Proyectos de energía solar y eólica financiados por el BNB con recursos del FNE evitan 18,3 millones de toneladas de CO₂, impulsan empleos y amplían la infraestructura energética en el Nordeste.
El Banco del Nordeste (BNB) dio un paso decisivo hacia un futuro más sostenible al invertir, solamente en el año 2024, un total de R$ 4,4 mil millones en proyectos orientados a la generación centralizada de energía limpia. De esa cantidad, R$ 3,9 mil millones se contrataron con recursos del Fondo Constitucional de Financiación del Nordeste (FNE), impulsando directamente 47 grandes plantas solares y eólicas distribuidas por la región. El impacto ambiental de esta inversión es colosal: se estima que estos proyectos evitarán la emisión de aproximadamente 18,3 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO₂e).
Hacia la neutralidad de carbono: impacto ambiental equivalente a 6 años de la flota de São Paulo
De acuerdo con un análisis técnico realizado por la Oficina Técnica de Estudios Económicos del Nordeste (ETENE), brazo de investigación del BNB, sólo las 47 grandes plantas contratadas evitarán, a lo largo de sus 25 años de operación, la emisión de 15,7 millones de toneladas de CO₂. Para tener una idea, esto equivale a seis años de emisiones totales de la flota de automóviles de la ciudad de São Paulo.
Los miles de proyectos de autogeneración financiados con otras líneas de crédito y fuentes diversas también contribuyen significativamente a la descarbonización de la matriz energética de la región. La estimación total, sumando todas las frentes apoyadas por el BNB, llega a 18,3 millones de toneladas de CO₂ evitadas.
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La energía solar domina nuevos proyectos financiados por el FNE
Entre los emprendimientos financiados en 2024, el destacado son los 44 parques solares, que recibieron R$ 3,5 mil millones del FNE y juntos deben generar 1.821 megavatios (MW) de potencia instalada. Ya los tres parques eólicos contratados recibieron R$ 371,8 millones y añaden casi 110 MW a la capacidad de generación de energía limpia de la región.
Este crecimiento es estratégico no solo desde el punto de vista ambiental, sino también económico, como destaca José Aldemir Freire, director de Planeación del BNB:
“Con una inversión de aproximadamente R$ 250 del FNE en energías limpias, evitamos la emisión de una tonelada de dióxido de carbono para el medio ambiente. Además, estamos estructurando una base energética que viabiliza la instalación de nuevas industrias y fomenta el desarrollo sostenible.”
Apalancamiento y generación de empleos: R$ 8,2 mil millones en inversiones totales
Otro efecto positivo de los financiamientos realizados por el Banco del Nordeste es el apalancamiento de inversiones. Mientras que el FNE financió R$ 3,9 mil millones, los proyectos recibieron otros R$ 3,8 mil millones en aportes de recursos propios de los clientes y de otras fuentes de crédito. El resultado es una cadena productiva activada, con generación de empleos directos e indirectos, contratación de servicios, recaudación tributaria y movimiento de la economía local. Freire explica:
“El crédito del BNB no solo viabiliza los proyectos, sino que cataliza inversiones privadas que amplían aún más el impacto positivo sobre la economía de la región.”
Equivalencia ecológica: 158 mil campos de fútbol reforestados
Según estimaciones del equipo de ETENE, el impacto ambiental de los proyectos financiados en 2024 equivale al secuestro de carbono que se obtendría con la plantación de 952 kilómetros cuadrados de árboles — o alrededor de 158 mil campos de fútbol. Esta comparación refuerza la dimensión estratégica de las inversiones en energía limpia, alineando al Nordeste con los compromisos internacionales asumidos por Brasil en el Acuerdo de París.
Metodología basada en estándar internacional
El cálculo del impacto ambiental evitado se basa en la “Calculadora de Emisiones Evitadas y Removidas” desarrollada por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). Esta herramienta estima la diferencia entre las emisiones que ocurrirían con el uso de la matriz energética tradicional y las emisiones efectivas de los nuevos proyectos de energía renovable.
La calculadora utiliza el Factor de Emisión del Sistema Interconectado Nacional (SIN), divulgado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovaciones (MCTI), además de considerar el ciclo de vida completo de los emprendimientos — desde la construcción hasta la operación. La economista Célia Colen, autora del estudio, afirma:
“El análisis se realiza con base en contabilidad internacional de intervenciones ambientales, lo que asegura la robustez de los datos y su comparabilidad global.”
FNE como motor de la transición energética y del desarrollo regional
Operado por el Banco del Nordeste, el Fondo Constitucional de Financiación del Nordeste (FNE) es considerado el principal instrumento financiero de la Política Nacional de Desarrollo Regional (PNDR). En 2024, el FNE atendió a más de 2 mil municipios nordestinos, financiando desde grandes plantas hasta pequeños sistemas de generación distribuida, promoviendo inclusión energética y desarrollo socioeconómico.
El FNE también es uno de los pilares del Plan Regional de Desarrollo del Nordeste (PRDNE) y se ha convertido en una pieza clave para el cumplimiento de las metas brasileñas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Hasta 2035, Brasil pretende reducir en un 70% los niveles de emisión, y las inversiones del BNB con recursos del FNE están entre las más relevantes para este objetivo.
Energía limpia como vector de transformación
Además del impacto directo en la matriz energética, los financiamientos del Banco del Nordeste en energía limpia ayudan a estructurar una nueva base industrial en la región, orientada hacia la llamada “economía verde”. Esto incluye oportunidades en cadenas productivas como la fabricación de paneles solares, turbinas eólicas, sistemas de almacenamiento de energía, ingeniería de proyectos, construcción civil y mantenimiento de activos.
La presencia del BNB en ferias, congresos y foros internacionales también se ha intensificado, con el objetivo de atraer inversiones extranjeras y consolidar al Nordeste como una referencia mundial en energía limpia y sostenible.

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