El multimillonario Elon Musk volvió a provocar polémica al lanzar una previsión que mezcla tecnología, ciencia y hasta comportamiento humano.
Elon Musk volvió a usar X, el antiguo Twitter, para hacer otra previsión polémica. Esta vez, el multimillonario afirmó que “la IA obviamente va a destruir el sistema límbico humano”, área del cerebro responsable de las emociones.
La declaración vino acompañada de una previsión inesperada.
Musk dijo creer que, de forma contraintuitiva, esta destrucción podría aumentar la tasa de natalidad. “Anota lo que digo. Por cierto, programémoslo de esta manera”, escribió.
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Declaraciones polémicas
No es la primera vez que Elon Musk llama la atención por previsiones audaces.
Él ya afirmó que la humanidad colonizará Marte para 2029.
Ahora, con el nuevo mensaje, el multimillonario mezcla alerta y promesa. Aparentemente, él ve una contradicción: la IA destruiría parte esencial del cerebro humano y, aun así, estimularía la formación de nuevas familias.
La declaración, sin embargo, no explica de qué forma funcionaría esta ecuación.
Chatbots de lenguaje, como el Grok, desarrollado por xAI de Musk, han ganado espacio como compañía en tiempos de soledad y crisis. Sin embargo, esta dependencia no sugiere escenarios que lleven naturalmente a más hijos.
Chatbots y sociedad
La popularización de los chatbots muestra otro lado de la cuestión. Adultos y jóvenes han formado relaciones emocionales y hasta románticas con inteligencias artificiales.
Este comportamiento refleja el aislamiento social vivido por muchas personas. En lugar de unir parejas, la tendencia puede aumentar aún más el distanciamiento humano.
Además, el propio Grok no deja claro si fue programado para estimular la natalidad o solo para reforzar vínculos individuales.
El resultado práctico puede ser opuesto a lo que Musk sugiere, creando barreras adicionales para relaciones tradicionales.
Cuestión económica
El debate sobre natalidad trasciende el universo de la tecnología. Economistas ya señalaban en el siglo XIX que el crecimiento de la riqueza lleva a la caída de la tasa de fertilidad.
En sociedades más ricas, tener hijos se vuelve costoso porque la lógica capitalista valora las ganancias por encima de la distribución de bienes y servicios básicos, como alimentación y cuidados infantiles.
Por lo tanto, cuando los costos de criar niños aumentan, la tendencia natural es que las familias tengan menos hijos. Este paradoja muestra cómo la prosperidad económica no va de la mano con el aumento poblacional.
Así, Musk se encuentra ante un dilema: no es posible tener, al mismo tiempo, el Grok como refugio emocional y un crecimiento significativo de la natalidad.
Comportamiento de Musk
Las declaraciones también llaman la atención sobre el propio comportamiento de Elon Musk. El empresario se ha mostrado cada vez más envuelto en controversias.
Desde su acercamiento a la política estadounidense y las elecciones de Donald Trump, sus publicaciones en redes sociales se han vuelto más erráticas.
Un ejemplo reciente es la interacción pública con un avatar digital llamado Ani, un chatbot de contenido adulto. Musk llegó a declararse encantado por el personaje, reforzando la extrañeza en torno a su discurso. En medio de mensajes irónicos y hasta confusos, mantiene el tono de provocación.
No se sabe si la idea de Musk resultará en algún impacto real sobre las tasas de natalidad.
Lo que parece evidente es que la relación entre inteligencia artificial, emociones humanas y crecimiento poblacional es más compleja de lo que sus frases rápidas permiten sugerir.
Hasta ahora, el único sistema límbico realmente en riesgo parece ser el suyo.

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