El proyecto del IAE utiliza motores S50 de fibra de carbono para garantizar eficiencia y bajo costo en misiones en la órbita baja.
Según un reportaje de Revistapesquisa, Brasil avanza en el desarrollo del VLM-1, un vehículo lanzador de satélites diseñado específicamente para colocar cargas de pequeño porte en la órbita terrestre baja.
El proyecto es conducido por el Instituto de Aeronáutica y Espacio (IAE), vinculado al Departamento de Ciencia y Tecnología Aeroespacial (DCTA), en colaboración con la Agencia Espacial Alemana (DLR).
El enfoque principal del cohete brasileño es atender a la creciente demanda global por lanzamientos de cubesats y microsatélites, consolidando la autonomía tecnológica nacional en el sector aeroespacial.
-
Pirita, o «oro de tontos», ha engañado a los buscadores de oro durante siglos y hoy ayuda a la ciencia a desvelar el origen del magma terrestre.
-
El mayor evento volcánico de la historia de la Tierra puede haber cambiado todo bajo el Pacífico: un estudio muestra que las erupciones de hace 110 a 120 millones de años remodelaron la placa oceánica del Planalto de Ontong Java, el mayor planalto oceánico del planeta.
-
El mayor géiser ácido del mundo despierta en Yellowstone y alcanza alturas récord tras años de inactividad.
-
Robots diminutos revelan la química oculta de las profundidades y desvelan secretos de zonas muertas con bajo oxígeno en el océano.
Arquitectura y propulsión de combustible sólido
El proyecto del VLM-1 se basa en un sistema de propulsión dividido en tres etapas, utilizando motores cargados con propelente sólido. Las dos primeras etapas utilizan el motor S50, que tiene una estructura de fibra de carbono para reducir el peso y aumentar la eficiencia del cohete brasileño. La tercera etapa emplea el motor S44, responsable de realizar la inserción final de los satélites en la órbita deseada con precisión.
El motor S50 representa un hito para la ingeniería nacional, ya que su producción involucra procesos complejos de enrollado de filamentos y materiales compuestos de alta resistencia.
Esta tecnología permite que el cohete brasileño soporte las extremas presiones y temperaturas generadas durante la quema del combustible sin comprometer la integridad estructural. La colaboración con especialistas alemanes ayuda en la validación de los sistemas de control y navegación, garantizando que el vehículo cumpla con los requisitos internacionales de seguridad.
Ensayos en tierra y preparación para el vuelo
Antes del lanzamiento inaugural, el IAE realiza una serie de pruebas de combustión en banco de pruebas para evaluar el empuje y la estabilidad de los motores.
Estos ensayos estáticos son cruciales para identificar posibles fallas en el motor S50 y en los sistemas de ignición del cohete brasileño bajo condiciones controladas. La infraestructura necesaria para estas pruebas está ubicada en São José dos Campos, donde equipos de ingenieros monitorean cientos de parámetros de rendimiento simultáneamente.
La campaña de pruebas también abarca la simulación de separación de etapas y la aerodinámica de las coifas que protegen a los satélites durante el ascenso.
El cronograma del cohete brasileño prevé vuelos de calificación que servirán para certificar todos los subsistemas electrónicos y mecánicos antes de las misiones comerciales. Cada etapa concluida con éxito acerca al país al dominio completo del ciclo de lanzamiento, permitiendo el uso estratégico del Centro de Lanzamiento de Alcântara, en Maranhão.
Impacto comercial y soberanía tecnológica
La capacidad de lanzar satélites de hasta 150 kg coloca a Brasil en un nicho competitivo en el mercado espacial internacional. El cohete brasileño ofrece una solución de bajo costo para empresas e instituciones de investigación que desarrollan constelaciones de pequeños satélites para observación de la Tierra o comunicaciones.
Actualmente, el mercado depende de grandes cohetes que transportan pequeñas cargas como «caronas», lo que limita las opciones de fecha e inclinación orbital.
Además del aspecto económico, el dominio de esta tecnología fortalece la seguridad nacional y la capacidad de monitoreo ambiental de forma independiente.
El desarrollo del cohete brasileño estimula la cadena productiva de la industria de defensa, generando empleos calificados e innovación en materiales avanzados. Con la conclusión de este proyecto, Brasil reafirma su posición como un actor relevante en el escenario aeroespacial global, capaz de ofrecer servicios de lanzamiento desde su propio territorio.
Haga clic aquí para acceder al estudio.

Seja o primeiro a reagir!