Dentro del castillo Château St. Germain, el Giger Bar transforma la arquitectura medieval con vértebras esculpidas, ambientación orgánica y referencias directas al universo de Alien.
Gruyères es conocida por su encanto medieval, pero sorprende a los visitantes porque alberga un bar creado por H.R. Giger dentro del Château St. Germain. El artista se hizo mundialmente famoso después de desarrollar la criatura de la franquicia Alien, que le valió un Oscar por efectos visuales en 1979. Este espacio peculiar se convirtió en parte del itinerario cultural de la región.
Inaugurado en 2003, el bar funciona como complemento directo del museo dedicado al artista, que se abrió cinco años antes en el mismo castillo. Además, Giger mantiene un segundo bar con estética similar en Chur, su ciudad natal.
Arquitectura que transforma el castillo
El ambiente impresiona desde la entrada porque el techo se revela en arcos dobles que recuerdan vértebras. Estas piezas atraviesan la bóveda original y crean la sensación de una caverna orgánica.
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Cada elemento fue moldeado por Giger e integrado al espacio, por lo tanto nada allí es solo decorativo.
La propuesta mantiene la coherencia estética del artista y transforma el castillo en un escenario que mezcla fantasía y extrañeza.
El mobiliario como extensión del arte
El mostrador central concentra las icónicas sillas Harkonnen, diseñadas para una película de la franquicia Duna que nunca llegó a realizarse.
Tienen respaldos que recuerdan columnas vertebrales y bases que recuerdan a estructuras óseas. Por eso parecen al mismo tiempo funcionales y escultóricas.
Estas piezas refuerzan la identidad biomecánica que marcó la obra de Giger y ayudan a crear una experiencia inmersiva. Una experiencia que se destaca de la arquitectura tradicional del pueblo.
Sensación de estar dentro de una criatura
Según el sitio oficial del H.R. Giger Museum Bar, la ambientación remite al episodio bíblico de Jonás y la Ballena.
La idea es provocar la sensación de estar en el interior de una criatura prehistórica fosilizada. El visitante percibe esto en los detalles que rodean el techo, las paredes y el suelo.
Al mismo tiempo, algunos elementos evocan ruinas futuristas, como si fuera posible haber sido llevado a restos de una civilización mutante.
Por lo tanto, el espacio mezcla pasado y futuro de una manera incómoda y fascinante.
Menú corto y enfocado en el universo de Giger
Con cocina sencilla, el menú no intenta competir con el impacto visual del lugar. El destaque es para el Alien Coffee, preparado con crema doble de Gruyères.
Además, el Facehugger Shot rinde homenaje a una de las formas más conocidas del monstruo Alien.
El bar valora la arquitectura como protagonista y transforma cada visita en una experiencia sensorial completa.
Con información de Casa y Jardín.

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