Aplicación de la bandera roja patamar 2 aumenta el costo en la cuenta de luz ya en diciembre, pero la modalidad de generación de energía limpia y renovable puede ser alternativa al reducir gastos en hasta un 18%
No bastara el agujero causado por la pandemia de Covid-19 en el bolsillo de los empresarios mineiros, el año 2020 avanza hacia su fin dejando otro amargo sabor en la cuenta de luz. Desde el pasado martes (1º), ya está en vigor el sistema de bandera roja patamar 2, responsable del costo adicional de R$ 6.243 para cada 100 kilovatios-hora consumidos en la cuenta de energía. El papel de la Generación Distribuida en este acontecimiento será posible comprobar en los próximos párrafos.
De acuerdo con un comunicado emitido por la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel), la caída del nivel de almacenamiento en los embalses de las hidroeléctricas y la reanudación del consumo de energía, ocasionada por el regreso de las actividades comerciales en todo el país, llevaron a la revisión de la decisión que, inicialmente, preveía el mantenimiento de la bandera verde hasta el 31 de diciembre.
La medida, que afecta a todos los brasileños, tendrá un peso aún mayor en el balance de los comerciantes, pues además de utilizar la energía eléctrica como fuerza motriz para sus negocios, tuvieron las finanzas profundamente impactadas por las medidas restrictivas del distanciamiento social.
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En curva ascendente en Brasil, sobre todo en Minas Gerais, que se ha destacado como un exponente en la implementación de plantas fotovoltaicas (UFV’s), la Generación Distribuida (GD) se presenta como una modalidad interesante para la reducción de los costos con energía eléctrica potenciados por la Bandera roja y, además, contribuye a la sostenibilidad del planeta.
De acuerdo con el director comercial de la Empresa Mineira de Generación Distribuída (EMGD), Cristiano Piroli, los clientes que utilizan los servicios de la empresa pueden disminuir en hasta un 18% los costos con la cuenta de luz, en comparación con la forma tradicional de consumo. Además del ahorro, el director destaca otras facilidades para la adhesión: “No es necesaria la instalación de equipos en la propiedad del cliente, no paga tasas de adhesión ni mantenimiento, y además es libre de fidelidad”, asegura.
Aún según Cristiano, el servicio atiende a las necesidades específicas de cada uno y, a través del cálculo del promedio de consumo del cliente a lo largo de los últimos meses, es posible dimensionar la cuota de energía necesaria para compensar su consumo con la concesionaria – en el caso de la EMGD, el servicio solo ocurre en instalaciones atendidas por Cemig.
La captación de la energía solar ocurre en plantas fotovoltaicas (UFV’S) remotas, implantadas en lugares estratégicamente planeados para alcanzar la máxima eficiencia posible. “Supongamos que el propietario de una clínica odontológica tenga una factura de energía promedio de R$ 5.000. A partir del momento de la contratación del plan EMGD, la cuota solar alquilada por él compensará su consumo con Cemig, correspondiendo al cliente solo el pago de su mensualidad de la cuenta de luz que, en el caso ejemplificado, costará alrededor de R$ 4.100, es decir, un ahorro anual de aproximadamente R$ 11 mil”, detalla.
Se suman a los beneficios económicos la contribución ecológica de esta matriz energética, que permitirá a la empresa cliente, además de generar su propia energía, colaborar con el medio ambiente y amortiguar los costos de la Bandera roja. “El alquiler de una cuota capaz de generar 5.000 kWh/mes puede reducir, por año, aproximadamente 1,4 toneladas de CO2, el equivalente a la plantación de 11 árboles”, celebra Cristiano.
Con la alta demanda registrada por la adhesión a la modalidad, la EMGD trabaja en su expansión por Minas Gerais y espera implantar en los próximos tres años 24 plantas fotovoltaicas en más de 20 municipios mineiros.

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