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¿Es Posible Abrir Una Empresa a Nombre de Un Niño? Entienda La Brecha Legal Que Ya Ha Colocado a Más de 60 Mil Menores Como Socios En Brasil

Escrito por Alisson Ficher
Publicado el 07/10/2025 a las 12:47
Actualizado el 07/10/2025 a las 17:31
Mais de 60 mil menores são sócios de empresas no Brasil. Brecha legal expõe crianças a dívidas e fraudes familiares.
Mais de 60 mil menores são sócios de empresas no Brasil. Brecha legal expõe crianças a dívidas e fraudes familiares.
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La legislación brasileña permite que menores de edad figuren en el cuadro societario de empresas.

Ahí es donde comienza el problema.

Aunque la ley prohíbe que los niños administren el negocio y exige la firma de padres o tutores en los actos, el modelo abre espacio para que CPS infantiles sean usados por familiares para abrir empresas que luego acumulan deudas laborales y tributarias.

Un reportaje exhibido por Fantástico, de TV Globo, reveló que más de 60 mil menores constan como socios de compañías en el país, una cifra que evidencia la dimensión del fenómeno y reabre el debate sobre la protección jurídica.

Más de 60 mil menores son socios de empresas en Brasil. Brecha legal expone a los niños a deudas y fraudes familiares. (Imagen: Reprodução/conhecimentoagora)
Más de 60 mil menores son socios de empresas en Brasil. Brecha legal expone a los niños a deudas y fraudes familiares. (Imagen: Reprodução/conhecimentoagora)

Lo que la ley permite y lo que prohíbe

Por el Código Civil, los menores pueden ser socios, siempre que estén representados (si tienen menos de 16 años) o asistidos (entre 16 y 18).

La gerencia del negocio, sin embargo, no corresponde al niño; debe ser ejercida por un adulto.

Los jóvenes emancipados a partir de los 16 años pueden, en teoría, asumir funciones administrativas, pero la regla general es clara: el socio menor no administra.

En la práctica, la Junta Comercial y la Receita Federal registran esos vínculos a través del cuadro societario, con la indicación de la cualificación de “socio menor (asistido/representado)”.

El procedimiento es legal y habitual en estructuras patrimoniales familiares, donaciones de cuotas y planeamientos sucesorios.

El problema surge cuando esta formalidad es instrumentalizada para fraudes domésticas, con la inclusión del CPF de un niño en empresas que no tienen actividad real o que terminan cerrando sin cumplir con sus obligaciones.

Cómo las deudas llegan al CPF de los niños

Cuando la empresa deja de pagar tributos o salarios y no hay bienes suficientes en el CNPJ, la Justicia puede aplicar la desconsideración de la personalidad jurídica, alcanzando el patrimonio de los socios.

En ejecuciones laborales, este mecanismo se utiliza con frecuencia para evitar la impunidad de empresas “fantasma”.

El resultado, en casos de abuso, es directo: el CPF del menor —que no contrató, no gestionó y no recibió— aparece como blanco de bloqueos y cobros, porque formalmente es socio.

Eso fue lo que vivió Renata Furst Galvão, cuyo caso fue revelado por Fantástico.

En su infancia, desconocidos iban a su casa llamando a “Renata” y ella se escondía, sin entender la razón.

Esos hombres que iban a mi casa eran, en realidad, oficiales de justicia, buscando mis bienes”, contó.

Según el reportaje, un familiar convenció a la madre a autorizar el uso de su nombre y del CPF para incluirla como socia de dos empresas —una pizzería y una cerámica.

Las compañías funcionaron por un período corto y quebraron, dejando deudas con el gobierno y con ex-empleados.

Sin encontrar bienes de la empresa, la Justicia dirigió las ejecuciones a los socios.

Aún siendo niña, Renata no tenía patrimonio.

Yo heredé solo una cosa de esas empresas: deuda y nombre manchado”, relató.

Cuando el nombre manchado comienza en la infancia

Otro caso abordado por TV Globo fue el de André Santos.

A los 15 años, tras la muerte de su madre —socia mayoritaria de una empresa de navegación—, su padre lo incluyó en la sociedad para mantener el control del negocio.

Sin experiencia en gestión, la empresa colapsó.

A partir de los 17, oficiales de justicia comenzaron a tocar a la puerta de la familia por deudas laborales y fiscales.

Casi tres décadas después, las consecuencias siguen pesando: “No puedo tener absolutamente nada a mi nombre, no puedo tener ningún tipo de bien, no puedo tener ningún tipo de dinero en la cuenta”, dijo en una entrevista al programa.

Renata también enfrentó la maratón de restricciones en la vida adulta.

Al cumplir 18 años, fue sorprendida con el bloqueo judicial de su propia cuenta bancaria para el pago de deudas empresariales.

Se mudó a Sudáfrica y, luego, a Estados Unidos, especializándose en prevención de fraudes en el sector financiero.

No soy una persona que debe dinero”, afirmó al Fantástico, defendiendo que el uso de los documentos de un niño en estas condiciones configura robo de identidad.

Tras años de disputas, logró limpiar su nombre en Brasil a los 28.

Especialistas apuntan un desajuste entre el Código Civil, que permite la participación societaria del menor con representación, y el Estatuto de la Criança y del Adolescente (ECA), que materializa el principio constitucional de prioridad absoluta.

De acuerdo con la investigación del Fantástico, juristas afirman que la legislación civil mantiene rasgos de una visión obsoleta, en la que el niño es tratado como extensión de los padres.

Para la profesora Vivianne Ferreira, de la FGV, hay “disparidad de tratamiento”: el sistema civil admite al menor como parte del cuadro societario, pero no establece salvaguardias suficientes para evitar que la inclusión sirva de atajo a fraudes.

Desde su punto de vista, las reformas en discusión han sido tímidas en este aspecto y deberían prever la responsabilidad directa de padres o tutores en casos de mala fe, evitando que jóvenes descubran, al alcanzar la mayoría de edad, un pasivo que nunca crearon.

Cambios en debate en el Congreso

En el Congreso, la modernización del Código Civil volvió al centro del debate.

En septiembre, el Senado instaló una comisión temporal para analizar la propuesta de actualización del texto de 2002.

El debate abarca cientos de dispositivos, incluidos temas de familia y protección de vulnerables.

Mientras no hay un cambio expreso sobre la participación societaria de menores, juristas sugieren calibrar en tres frentes:

  1. Exigencia de responsable solidario identificado cuando el socio sea un niño;
  2. Prohibición explícita de la indicación de menores en sociedades operativas sin justificación patrimonial, educativa o sucesoria;
  3. Proceso de verificación reforzado, con análisis documental y comunicación al Consejo Tutelar en casos atípicos.

El programa de TV Globo también señaló que abogados han defendido ajustes en el proceso de ejecución, para que la desconsideración de la personalidad jurídica tenga en cuenta la edad y la capacidad civil del socio.

Así, los bloqueos automáticos dejarían de afectar los CPFs infantiles, priorizando la responsabilidad de quienes realmente gestionaron la empresa.

Padres y responsables pueden ser responsabilizados

La responsabilidad de padres o tutores que, dolosamente, inscriben a niños como socios de empresas problemáticas es vista como un camino de corrección.

En este escenario, la firma de los representantes, que hoy sirve como autorización formal, también funcionaría como anclaje de responsabilidad patrimonial en caso de incumplimiento o fraude, protegiendo el CPF del menor.

Es el tipo de cambio que los especialistas defienden para cerrar la brecha sin inviabilizar estructuras legítimas de planificación familiar.

Mientras los ajustes no llegan, los abogados recomiendan prudencia.

La inclusión de niños en sociedades debe tener finalidad clara y comprobable, con documentación de origen del capital, integración real de cuotas y administración por un adulto capacitado.

En litigios ya instaurados, los defensores han recurrido a pruebas de ausencia de gestión, consentimiento y beneficio económico por parte del menor para alejar bloqueos, además de requerir que la ejecución alcance primero a los administradores efectivos.

Víctimas piden cambios en la ley

Renata resume el impacto personal: “El CPF de un niño siendo usado es robo de identidad, porque ese niño no puede autorizar”.

En su caso, la colocación como socia ocurrió sin comprensión y sin ningún beneficio.

Años después, la consecuencia fue el estancamiento de la vida civil, con restricciones para abrir cuentas, contratar servicios y realizar actos cotidianos.

Una situación similar es narrada por André, quien sigue impedido de acumular patrimonio.

Los relatos, revelados por Fantástico, ilustran cómo una formalidad societaria, pensada para fines legítimos, acaba, en determinados contextos, exponiendo a menores a un riesgo que el sistema debería neutralizar.

Si la inclusión de menores en el cuadro societario es legal y, en muchos arreglos familiares, inofensiva, ¿cómo construir salvaguardas para que la regla no siga sirviendo de atajo para la fraude doméstica y el endeudamiento de quienes ni siquiera podían consentir?

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Alisson Ficher

Jornalista formado desde 2017 e atuante na área desde 2015, com seis anos de experiência em revista impressa, passagens por canais de TV aberta e mais de 12 mil publicações online. Especialista em política, empregos, economia, cursos, entre outros temas e também editor do portal CPG. Registro profissional: 0087134/SP. Se você tiver alguma dúvida, quiser reportar um erro ou sugerir uma pauta sobre os temas tratados no site, entre em contato pelo e-mail: alisson.hficher@outlook.com. Não aceitamos currículos!

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