A Mission Barns apuesta en la grasa cultivada en laboratorio como alternativa a la cría intensiva de cerdos, ofreciendo productos como bacon, salchichas y albóndigas sin necesidad de sacrificio
La carne de cerdo puede ser barata, grasa y sabrosa, pero su producción implica desafíos significativos y cuestiones difíciles de ignorar. Los cerdos son animales altamente sociales, capaces de demostrar rasgos de personalidad, así como emociones como estrés y miedo.
También figuran entre los más inteligentes del reino animal, ocupando el quinto lugar en el ranking global y presentando niveles de conciencia comparables a los de un niño humano de tres años.
Al mismo tiempo, la cría industrial de estos animales genera impactos ambientales expresivos.
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A pesar de esto, desde el siglo XIX, la sociedad sigue criando, engordando y sacrificando cerdos a gran escala. Ahora, una nueva posibilidad comienza a tomar forma con la Mission Barns, una startup que apuesta en la carne cultivada en biorreactores como alternativa sostenible a la industria tradicional.
Recolección y crecimiento de la grasa cultivada
La empresa afirma haber desarrollado un proceso que pretende reducir la crueldad asociada a la producción intensiva. Todo comienza con la recolección de una pequeña muestra de tejido adiposo retirada de un animal vivo. En el caso de la Mission Barns, esta donante es Dawn, una cerda de la raza Yorkshire que vive en el interior del estado de Nueva York.
Después de la recolección, técnicos de laboratorio proporcionan azúcares, proteínas y vitaminas de origen vegetal a la cultura de grasa.
Este material se coloca entonces en un cultivador, creado para imitar el crecimiento natural que ocurriría en el cuerpo de un cerdo.
En dos semanas de incubación, se obtiene una base adiposa lista para transformarse en alimento.
Transformación en productos cárnicos
Después de incubada, esta grasa cultivada se combina con proteína vegetal para generar un producto que, según la startup, es técnicamente carne de verdad.
La diferencia fundamental radica en la ausencia del sacrificio, eliminando parte significativa de la crueldad presente en la producción convencional.
El resultado puede ser utilizado en una variedad de productos tradicionales, como salchichas, salames y bacon. Según una crítica publicada por Grist, el sabor es descrito como “carne dietética”, con notas un poco menos intensas que la carne de cerdo común, pero aun así con un excelente resultado final. Para muchos, el simple hecho de que Dawn siga viva es un elemento importante de esta propuesta.
Características y posibilidades del producto
La carne cultivada por la Mission Barns es clasificada por Grist como “no estructurada”. Esto significa que no intenta reproducir cortes específicos, como lomo o pierna. El objetivo es sustituir productos que usan carne de cerdo como base, permitiendo mayor libertad creativa.
Este formato abre espacio para exploraciones culinarias y de cultivo que transforman el biorreactor en una extensión de la cocina. El bacon obtenido con la técnica presenta un “buen sabor ahumado de madera de manzano”, mientras que las albóndigas son descritas como teniendo una textura “elástica” en la medida justa.
Aprobación y expansión
En marzo, la Mission Barns recibió aprobación de la Food and Drug Administration para operar en los Estados Unidos, convirtiéndose en la tercera empresa autorizada a comercializar células animales cultivadas en laboratorio para consumo público.
Actualmente, la operación sigue siendo pequeña. Grist informa que un paquete con ocho albóndigas cuesta 13,99 dólares en Berkeley, California. El precio aún se considera alto para el consumidor promedio, pero está muy lejos de los cerca de 300 mil dólares que ya fueron cobrados por una hamburguesa de carne cultivada en laboratorio en el pasado. La empresa planea ampliar su producción y vender sus biorreactores patentados a otras empresas del sector alimenticio.
Un futuro posible
Aún no está claro si la Mission Barns será capaz de transformar el hábito de consumo de carne de cerdo en uno de los países que más consumen proteína animal en el mundo. Sin embargo, si la iniciativa significa que animales como Dawn puedan evitar el sacrificio industrial para satisfacer los deseos de consumo de la sociedad, la startup cree que el esfuerzo valdrá la pena.

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