estos animales desempeñan papeles importantes en la dinámica de la floresta, como dispersión de semillas y mantenimiento de la vegetación.
La evaluación del proyecto es que la ausencia prolongada de estas especies alteró procesos naturales, incluso en áreas donde la cobertura forestal fue preservada o recuperada.
En nota, el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad informó que la reintroducción de las araras fue precedida por un período de aclimatación en recintos instalados dentro del parque.
La estrategia incluyó la oferta de alimentos compatibles con el ambiente natural y el uso de estructuras que simulan lugares de descanso y nidificación.
“La Mata Atlántica ha perdido muchas de las especies de la flora y de la fauna a lo largo de los últimos siglos.
Incluso donde hay bosque, a menudo está silencioso, vacío.
Al traer de vuelta animales como las araras, estamos restaurando funciones ecológicas y sonidos y ayudando a la naturaleza a regenerarse”, afirmó el biólogo de la UFRJ Marcelo Rheingantz, director ejecutivo del Refauna.
Aún según el ICMBio, el parque presenta hoy condiciones ambientales consideradas adecuadas para la permanencia de la especie.
A pesar de ello, la ubicación de la unidad, rodeada de áreas urbanizadas, exige monitoreo constante y cuidados adicionales durante la fase inicial de adaptación.
Orientaciones al público y monitoreo de las aves
Las instituciones involucradas destacan que el comportamiento de la población que vive, circula o visita el entorno del parque es considerado un factor relevante para el éxito de la reintroducción.

La recomendación es que eventuales avistamientos sean comunicados al Proyecto Refauna, con información sobre lugar, fecha y horario, además de imágenes, cuando sea posible.
En situaciones en las que el animal esté herido o en riesgo, la orientación es contactar a la Policía Ambiental o al Cuerpo de Bomberos.
También se indica el uso de la Línea Verde, canal que recibe denuncias ambientales de forma anónima.
Otro punto resaltado por los equipos técnicos es la necesidad de evitar cualquier tipo de interacción directa.
Alimentar, tocar o intentar atraer a las araras puede interferir en el proceso de adaptación y aumentar el riesgo de accidentes, especialmente en áreas cercanas a vías y residencias.
Además del contacto directo con el proyecto, la población puede contribuir a través de la aplicación SISS-Geo, desarrollada por Fiocruz.
La herramienta permite registrar observaciones georreferenciadas de fauna, incluso en lugares sin acceso a internet, y los datos pueden ayudar en el seguimiento de los desplazamientos de las aves.
Expansión del proyecto prevé nuevas liberaciones en Tijuca
De acuerdo con el cronograma divulgado, nuevas liberaciones están previstas para los próximos meses.
La expectativa del proyecto es reintroducir otras seis araras a lo largo del primer semestre de 2026, ampliando gradualmente el grupo en libertad en Tijuca.
La meta informada es alcanzar cerca de 50 individuos en un período de cinco años, número considerado suficiente para aumentar las posibilidades de reproducción y permanencia de la especie en la región.
El avance del plan depende del monitoreo continuo, de la prevención contra la captura ilegal y de la reducción de riesgos asociados al ambiente urbano.


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