Cambio en el Banco do Brasil genera reacción sindical y reaviva debate histórico sobre la jornada legal de 6 horas, prevista en la CLT.
Decisión interna altera rutina de parte de los empleados y despierta preocupación por el impacto en acuerdos colectivos y derechos laborales.
El aumento de la carga horaria de parte de los empleados del Banco do Brasil (BB) provocó reacción inmediata de entidades sindicales y reavivó el debate sobre el cumplimiento de la jornada legal de 6 horas, prevista en el artículo 224 de la Consolidación de las Leyes del Trabajo (CLT).
La decisión, divulgada internamente el 3 de octubre de 2025, fue criticada por el presidente de la Federación de Trabajadores en Empresas de Crédito del Centro-Norte (Fetec-CUT/CN), Rodrigo Britto, quien calificó la medida como “una amenaza a las conquistas históricas de la categoría bancaria”.
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En un artículo publicado el viernes, Britto afirmó que la reestructuración propuesta por la dirección del banco amplía la jornada de 25% de los asesores I y II de seis a ocho horas diarias, lo que, según él, “abre un precedente peligroso” y “pone en riesgo el Convenio Colectivo de Trabajo de los bancarios, que se renegociará en 2026”.
Reestructuración interna y críticas sindicales
El cambio ocurre en medio de un proceso de reorganización interna del Banco do Brasil, iniciado en 2023, que busca modernizar estructuras administrativas y ajustar funciones de confianza.
El banco aún no ha detallado oficialmente el impacto de la medida sobre la nómina y los cargos afectados.
Para Rodrigo Britto, la alteración representa un retroceso.
“Lo que se presenta ahora es una verdadera apuñalada por la espalda a los trabajadores”, afirmó el dirigente, resaltando que la decisión ignora “décadas de lucha por la efectivación de la jornada legal de seis horas, sin reducción salarial”.
Según él, la conquista de esta jornada fue el resultado de un largo proceso jurídico y sindical que comenzó en los años 2000.
“Entre 2005 y 2013, obtuvimos victorias históricas a través de acciones colectivas e individuales, garantizando el encuadre legal de los empleados del BB como bancarios y el pago de la 7ª y 8ª horas”, recordó.
La base legal y el riesgo de precedentes
El artículo 224 de la CLT determina que los bancarios tienen derecho a 6 horas diarias de trabajo, con excepción de aquellos que ejercen funciones de confianza, cuya jornada puede llegar a 8 horas.
El Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) de la categoría refuerza este límite y define las condiciones para el pago de horas extras.
Britto argumenta que el Banco do Brasil, al extender la jornada de parte de los asesores, “reabre una discusión que ya había sido superada” y que la decisión “puede ser utilizada por otros bancos públicos y privados para debilitar derechos”.
Él también alerta sobre el impacto futuro: “Si esta reestructuración no se revisa, la mesa de negociación de 2026 comenzará debilitada.”
Contexto político e histórico del Banco do Brasil
El sindicalista aprovechó el artículo para recordar la trayectoria de cambios en el BB desde los años 2000.
Según él, la conquista de la jornada de 6 horas ocurrió tras el fortalecimiento del movimiento sindical durante los gobiernos Lula, con el “rescate del papel social” del banco.
Britto sostiene que el escenario comenzó a cambiar en 2016, tras el impeachment de la expresidenta Dilma Rousseff, cuando, en sus palabras, “una ola de retrocesos alcanzó al país y al propio Banco do Brasil”.
En ese año, la dirección del banco, entonces comandada por Paulo Caffarelli, habría “abandonado el papel de agente de desarrollo del Estado y adoptado una lógica de mercado”.
Durante el gobierno de Jair Bolsonaro, Britto recuerda que el BB “se convirtió en objetivo de una estrategia de desmantelamiento y privatización”, con la implementación del plan Performa, en 2020.
El dirigente afirma que el modelo, inspirado en políticas del entonces ministro Paulo Guedes, “redujo salarios de funciones de confianza y creó distorsiones internas graves”.
Expectativas y frustraciones en la gestión Tarciana Medeiros
Al citar la actual gestión del banco, liderada por Tarciana Medeiros desde 2023, Britto reconoce que la nombramiento de la ejecutiva “generó esperanza entre los empleados” por representar diversidad y compromiso social.
No obstante, él afirma que “las promesas de corrección de las distorsiones del Performa no se concretaron”.
“El Consejo Director terminó volviéndose hacia el mercado y dejó de lado el papel público del banco”, escribió.
En otro fragmento, Britto afirma que “los mensajes institucionales empezaron a priorizar a los accionistas privados en detrimento de la Unión, el accionista controlador”.
Resistencia sindical y movilización
La Fetec-CUT/CN y el Sindicato de Bancarios de Brasilia prometen reaccionar ante la reestructuración.
Britto destacó que las entidades ya buscaron mediación ante el Ministerio Público del Trabajo en ocasiones anteriores y no descartan nuevas acciones judiciales.
“El movimiento sindical no aceptará retrocesos en derechos garantizados por la CLT y por el convenio colectivo”, aseguró.
El dirigente también relaciona la decisión del banco con el actual escenario laboral en el país, marcado por disputas jurídicas sobre tercerización y pejotización.
“Mientras el Supremo Tribunal Federal y el TST revisan sumarios y consolidan entendimientos menos protectores, cualquier paso atrás en una empresa pública fortalece prácticas de precarización en todo el sector financiero”, argumentó.
El papel del Banco do Brasil y el futuro de la negociación colectiva
En la evaluación de Britto, el Banco do Brasil tiene un papel estratégico en el sistema financiero y debería “servir de ejemplo de respeto a las leyes laborales y a la función social de las empresas públicas”.
Él sostiene que la ampliación de la jornada “debilita el vínculo histórico de confianza entre el banco y sus empleados” y exige que la dirección “repiense la medida o asuma las consecuencias ante la categoría y la sociedad”.
En respuesta a la repercusión, el Banco do Brasil no divulgó una nota pública detallando los criterios de la reestructuración.
Internamente, la institución ha defendido que los cambios forman parte de un proceso de modernización y valorización de cargos, sin violar el encuadre legal previsto en la CLT.
El impasse entre la dirección y los sindicatos debe dominar las próximas rondas de negociación y tiende a influir en el Acordo Coletivo de Trabalho de 2026.
La principal duda ahora es si el Banco do Brasil volverá a ajustar la decisión ante la reacción de las entidades o si mantendrá el nuevo modelo de jornada.

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