Bancos del G7 se unen para crear stablecoins respaldadas en monedas oficiales. Iniciativa millonaria desafía el dominio del dólar digital y promete rediseñar el sistema financiero mundial hasta 2030.
El sistema financiero global está a punto de atravesar una de las mayores transformaciones desde la creación de la tarjeta de crédito. Grandes bancos de los países del G7, entre ellos el Bank of America, Deutsche Bank, UBS, HSBC y Goldman Sachs, han iniciado una alianza histórica para crear sus propias stablecoins, monedas digitales estables, cada una respaldada por su respectiva moneda nacional (dólar, euro, libra, yen, franco suizo y dólar canadiense).
La iniciativa, confirmada el 10 de octubre de 2025 por fuentes vinculadas al Financial Stability Board (FSB) y a Reuters, representa el primer esfuerzo coordinado entre gigantes financieros tradicionales para disputar espacio con las criptomonedas privadas y con los dólares digitales (CBDCs) planeados por gobiernos. Más que una simple innovación tecnológica, el proyecto es un movimiento geopolítico y económico de peso, que amenaza con rediseñar el equilibrio monetario global.
El nacimiento de las “monedas bancarias digitales”
Las nuevas stablecoins, según el consorcio, funcionarán en un sistema estandarizado entre bancos de países del G7, con respaldo total en las reservas bancarias de las monedas correspondientes.
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Esto significa que cada unidad emitida estará respaldada integralmente por dinero mantenido en cuentas supervisadas por bancos centrales, reduciendo el riesgo de colapsos o desvíos — un problema común en las criptomonedas privadas.
Cada institución será responsable de emitir su versión de la moneda digital:
- El Bank of America y el Goldman Sachs coordinarán la stablecoin del dólar estadounidense;
- El Deutsche Bank y el BNP Paribas se encargarán del euro digital bancario;
- El UBS Group trabajará con el franco suizo tokenizado;
- El Mitsubishi UFJ Financial Group (MUFG) supervisará el yen digital privado.
Estas monedas podrán circular entre empresas e individuos, permitiendo transacciones internacionales instantáneas y con un costo prácticamente nulo, todo registrado en una blockchain propia — una infraestructura que promete conciliar la seguridad bancaria tradicional con la agilidad de los sistemas descentralizados.
La respuesta de los bancos a la ascensión de las criptomonedas
El avance de esta iniciativa es una reacción directa a la hegemonía de stablecoins privadas como Tether (USDT) y USD Coin (USDC), que juntas mueven más de US$ 180 mil millones diarios en transferencias internacionales.
Estas monedas, aunque populares, operan fuera del alcance regulatorio de los bancos centrales, lo que siempre ha causado incomodidad entre gobiernos y grandes instituciones financieras.
Ahora, los bancos quieren “recuperar” ese territorio. El sistema en desarrollo será compatible con redes como Ethereum, Avalanche y Hyperledger, pero tendrá control regulado, KYC obligatorio y auditoría permanente de reservas — lo opuesto del modelo anónimo y descentralizado que domina el mercado cripto.
Según un informe del Bank for International Settlements (BIS), este tipo de tokenización bancaria es “inevitable” y debe convertirse en el medio principal de liquidación internacional hasta 2030.
El impacto geopolítico: quién gana y quién pierde
La creación de estas stablecoins oficiales representa un ataque directo al dominio del dólar digital y a las ambiciones tecnológicas de otras potencias.
El gobierno de EE. UU., por ejemplo, aún no ha definido un modelo único para su CBDC y ahora ve a sus propios bancos avanzar de forma independiente, con apoyo de entidades europeas.
La China, por otro lado, observa con preocupación. Su yuan digital, lanzado oficialmente en 2022, ya se utiliza en 25 países de Asia y África como medio de pago bilateral. El surgimiento de stablecoins privadas de los bancos occidentales puede restringir el alcance global de la moneda china y fragmentar la arquitectura monetaria internacional.
Analistas de Deutsche Bank Research estiman que, si el consorcio tiene éxito, al menos el 30% de las transacciones internacionales podrían migrar a blockchains bancarias hasta 2030, reduciendo costos de cambio, tarifas y tiempo de compensación. Esto debilita a intermediarios tradicionales, incluyendo sistemas como SWIFT y corresponsales bancarios, que hoy dominan el tránsito de dinero entre fronteras.
La nueva arquitectura de las transacciones globales
Con las stablecoins bancarias, las transacciones podrán realizarse en tiempo real, 24 horas al día, eliminando barreras cambiarias y operativas.
Un cliente en París, por ejemplo, podrá enviar euros digitales instantáneamente a Nueva York, convirtiéndolos en dólares tokenizados sin intermediarios — y todo eso dentro de una estructura supervisada y auditable.
Además, el modelo allana el camino para la tokenización de activos, permitiendo que acciones, títulos públicos, commodities y hasta inmuebles pasen a circular en el mismo entorno financiero digital. En otras palabras: el dinero, las inversiones y las transacciones coexisten en el mismo ecosistema.
Según el analista financiero Michael Casey, de CoinDesk,
“Lo que está en juego es más que eficiencia: es soberanía financiera. Los bancos no quieren que el dinero del futuro sea controlado por startups de tecnología, sino por ellos mismos.”
¿Y Brasil en todo esto?
El Banco Central de Brasil observa el movimiento de cerca. El Drex, moneda digital brasileña en desarrollo, sigue la misma lógica de infraestructura pública e interoperabilidad, pero con un enfoque nacional. El avance del consorcio del G7 debería acelerar las pruebas del Drex en el ambiente internacional, principalmente con socios como el BIS y el Banco de Compensaciones Internacionales.
El economista Gustavo Cunha, especialista en criptoeconomía, evalúa que Brasil puede beneficiarse al integrar su moneda digital a esta nueva red de stablecoins:
“Brasil tiene la oportunidad de entrar en la mesa de las transacciones globales con una moneda digital soberana e interoperable. Es una oportunidad de escapar de la dependencia cambiaria y reducir costos logísticos de exportación.”
Un nuevo mapa monetario global
El movimiento de los bancos del G7 marca el inicio de una nueva era de convergencia entre finanzas tradicionales y blockchain. El dinero digital deja de ser una promesa para convertirse en la estructura central del comercio internacional.
Las stablecoins bancarias tienen potencial para:
- Reducir el uso del dólar físico en el comercio global;
- Disminuir el poder de gigantes de cripto como Tether y Circle;
- Crear un nuevo estándar de transacciones internacionales más transparente e inmediato.
La disputa ahora no es solo entre gobiernos y empresas de tecnología — es una carrera global por el control del dinero del futuro, donde cada segundo y cada bloque de código cuentan.


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