La luna de Júpiter alberga un océano bajo hasta 25 km de hielo y puede tener condiciones para la vida, según investigaciones de la NASA y misiones espaciales.
En 2024, la NASA reforzó, con base en datos acumulados desde la misión Galileo y en los preparativos para la misión Europa Clipper, que la luna Europa alberga un vasto océano líquido bajo una corteza de hielo. Según información oficial de la NASA, la capa de hielo puede tener entre 15 y 25 kilómetros de espesor, cubriendo un océano global que puede contener más del doble del agua de todos los océanos de la Tierra combinados, convirtiendo a Europa en uno de los entornos más prometedores en la búsqueda de vida fuera del planeta. El dato más relevante es que, incluso ubicado a cientos de millones de kilómetros del Sol, este océano permanece líquido. De acuerdo con la propia NASA, esto ocurre debido al calentamiento interno generado por las fuerzas de marea gravitacional ejercidas por Júpiter, que mantienen el interior de la luna activo a pesar de las temperaturas extremadamente bajas en la superficie.
Este escenario coloca a Europa en el centro de las investigaciones astrobiológicas modernas, siendo considerado uno de los principales candidatos a albergar vida en el Sistema Solar.
Cómo los científicos descubrieron el océano bajo la superficie congelada
La existencia del océano subterráneo no fue observada directamente, sino inferida a partir de múltiples evidencias recolectadas a lo largo de décadas.
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Durante la misión Galileo, que orbitó Júpiter entre 1995 y 2003, sensores detectaron variaciones en el campo magnético alrededor de Europa. Estos datos indicaron la presencia de un material conductor bajo la superficie, compatible con agua salada.
Además, imágenes detalladas revelaron una superficie marcada por grietas y patrones que sugieren movimiento de material bajo el hielo. Estas evidencias combinadas llevaron a la conclusión de que existe un océano global bajo la corteza congelada.
El grosor del hielo y la profundidad del océano impresionan por la escala
Las estimaciones actuales indican que la corteza de hielo de Europa varía entre aproximadamente 15 y 25 kilómetros de grosor. Debajo de esta capa, se encuentra un océano con una profundidad que puede variar entre 60 y 150 kilómetros, cubriendo toda la luna.
Este volumen de agua es tan grande que supera el total existente en todos los océanos de la Tierra, a pesar de que Europa tiene solo alrededor de una cuarta parte del diámetro de nuestro planeta.
Esta escala transforma a Europa en uno de los mayores reservorios de agua líquida conocidos en el Sistema Solar.
El calentamiento interno mantiene el agua líquida incluso lejos del Sol
Una de las principales cuestiones científicas involucra cómo este océano permanece líquido en un ambiente extremadamente frío. La respuesta está en las fuerzas de marea generadas por la interacción gravitacional entre Europa, Júpiter y otras lunas cercanas. Este efecto provoca deformaciones internas que generan calor.
Este calentamiento interno es suficiente para impedir el congelamiento total del agua, manteniendo el océano en estado líquido. Este mecanismo crea un ambiente estable a lo largo de millones de años, aumentando el potencial de habitabilidad.

Para que la vida exista, tres elementos son considerados esenciales: agua líquida, fuentes de energía y elementos químicos básicos. En el caso de Europa, el agua líquida ya se considera altamente probable. La energía puede provenir tanto del calentamiento interno como de reacciones químicas en el fondo del océano.
Estudios sugieren que la interacción entre el agua y el núcleo rocoso puede generar compuestos químicos similares a los encontrados en ambientes hidrotermales en la Tierra.
Estos ambientes, conocidos por albergar formas de vida extremófilas, refuerzan la hipótesis de que Europa puede ofrecer condiciones similares.
La superficie de hielo puede permitir el intercambio de materiales con el océano
La corteza de hielo de Europa no es completamente estática. Las grietas y fisuras observadas indican que hay movimiento y posible intercambio de material entre la superficie y el interior.
En algunos casos, los científicos creen que chorros de agua pueden ser expulsados al espacio, permitiendo el análisis indirecto del océano.
Esta posibilidad abre camino para estudios más detallados sin la necesidad de perforar kilómetros de hielo.
La misión Europa Clipper busca respuestas sobre la habitabilidad
La misión Europa Clipper, programada para explorar la luna con mayor detalle, tiene como objetivo principal investigar las condiciones de habitabilidad.
La nave espacial estará equipada con instrumentos capaces de analizar la composición de la superficie, medir el grosor del hielo y estudiar posibles plumas de agua.
El enfoque no es encontrar vida directamente, sino determinar si el ambiente tiene condiciones para sostenerla. El enfoque representa un paso fundamental en la exploración de mundos oceánicos.
En la Tierra, ambientes extremos como fuentes hidrotermales en el fondo del océano albergan formas de vida que sobreviven sin luz solar. Estos organismos utilizan energía química para desarrollarse, mostrando que la vida puede existir en condiciones muy diferentes a las superficiales.
La similitud entre estos ambientes y el posible fondo oceánico de Europa es uno de los principales argumentos científicos para la búsqueda de vida. Esta comparación amplía el concepto tradicional de habitabilidad.
Desafíos tecnológicos aún limitan la exploración directa
A pesar del avance de las misiones espaciales, explorar directamente el océano de Europa aún presenta desafíos significativos.
El grosor del hielo, las condiciones extremas de radiación y la distancia del planeta dificultan el envío de equipos capaces de perforar la superficie.
Actualmente, la estrategia científica se concentra en observaciones indirectas y recolección de datos remotos. El desarrollo de tecnologías más avanzadas será necesario para una exploración más profunda en el futuro.
La confirmación de la existencia de un océano bajo hasta 25 kilómetros de hielo en Europa representa uno de los avances más significativos en la exploración espacial reciente.
Con un volumen de agua superior al de la Tierra y condiciones potencialmente favorables para la vida, esta luna se destaca como uno de los principales objetivos en la búsqueda de vida extraterrestre.
Aunque aún no hay evidencia directa de organismos, los datos científicos indican que Europa reúne elementos fundamentales que hacen posible la existencia de vida, colocándola en el centro de futuras misiones e investigaciones del Sistema Solar.

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